Norton Simon es una figura emblemática en el mundo empresarial estadounidense, conocido no solo por su impresionante carrera en los negocios, sino también por su insaciable pasión por el arte. A pesar de las dificultades que presentó la economía durante su vida, Simon logró construir un imperio que abarcaba desde la industria de alimentos hasta una valiosa colección de obras maestras. Su historia es una fascinante lección sobre el riesgo, la innovación y la perseverancia en tiempos de adversidad.
Los inicios de Norton Simon en los negocios
Norton Winfred Simon nació el 5 de febrero de 1907 en Portland, Oregón. Desde muy temprana edad, Simon enfrentó desafíos significativos, como la muerte de su madre cuando él apenas contaba con 14 años. A los 16, se trasladó con su familia a San Francisco, donde completó su educación secundaria antes de abandonar sus estudios en la Universidad de California, Berkeley, para perseguir su pasión emprendedora.
Con un capital inicial de 7,000 dólares, Norton Simon estableció una empresa de distribución de chapa metálica en Los Ángeles. Sin embargo, en 1929, cuando la Gran Depresión golpeaba fuertemente la economía estadounidense, Simon tomó una decisión audaz: invertir todos sus ahorros en una embotelladora de jugo de naranja en quiebra en Fullerton, California. Este movimiento arriesgado sería el primer paso hacia la creación de un imperio empresarial.
La consolidación de Hunt’s Food
Bajo el nombre de Val Vita Food Products Company, Simon revitalizó la embotelladora de jugo de naranja y, en 1943, logró fusionar su compañía con Hunt’s Food. Este acuerdo le proporcionó una participación mayoritaria en la nueva entidad, ahora conocida como Hunt Food and Industries. Uno de sus mayores aciertos fue implementar estrategias de marketing innovadoras, como la compra de páginas completas en revistas reconocidas como «Vogue» y «Life», donde se publicitaban productos icónicos, como el kétchup de Hunt’s.
El éxito de su empresa le permitió diversificar sus inversiones en varias áreas y, a través de Norton Simon Inc., adquirió acciones de compañías como Canada Dry, Max Factor, Avis Car Rentals, McCall’s Publishing y Talent Associates. Para fines de la década de 1960, sus inversiones eran valoradas en aproximadamente 50 millones de dólares, equivalente a unos 400 millones en la actualidad.
Pasión por el arte: la colección que definió su legado
El interés de Simon por el arte comenzó en 1954, cuando se embarcó en la construcción de una casa en Los Ángeles. Para decorarla, adquirió obras de renombrados artistas como Gauguin, Pissarro y Bonnard. En 1965, Simon pagó asombrosos 2,2 millones de dólares por un retrato de Titus de Rembrandt, cifra que hoy rondaría los 19 millones.
A lo largo de los años, su colección se enriqueció con obras de maestros como:
- Édouard Manet
- Paul Gauguin
- Pierre-Auguste Renoir
- Vincent van Gogh
- Henri Matisse
- Rafael
- Jean-Auguste-Dominique Ingres
Simon también desempeñó un papel activo en instituciones artísticas locales, colaborando con el desarrollo del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles. Sin embargo, en 1972, tomó la drástica decisión de asumir el control del Museo de Arte Moderno de Pasadena, que posteriormente renombró como Museo Norton Simon, donde instaló gran parte de su valiosa colección.
El legado financiero y personal de Norton Simon
A lo largo de su vida, Hunt’s continuó creciendo y sufriendo fusiones. En 1960, se asoció con Wesson Oil & Snowdrift Company, adoptando el nombre de Hunt-Wesson Foods. Con el tiempo, la empresa fue vendida a otros grupos, mientras Simon ya no tenía acciones en ella.
A pesar de los cambios en el ámbito empresarial, la fortuna de Simon se mantuvo enraizada en una variedad de negocios e inversiones. En su vida personal, contrajo matrimonio con Lucille Ellis en 1933, con quien tuvo dos hijos, Robert y Donald. Tras la muerte de su hijo Robert en 1969, la pareja se divorció, y en 1971, Simon se casó con la reconocida actriz Jennifer Jones, ganadora de un premio Óscar.
En sus últimos años, Simon fue diagnosticado con síndrome de Guillain-Barré, lo que afectó su movilidad. Falleció en 1993 a la edad de 86 años en su residencia en Bel Air, con un patrimonio estimado en 10,000 millones de dólares, equivalentes a unos 20,000 millones actuales.
La historia de Norton Simon es un recordatorio de que, incluso en tiempos de crisis, un espíritu emprendedor y una visión clara pueden allanar el camino hacia un legado duradero. Su vida ejemplifica cómo la combinación de negocios exitosos y un profundo amor por el arte pueden crear un impacto positivo que perdura incluso después de la muerte.