El consumo en Argentina ha desencadenado un intenso debate entre el Gobierno y la oposición. Mientras que el oficialismo defiende la idea de que el consumo está en niveles “récord”, diversas consultoras y analistas destacan una real disminución en este aspecto. Un informe reciente de la consultora PxQ señala que existe una “disociación” entre las cifras oficiales de consumo privado y la dinámica de ciertos indicadores de ventas en el mercado local.
La discrepancia en los datos de consumo
El presidente Javier Milei ha afirmado que el consumo está en máximos históricos, respaldando su afirmación con imágenes de centros comerciales llenos y pizzerías repletas al final del mes. Sin embargo, la realidad muestra una caída promedio del 3,3% en el consumo masivo durante el primer cuatrimestre de 2023, según la consultora Scentia. Este contraste pone de manifiesto la tensión entre las afirmaciones gubernamentales y los datos que emergen del mercado.
El informe de PxQ revela que, a pesar de un aumento del 7,9% en el consumo privado en 2025, esta cifra se presenta en un contexto donde la masa salarial real se encuentra un 11% por debajo de su máximo histórico en 2015. Del mismo modo, las ventas en supermercados siguen siendo inferiores en un 9% con respecto a 2023, y en un 27% con respecto al pico de 2015.
La metodología de cálculo del consumo
Para comprender mejor esta situación, PxQ explica que todo ingreso de un hogar que no se destina al ahorro se categoriza como consumo. Por ejemplo, si un hogar gana 100 y ahorra 10, su consumo se registraría en 90. Sin embargo, si en el siguiente mes debe destinar 10 adicionales a gastos como servicios públicos, su ahorro se reduce a 0, llevando su consumo a 100. Este cambio puede crear la ilusión de un aumento de consumo cuando, en realidad, puede desviarse del ahorro.
La consultora recalcula el incremento del consumo en 2025 al descontar ciertos gastos, lo que revela que el verdadero “consumo del mercado interno” solo ha crecido un 1,4%, en total desacuerdo con la cifra global del 7,9%. Esta evaluación más moderada se alinea con el pesimismo reflejado en las encuestas de opinión pública.
Salarios y su influencia en el consumo
A la par del debate sobre el consumo, los salarios han mostrado cierta mejoría. Los acuerdos paritarios de los principales sindicatos reportaron un aumento promedio del 2,5% en el último mes, algo que no se había visto desde junio de 2025, marcando un ajuste salarial que superaría el índice de inflación, que se estima entre 2,1% y 2,5%.
Sin embargo, a pesar de estas mejoras, la realidad es que el ajuste salarial todavía presenta una pérdida de poder adquisitivo, calculada en un 4% en los últimos doce meses. Aunque los ajustes han sido significativos, los incrementos de ciertos sectores, como el de Empleados de Comercio y Camioneros, se encuentran por debajo de la inflación.
El encarecimiento de los servicios básicos
Los analistas coinciden en que el deterioro del poder adquisitivo se ha visto acentuado por el aumento en el costo de servicios esenciales como tarifas de electricidad, educación y salud. Según un informe de Ecolatina, para marzo de 2026 estos servicios absorberían un 29,3% de los ingresos del hogar, un aumento significativo respecto al 22% que representaban a finales de 2023. Esta situación limita la capacidad de consumo en bienes no esenciales.
En este complejo panorama, las proyecciones de recuperación del consumo son variables. Muchos economistas sugieren que una posible mejora se relaciona con la recuperación del salario real, la cual se espera que avance a medida que la inflación se desacelera. Asimismo, una posible reactivación del crédito podría ofrecer un respiro al mercado de consumo.
Perspectivas económicas y proyecciones a futuro
Los distintos análisis económicos advierten sobre la necesidad de ajustar las políticas fiscales y monetarias para estimular el consumo. De mantenerse las tendencias actuales, el país podría enfrentarse a un contexto donde el consumo interno se mantenga anémico, afectando no solo a la economía familiar sino también a las pequeñas y medianas empresas.
Las estimaciones privadas sugieren que la recuperación dependerá en gran medida de factores como el crecimiento del salario real, la reducción de la inflación y una mayor disponibilidad de crédito. La inflación moderada podría abrir la puerta a un mejor escenario para el consumo, un aspecto crítico para la reactivación de la economía argentina.
En resumen, el consumo en Argentina sigue siendo un tema de intensa discusión, con cifras que muestran realidades dispares. El futuro del consumo y del mercado interno dependerá de cómo se manejen las variables económicas en los meses por venir.