Telecom Argentina ha dado un paso significativo en su plan de desinversión al presentar, ante el Tribunal de Defensa de la Competencia, su propuesta para ceder una parte importante de su cartera de clientes. En este contexto, la empresa ha identificado a Metrotel como un potencial adquirente de los seis millones de clientes móviles que debe transferir para cumplir con las condiciones impuestas por las autoridades regulatorias. Este movimiento es parte de un esfuerzo más amplio del Gobierno para fomentar la competencia en el sector de las telecomunicaciones en el país.
Metrotel: Un jugador con experiencia en el mercado argentino
Desde su fundación en 1995, Metrotel ha estado presente en Argentina, ofreciendo servicios de telecomunicaciones especialmente orientados a empresas. Controlada por los fondos de inversión Riverwood y Blackstone, la compañía destaca por su amplia infraestructura, que incluye una red de más de 8.500 kilómetros de fibra óptica. A lo largo de su trayectoria, Metrotel ha desarrollado servicios que van desde conectividad por fibra hasta telefonía IP y centros de datos, abarcando así un amplio espectro de soluciones tecnológicas.
La propuesta de Metrotel como comprador de los activos móviles de Telecom fue bien recibida, ya que el Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom) no presentó objeciones. Esto marca el inicio formal del proceso de evaluación por parte del Gobierno, que buscará asegurar que la transacción cumpla con los estándares regulatorios necesarios para fomentar una competencia equilibrada en el sector.
Las exigencias del Gobierno y el Tribunal de Defensa de la Competencia
Desde que Telecom anunció su intención de adquirir Telefónica Móviles Argentina (Movistar) en febrero de 2025 por US$ 1.245 millones, el Tribunal de Defensa de la Competencia ha planteado una serie de condiciones para garantizar un entorno competitivo en el mercado. En junio de 2026, el Tribunal estableció como requisito fundamental que Telecom se desprendiera de seis millones de clientes móviles y más de 200.000 abonados de banda ancha fija, lo que inicialmente representaba una mayor desinversión a la que la empresa había ofrecido.
Cuatro millones de los clientes móviles se encuentran en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), mientras que los restantes dos millones están distribuidos entre el sur y norte del país. Es relevante mencionar que, según la regulación, Claro, el otro gran operador de telecomunicaciones en Argentina, no podrá adquirir estos clientes, promoviendo así la llegada de un nuevo competidor en el sector.
Condiciones de la transferencia
El paquete que Telecom debe transferir incluye no solo los clientes, sino también la infraestructura asociada. Esto implica que la empresa deberá garantizar durante dos años el acceso del nuevo operador a sus estructuras, sistemas y espectros, facilitando así la consolidación de la red de Metrotel mientras se adapta a sus nuevos clientes. Además, se han implementado «remedios conductuales» en el sector corporativo y en los mercados mayoristas, donde Telecom deberá asegurar el acceso a otros operadores en condiciones justas y razonables.
El impacto potencial de la operación en el sector de telecomunicaciones
Si se concretase el acuerdo entre Telecom y Metrotel, el impacto en el mercado de telefonía móvil podría ser significativo. Metrotel asumiría la gestión de una cartera de seis millones de clientes móviles, convirtiéndose en un nuevo jugador de relevancia en el sector. Esta nueva dinámica podría llevar a una mayor competencia y, potencialmente, a tarifas más competitivas para los consumidores.
Desde sus orígenes, Metrotel ha logrado ampliar su presencia en el mercado local, un factor que le podría otorgar ciertas ventajas en la gestión y optimización de los servicios tras la adquisición. La interacción de esta compañía en el espacio de telecomunicaciones, especialmente después de la apertura a la competencia en el 2000, posiciona a Metrotel como una opción sólida para asumir la nueva responsabilidad que le ofrece la transacción.
Desafíos y críticas a la desinversión
Telecom Argentina, cuyo 40% pertenece a CVH (un grupo de los accionistas del Grupo Clarín), ha cuestionado en varias ocasiones la extensión de las exigencias impuestas por las autoridades. Consideran que estos requerimientos son excesivos y plantean dudas sobre la viabilidad de la entrada de un tercer operador de telefonía móvil en el mercado. Sin embargo, a pesar de sus objeciones, la compañía decidió no recurrir la resolución y ha seguido adelante con el cumplimiento de las condiciones requeridas.
Próximos pasos en el proceso de desinversión
El proceso de desinversión de Telecom está previsto que se extienda hasta un período de 18 meses, durante el cual se clasificarán todos los activos que serán objeto de la transferencia. Junto a Metrotel, el agente de monitoreo independiente, Together Business Consulting, será responsable de supervisar que todas las condiciones establecidas sean cumplidas adecuadamente.
Tal como se señala en la reciente legislación, el foco de este proceso es garantizar que nuevas alternativas surjan en el mercado, en interés tanto de la competencia como del usuario final. La desinversión propuesta podría ser solo el comienzo de un cambio estructural significativo en el sector de telecomunicaciones en Argentina.