El verano ha traído consigo un renacer en el consumo de cerveza artesanal en Argentina, tras un diciembre donde la moderación marcó la pauta. Con la llegada del calor y un incremento en el turismo, las terrazas y los encuentros sociales están experimentando un resurgimiento notable. Este crecimiento no solo se evidencia en el volumen de litros vendidos, sino también en una variedad de estilos cada vez más afinados y en una política de precios más óptima, adaptándose a las necesidades de los consumidores.
Recuperación del mercado cervecero
Lucía Rodríguez Ruiz, gerente de Marketing de Antares, ha confirmado que el sector ha comenzado a retomar volumen, gracias a una combinación de estrategias de marketing y un contexto general que ha favorecido el consumo. Las acciones de marca y la organización de eventos en los locales resultaron cruciales para atraer al público y fomentar la rotación de productos durante esta temporada.
Durante este verano, los estilos más populares han seguido una tendencia conocida en la industria: el equilibrio entre intensidad y frescura. Las cervezas de tipo IPA han liderado las ventas, seguidas de estilos como Honey y Kölsch. Además, “Playa Grande”, una variedad a base de trigo y cítricos, ha tenido un crecimiento importante en destinos turísticos, especialmente en Mar del Plata. En los supermercados, la IPA se muestra nuevamente como la favorita, acompañada de la Caravana (Session IPA) y una Lager de menor intensidad que ha capturado el interés del consumidor en casa.
Precios y adaptaciones de consumo
El comportamiento de los precios ha sido otra clave en este renacimiento. En promedio, una pinta se encuentra en torno a los $6.000, mientras que una lata cuesta alrededor de $3.500. Los ajustes de precios se han mantenido por debajo de la inflación, buscando así cuidar el bolsillo del consumidor y apoyar la recuperación del sector.
Un sector más exigente
Jabalina, otra conocida cervecería, ha observado un mercado más maduro y exigente. Rulo Bustillo, cofundador, señaló que los proyectos que han perdurado son aquellos que ofrecen un producto consistente y una propuesta clara. Este proceso ha derivado en hábitos de consumo más definidos, donde predominan cervezas lupuladas y de fácil disfrute.
Las variedades más solicitadas han sido la American IPA y la Citrus Hazy IPA, reflejando un interés creciente por cervezas frescas y suaves, especialmente en días de altas temperaturas. Los precios de las pintas oscilaron entre $5.000 y $7.500, con un crecimiento más lento que la inflación.
La demanda está intrínsecamente ligada al clima, presentando su pico en verano y manteniendo un interés también en diciembre debido a las festividades. No obstante, el movimiento turístico fresco entre el final de diciembre hasta febrero genera un comportamiento fluctuante en la demanda, que posteriormente retoma una senda ascendente hacia el invierno. Durante este ciclo, las ediciones limitadas y los estilos con identidad propia se vuelven ofertas centrales.
Estrategias de precios y oferta diversificada
Cerveza Goyeneche también ha disfrutado de una temporada favorable, gracias a mejoras internas y una estrategia de precios firme. Gabriel Goyeneche, uno de los fundadores, reportó un crecimiento de la demanda, impulsado por procesos productivos más eficientes y decisiones comerciales alineadas con el contexto del mercado. Las variedades más populares en su catálogo incluyen IPA, Honey y Golden.
Su política ha consistido en ajustes de precios acordes a la inflación, buscando minimizar diferencias entre los puntos de venta. Por ejemplo, un six pack de Blonde se comercializó a $16.500, mientras que uno de IPA se ofreció por $23.000. Esta estrategia refleja un compromiso por mantener la calidad y la accesibilidad del producto.
Diferencias en el consumo: CABA y la Costa Atlántica
Un aspecto interesante es la marcada diferencia en el consumo entre la Ciudad de Buenos Aires y la Costa Atlántica. En lugares como Mar del Plata, los estilos más refrescantes y de menor graduación son los elegidos para el consumo diario, ideales para las extensas jornadas de calor. En cambio, en la capital, la diversidad sigue siendo clave, destacando la presencia de IPAs y ediciones especiales que atraen a un público más variado e interesado en probar diferentes estilos.
Nuevas tendencias: el auge de cervezas sin alcohol
Una de las tendencias emergentes ha sido el creciente interés por las cervezas sin alcohol. Antares ha lanzado una IPA sin alcohol que ha superado las expectativas, alcanzando el doble de volumen proyectado. Esta propuesta ha captado la atención de consumidores que priorizan sabores frescos y satisfactorios sin comprometer el bienestar general.
Desafíos por delante
A pesar de la positiva recuperación y el crecimiento del consumo de cerveza artesanal, los desafíos persisten. La industria continúa enfrentándose a la estacionalidad, la presión en costos y la necesidad de mantener precios competitivos. Esto exige una gestión aún más cuidadosa. Además, un consumidor cada vez más informado hace comparaciones constantes entre estilos y precios.
En este contexto, la industria cervecera, al igual que otros sectores, enfatiza la importancia de revisar las políticas fiscales. Una posible reducción de impuestos podría impactar directamente en costos y facilitar la expansión del empleo.
De cara a 2026, los pronósticos sugieren que las cervezas livianas y de alta tomabilidad continuarán dominando el mercado, acompañadas de ediciones limitadas que mantendrán la atención del consumidor. Esta temporada de verano ha demostrado que con un clima favorable y una propuesta clara, el sector tiene aún mucho espacio para seguir creciendo, incluso en tiempos económicos desafiantes. La clave estará en entender al consumidor, adaptarse a sus demandas y, al mismo tiempo, conservar la esencia de la cerveza artesanal.