Inicio EconomíaConsumo de carne vacuna supera los 50 kilos per cápita: un análisis del crecimiento en la demanda

Consumo de carne vacuna supera los 50 kilos per cápita: un análisis del crecimiento en la demanda

por Economía Simple

El consumo de carne vacuna en Argentina ha experimentado un notable incremento en los últimos doce meses. En contra de las tendencias generales de otros sectores, este aumento ha situado el promedio de consumo en más de 50 kilos por habitante a junio de 2025, representando un crecimiento del 5,6% en comparación con el año anterior. Esta información proviene de datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, que reflejan la preferencia de los argentinos por este tipo de carne.

Recuperación del consumo total de carnes

Durante el mismo periodo, el consumo total de carnes, que incluye no solo la carne vacuna, sino también la aviar y porcina, alcanzó un promedio de 114,06 kilos por habitante, lo que indica un incremento del 4,6% respecto a 2024. En detalle, el consumo de carne porcina llegó a 17,92 kilos (un aumento del 7,7%), mientras que el consumo de carne aviar fue de 45,90 kilos (incremento del 2,4%).

La fidelidad del consumidor argentino

Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) y vocal del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), atribuye este fenómeno a la fidelidad cultural que los argentinos tienen hacia la carne vacuna. «A pesar de que pollo y cerdo se han integrado en la dieta nacional, la carne vacuna sigue siendo la predilecta. Cuando hay una ligera recuperación del poder adquisitivo, uno de los primeros caprichos que se permite la gente es alimentarse de carne vacuna», explicó Urcía.

Asimismo, destacó que la combinación de factores busca explicar esta recuperación en el consumo. Por un lado, la caída del 16% en el volumen exportado durante los primeros meses del año y, por el otro, el sostenimiento de la faena han permitido una mayor oferta en el mercado interno.

Incrementos en la faena

Según los datos oficiales, la faena de vacunos en julio alcanzó las 1.244.608 cabezas, lo que representa un aumento del 10% en relación con el mes anterior. Este incremento es especialmente notable en las categorías de novillitos y vaquillonas, que experimentaron aumentos mensuales del 12% y 13%, respectivamente. A pesar de esto, durante los primeros siete meses del año, la cantidad total de cabezas faenadas se mantuvo estable, generando un total de 7,8 millones, similar al año anterior.

Víctor Tonelli, consultor en el sector, también coincidió al afirmar que «aunque parezca sorprendente, hubo una recuperación del poder adquisitivo». En un contexto donde la inflación se ha mantenido alta, Tonelli destaca que existe un núcleo de consumidores que sigue aferrándose a la carne como parte esencial de su dieta.

Aumento de precios y su impacto

El IPCVA ha reportado que en julio los precios de la carne vacuna aumentaron un 1,3% respecto a junio. Los cortes que más crecieron en precios incluyen la falda, con un incremento del 3,1%, la picada común y la carnaza común, ambos con subidas del 2,9%, y el peceto, con 2,6%. Por otro lado, algunos cortes como el matambre y el asado de tira, presentaron incrementos mínimos.

A pesar de los aumentos, el precio de la carne ha acumulado un 31,2% de incremento en el año, superando ampliamente la inflación general que, según el Indec, alcanzó el 15% hasta junio. Además, en comparación interanual, el incremento es del 58,2%.

Comparativa con otras proteínas

En comparación, otros tipos de carne también han visto variaciones en sus precios. El pollo fresco subió un 4,4% en julio y ha registrado un aumento del 25% en lo que va del 2025. Por su parte, el pechito de cerdo cayó un 0,4% el mismo mes, aunque su aumento acumulado es del 8% para el año, lo que resalta el aumento en el consumo de esta proteína.

Historia y futuro del consumo de carne vacuna

Históricamente, el consumo de carne vacuna en Argentina llegó a ser de 82 kilos por habitante en la década de 1960, pero ha ido disminuyendo en las últimas décadas: 78 kilos en los 80, 70 kilos en los 90 y 57 kilos en 2010. A raíz de la pandemia, el consumo cayó a 50 kilos en 2020 y alcanzó un piso histórico de 42 kilos en 2024.

Superar los 50 kilos de consumo por habitante es, según Urcía, motivo de celebración. «Si bajáramos a 45 kilos, seguiríamos siendo líderes mundiales y estaríamos dentro de un umbral saludable para la industria», señala el experto.

En cuanto a las expectativas de precios, el sector anticipa una posible estabilidad para los meses de agosto, septiembre y octubre, particularmente en las categorías más consumidas. Sin embargo, los precios del novillo podrían experimentar movimientos debido a la demanda de exportación, en el contexto de mejoras en el tipo de cambio y la reciente reducción de retenciones, un tema que está ganando atención en la agenda económica nacional. La carne, indiscutiblemente, sigue siendo un pilar fundamental en la mesa de los argentinos.

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