La situación del empleo formal en Argentina ha generado preocupaciones significativas entre economistas y analistas laborales. Un reciente informe de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) revela que la cantidad de empresas empleadoras del sector privado ha experimentado un descenso alarmante, alcanzando el nivel más bajo en la serie estadística correspondiente al período 2023-2026. En mayo, el registro mostró solo 477,463 firmas con al menos un trabajador declarado bajo la cobertura del sistema de riesgos del trabajo, lo que representa una caída del 3,3% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este fenómeno plantea un desafío crítico no solo para los trabajadores, sino también para la economía en general.
Tendencia a la baja: un patrón preocupante
Este descenso no se trata de un fenómeno aislado. En términos absolutos, el número de empresas empleadoras ha disminuido en 16,422 en comparación con mayo de 2025. Lo más alarmante es que esta tendencia ha sido persistente; el informe señala que se han registrado 27 meses consecutivos de descensos interanuales. La baja del 3,3% en mayo representa la mayor contracción interanual de todo el período analizado. Según el análisis de la Consultora Politikon Chaco, el impacto es evidente y se manifiesta en una reducción constante de la base de empresas que operan formalmente en el mercado laboral.
De hecho, al observar el contexto más amplio, se destaca que, en comparación con noviembre de 2023, que fue justo antes de que el actual gobierno asumiera el mando, hay 30,385 empresas empleadoras menos, lo cual equivale a una contracción del 6%. Este retroceso se convierte en un indicador más de la fragilidad del entorno económico.
Impacto en sectores clave
La descomposición del dato revela que prácticamente todos los sectores importantes están experimentando caídas. La industria manufacturera se ha visto afectada de manera significativa, con una baja del 5,5% interanual, lo que se traduce en 2,639 empresas menos. El comercio no se queda atrás, mostrando una disminución del 4,4%, o 6,490 firmas menos en el mismo período.
- Agro: disminución del 2,6% (1,361 empresas menos)
- Construcción: caída del 2,3% (456 empleadores menos)
- Otras actividades agrupadas: contracción del 2,4% (5,476 firmas menos)
Al comparar este panorama con la situación en noviembre de 2023, la construcción ha acumulado la mayor caída relativa, con un 9,3%, seguida por la industria manufacturera con un descenso del 8,1% y el comercio, que muestra una baja del 5,6%. Esto sugiere un panorama complicado en sectores que son esenciales para la recuperación económica.
Desigualdades territoriales en el empleo
El panorama de la pérdida de empresas empleadoras también revela disparidades significativas a nivel territorial. Entre las 24 jurisdicciones analizadas, Neuquén se destaca como la única que ha logrado un leve crecimiento interanual, con 13 empresas más, representando un aumento del 0,1%.
Por otro lado, La Rioja se sitúa en el extremo opuesto, mostrando una caída drástica del 16,1% en su número de empresas. Otras provincias como Misiones (-8,9%), Tierra del Fuego (-8,2%), Catamarca (-7,6%) y Santa Cruz (-6,7%) han experimentado retrocesos significativos, lo que plantea interrogantes sobre las políticas locales y el entorno económico en esas regiones.
| Jurisdicción | Baja (%) |
|---|---|
| La Rioja | -16.1 |
| Misiones | -8.9 |
| Tierra del Fuego | -8.2 |
| Catamarca | -7.6 |
| Santa Cruz | -6.7 |
La concentración de la disminución es más evidente en los distritos con un mayor número de empresas. Buenos Aires ha registrado la pérdida de 4,786 empleadores, mientras que Córdoba ha observado una baja de 2,664, CABA de 1,704, y Santa Fe de 1,509. Estos cuatro distritos en conjunto acumulan el 78% del total de empresas empleadoras en el país, lo que implica que su rendimiento tiene un impacto determinante en las cifras nacionales.
Esta crisis laboral no solo se traduce en la pérdida de puestos de trabajo, sino también en la desaparición de empresas que, a su vez, son cruciales para la estabilidad económica y la generación de nuevas oportunidades laborales. En este sentido, las cifras representan no solo una pérdida de empleo, sino una disminución en la capacidad del mercado laboral de regenerarse y adaptarse.
El seguimiento de este fenómeno es crucial. No se trata solo de examinar cuántos puestos de trabajo se han perdido, sino también de entender el impacto a largo plazo que estas dinámicas tendrán sobre la economía argentina y el bienestar de sus ciudadanos. A medida que los desafíos siguen multiplicándose, la necesidad de políticas efectivas que fomenten la creación y sostenimiento de empresas se vuelve más apremiante que nunca.