En la actualidad, las empresas se enfrentan a un desafío significativo en el ámbito de la ciberseguridad debido al rápido avance de la inteligencia artificial (IA). La dualidad de la situación es palpable: por un lado, la adopción de IA se presenta como una necesidad imperante para mantener la competitividad en un mercado en constante evolución; por otro, cada nueva implementación puede abrir la puerta a vulnerabilidades que ponen en riesgo la seguridad de datos sensibles. Este fenómeno plantea un dilema estratégico crucial para organizaciones de todos los sectores.
El impacto de la IA en los ciberataques
En un informe de Akamai, proveedor global de servicios de ciberseguridad, se anticipa que los modelos de lenguaje avanzados, a medida que se integren en las operaciones empresariales, no solo mejorarán la productividad, sino que también se convertirán en nuevas fuentes de amenazas. Como señala su diagnóstico, «los atacantes ya están aprendiendo a explotar vulnerabilidades propias de los modelos de IA», lo que incluye tácticas como la inyección de instrucciones maliciosas y la manipulación de datos de entrenamiento. Esta nueva ola de ciberataques se diferencia de las anteriores, dado que no necesariamente comprometen el software tradicional, lo que dificulta su detección mediante las técnicas de seguridad convencionales.
Jairo Parra, experto en ciberseguridad de Akamai en Latinoamérica, enfatiza que el enfoque del riesgo debe cambiar hacia el ciclo de vida completo de la inteligencia artificial. La integridad, trazabilidad y seguridad de los modelos deben ser consideradas prioridades críticas, desde su entrenamiento hasta su implementación. Un cambio inesperado en el comportamiento de un modelo puede tener repercusiones profundas en la toma de decisiones automatizadas, afectando tanto los procesos de negocio como a los consumidores finales.
La amenaza del ciberdelito organizado
Históricamente, los fraudes impulsados por la IA estaban dirigidos mayormente hacia usuarios individuales. Sin embargo, el enfoque ha comenzado a cambiar. Bobby Blumofe, vicepresidente ejecutivo de Akamai, prevé que para 2026, los ciberdelincuentes utilizarán modelos de lenguaje y plataformas de automatización avanzada para llevar a cabo estafas sofisticadas dirigidas contra grandes organizaciones, donde los réditos potenciales son mucho más elevados.
Uno de los vectores más vulnerables en este nuevo panorama es la manipulación de identidades. Se anticipa que los deepfakes alcanzarán un nivel de realismo tal que podrán engañar incluso a los profesionales más experimentados, trasladando las estafas de las redes sociales a interacciones en vivo, como video llamadas y entrevistas. En un entorno donde la máxima «ver para creer» pierde su validez, las compañías se ven en la obligación de replantear sus mecanismos de verificación y autenticación de identidad.
El incremento en la sofisticación de las estafas también afecta a los consumidores, quienes se encuentran expuestos a nuevas modalidades de fraude y robo de identidad. Los ataques dirigidos a sistemas de pago sin contacto son un claro ejemplo de esta tendencia, creando un ambiente cada vez más arriesgado para realizar transacciones digitales.
Incidencias de ciberataques en las empresas
El informe “Tech Trends 2026” de Globant subraya que el 97% de las empresas ha experimentado incidentes de seguridad relacionados con IA. Este dato alarmante resalta cómo, incluso las organizaciones que utilizan tecnologías de inteligencia artificial como parte de su defensa, no se encuentran a salvo de ataques, especialmente cuando los controles de acceso son deficientes.
De acuerdo con el análisis de Globant, los atacantes están utilizando la IA no solo para llevar a cabo ataques, sino también para automatizar la explotación de vulnerabilidades. Ante esta situación, las empresas están comenzando a implementar modelos de defensa predictiva basados en IA, que incluyen métodos avanzados de verificación de identidad y modelado proactivo de amenazas.
No obstante, existe un riesgo inherente si no se coopera con un enfoque de gobernanza bien establecido. La falta de una estrategia integral de seguridad puede convertir la IA en un factor de riesgo adicional, más que en una solución efectiva.
La IA autónoma como una solución potencial
La creciente adopción de IA autónoma ha generado un nuevo enfoque en la ciberseguridad. Según un informe de PwC, más de la mitad de los líderes en seguridad cibernética están explorando o han comenzado a implementar soluciones autónomas. Estas tecnologías buscan desarrollar sistemas capaces de detectar, decidir y responder a los incidentes sin intervención humana, reduciendo los tiempos de reacción ante amenazas cada vez más complejas.
Sin embargo, es importante destacar que la autonomía en la IA también puede presentar riesgos si no se implementa un control riguroso. Diego Taich, experto en ciberseguridad, señala que en América Latina, la IA autónoma se presenta como una respuesta viable tanto a las sofisticadas amenazas que enfrentan las empresas como a la escasez de talento especializado en este ámbito.
La solución radica en encontrar un equilibrio entre la automatización y el control humano, evitando que decisiones críticas queden completamente desconectadas de la supervisión.
El déficit de talento en ciberseguridad
El panorama de ciberseguridad se ve seriamente afectado por la falta de profesionales en el sector. Un reporte de Fortinet revela que en América Latina hay un déficit de 329,000 expertos en ciberseguridad, a pesar de que más del 80% de las organizaciones de la región han experimentado al menos un ataque en el último año. A nivel global, la escasez supera los 4.7 millones de especialistas, lo que subraya el desafío de mantener una infraestructura de seguridad robusta en un entorno tecnológico en rápida evolución.
En este escenario, la inteligencia artificial no solo representa un alivio potencial, sino que también plantea un desafío adicional. El 98% de las empresas latinoamericanas ya está utilizando o planea adoptar IA en sus estrategias de seguridad. Sin embargo, más de la mitad de ellas reconoce no tener la experiencia necesaria para hacerlo de manera efectiva.
La conclusión se presenta clara: la inteligencia artificial continuará expandiéndose y profundizando su impacto en todos los sectores, pero este crecimiento sucederá en un contexto de amenazas en aumento. Integrar la seguridad como un componente central desde el diseño de sistemas de IA será crucial para mitigar riesgos, combinando la tecnología con un enfoque sólido en talento humano, gobernanza y conciencia organizacional.