El contexto económico en Argentina ha estado marcado por desafíos inflacionarios y políticas monetarias cambiantes. El equipo económico liderado por Luis Caputo está centrado en una estrategia que busca lograr una desaceleración de la inflación a partir de abril y mayo, aunque reconoce que las cifras mensuales no alcanzarán para mostrar un inicio con cero. Esta perspectiva responde a un razonamiento que se basa en la observación de los agregados monetarios en la economía.
Perspectivas de inflación y políticas monetarias
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, ha expresado públicamente que «cualquier agregado monetario que se mire está viajando al 20% interanual, muy por debajo de la inflación». Esta afirmación sugiere que, al haber un crecimiento del dinero en circulación inferior al de los precios, se anticipa una baja en los índices inflacionarios, lo que podría beneficiar a los salarios en términos reales, así como facilitar el acceso al crédito mediante la reducción de tasas de interés.
Furiase hace alusión a los agregados monetarios, que son diversas formas de medir la cantidad de dinero disponible en la economía. Entre ellos se destacan:
- Base monetaria — incluye los billetes físicos y los encajes de los bancos en el Banco Central.
- M1 — abarca las cuentas a la vista.
- M2 — suma los depósitos a plazo fijo.
- M3 — considera depósitos y bonos.
- M4 — comprende activos financieros de menor liquidez.
Cambios en la medición monetaria
En los primeros meses del gobierno de Javier Milei, se utilizó como indicador el M3. Sin embargo, tras el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se decidió cambiar a una medición basada en el M2, que ofrece una visión más estricta de la liquidez en el sistema. Furiase argumenta que, aunque el dinero nominal pueda aumentar, si este crecimiento es inferior a la inflación, esto anticipa una corrección de los precios a la baja.
Análisis del informe monetario
El último Informe Monetario Mensual del Banco Central de la República Argentina (BCRA) revela datos significativos. En febrero, la base monetaria cayó un 0,8% real en comparación con el mes anterior, mientras que el M2 privado transaccional se contrajo un 0,2%, y el M3 privado disminuyó un 1,1% real. Esta tendencia es preocupante, considerando que la inflación minorista alcanzó el 2,9%, y se espera que en marzo se eleve aún más.
En un análisis interanual, el M2 total alcanzó $125,2 billones en enero, incluyendo depósitos en moneda extranjera. El total en moneda nacional se situó en $82 billones y en dólares, su equivalente era de $43,3 billones. En términos reales, el M2 en pesos experimentó una disminución del 7,7% en el último año, mientras que el total mostró una baja del 2,76%.
Expectativas hacia la segunda mitad del año
Desde el Palacio de Hacienda, existe la expectativa de que los precios comiencen a estabilizarse más claramente a partir de la segunda mitad del año. Sin embargo, el discurso ha cambiado respecto a previsiones anteriores, en las que se esperaba que en «julio o agosto» los índices mensuales comenzarían a reflejar cifras con cero. El ministro de Economía, Caputo, ha adoptado un enfoque más cauteloso en sus intervenciones públicas.
Factores exógenos que impactan el IPC
Actualmente, el contexto global se ve afectado por factores exógenos, como la guerra en Irán, que ha incidido en el precio de la energía y, en consecuencia, afecta los costos de los combustibles a nivel local. Por otro lado, la administración está implementando la eliminación de subsidios a la energía y el transporte, lo cual anticipa incrementos en las tarifas de servicios públicos.
Además, la percepción de desconfianza que se ha instaurado en la sociedad respecto al programa de estabilización podría impactar en la demanda de dinero, que seguiría cayendo a pesar de la contracción en la oferta monetaria. Esta dinámica añade una capa adicional de dificultad al proceso de desinflación que se busca establecer.
En el ámbito gubernamental, se han realizado esfuerzos por resaltar datos macroeconómicos positivos, especialmente en relación al cierre de 2025, con la esperanza de prevenir expectativas negativas que podrían intensificar la desconfianza y distraer a los ciudadanos de la estabilidad financiera.
La ruta hacia la estabilidad económica
La situación económica de Argentina es un compendio de retos interrelacionados donde la política monetaria, la inflación y la percepción pública juegan un papel crucial. A medida que se acercan los meses críticos, el gobierno tiene ante sí la tarea de mantener el equilibrio económico y gestionar las expectativas de la población. Mientras tanto, el monitoreo constante de los indicadores económicos y las decisiones estratégicas en materia monetaria serán esenciales para avanzar hacia una recuperación real y efectiva que beneficie a la ciudadanía.