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El impacto de la paralización de la obra pública en la forestoindustria y la caída en la construcción

por Economía Simple

La industria forestal en Argentina enfrenta importantes desafíos en el contexto actual. La caída en el consumo de madera, impulsada por la paralización de obras públicas y la disminución en la actividad de la construcción privada, ha llevado a que este sector se encuentre en una situación complicada. Sin embargo, la llegada de nuevas inversiones podría marcar un cambio positivo en su trayectoria.

Un escenario complicado para la industria forestal

La situación del sector forestal en Argentina es, en términos generales, delicada y compleja. Según declaraciones de Pablo Ruival, presidente de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), la caída en las ventas de productos como la madera aserrada se ha vuelto notoria. La escasez de proyectos de obra pública ha propiciado una disminución en el consumo de madera, lo que agrava la crisis.

Ruival explica que el mercado interno actualmente está consumiendo muy poco, lo cual resulta particularmente preocupante. “El sector de la madera aserrada ha caído significativamente”, afirma, destacando que la necesidad de hacer transiciones hacia un modelo exportador más robusto es esencial para reactivar la industria.

Inversiones millonarias como esperanza

A pesar de la crisis, hay un rayo de esperanza. Recientemente, se han anunciado nuevas inversiones millonarias que podrían revitalizar el sector. En un seminario en Posadas, Ruival habló sobre el potencial de consolidar la presencia de la industria forestal argentina en el mercado internacional, destacando la importancia de agregar valor a los productos.

“Hacia el futuro, necesitamos salir del nicho de la madera aserrada y explorar otros productos con mayor valor agregado”, expone. Esto podría incluir la producción de paneles, que actualmente se encuentran en alta demanda. “El sector debe innovar y adaptarse a las nuevas exigencias del mercado global”, añade.

Obstáculos para las inversiones

A pesar del optimismo, hay desafíos que la industria enfrenta en términos de inversiones. La Ley de Tierras, que impide modificaciones por parte del Gobierno, actúa como un freno. Ruival subraya que las dificultades en la legislación dificultan que el sector atraiga inversiones necesarias para su desarrollo.

“Para una planta de celulosa, por ejemplo, se requiere una porción de tierra que asegure el abastecimiento de recursos”, advierte. Sin una reforma adecuada de esta ley, la industria podría seguir en la penumbra.

Aspectos tributarios y logísticos

Otro tema que preocupa a los actores de la industria es la reforma tributaria. Ruival señala que el sistema de impuestos en Argentina es distorsivo y complicado, lo que impacta negativamente en la competitividad del sector. “Exportamos impuestos en gran medida”, advierte, lo que agrega una complejidad adicional al proceso de recuperación del IVA para los exportadores.

Asimismo, el costo logístico es un tema candente dado que se trata de un sector que maneja productos voluminosos. “La logística es crucial si queremos ser competitivos”, enfatiza Ruival. En este sentido, la implementación de mejoras en el sistema ferroviario y en la hidrovía podría jugar un papel fundamental.

El futuro de la construcción sustentable

A medida que la industria se adapta y busca nuevas oportunidades, es vital considerar alternativas constructivas que sean más amigables con el medio ambiente. Un ejemplo se presenta a través del uso de madera contralaminada (CLT), un método de construcción que ofrece múltiples ventajas, desde una construcción más rápida hasta propiedades acústicas superiores.

Ruival menciona que es esencial cambiar la cultura constructiva en Argentina, que actualmente se basa en procedimientos poco sostenibles. “Debemos darle un valor significativo a la madera y, a su vez, transformar la historia de la construcción en el país”, concluye.

Perspectivas alentadoras y el caso de ARPulp

La llegada de la inversión de ARPulp en Corrientes representa un progreso político y económico significativo. Este proyecto, que espera generar más de 13,000 empleos, puede ser un catalizador para otros desarrollos de la industria.

“Cuando transformas rollos de madera de US$ 25 la tonelada en productos que pueden alcanzar los US$ 1,000 la tonelada, estás hablando de un cambio radical”, enfatiza Ruival, quien se muestra optimista sobre que estos avances pueden desencadenar un efecto en cadena, mejorando no solo la economía sino también la sostenibilidad del sector.

En medio de incertidumbres y desafíos legislativos, la industria forestal argentina parece estar en un momento de transformación crucial, con la posibilidad de reinventarse y adaptarse a las demandas globales y quizás, con el tiempo, convertirse en un modelo a seguir en la construcción sostenible.

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