El debate sobre la actualización de la medición de la inflación en Argentina ha regresado a la agenda pública. Tras la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la llegada de Pedro Lines a la dirección del organismo, el reciente dato de inflación correspondiente a febrero ha reavivado el interés en este tema. Según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), la inflación se situó en 2,9%, aunque el propio Gobierno ha admitido que, al considerar ponderaciones actualizadas de la Encuesta Nacional de Gastos de Hogares (ENGHo) de 2017/18, el índice real podría haber alcanzado una cifra entre 3% y 3,1%.
Inflación y datos reveladores
La afirmación sobre las cifras más altas proviene de Felipe Nuñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE). En una reciente intervención, destacó que la nueva metodología podría haber situado la inflación de febrero en 3,4%, generando así un debate entre los economistas sobre los impactos de las diferentes ponderaciones y su relación con el gas y la luz.
El presidente Javier Milei ha proclamado como un objetivo que el IPC empiece con 0 en la segunda mitad de este año, pero este deseo se complica ante el reciente estallido de conflictos en Medio Oriente, que ha llevado a un aumento histórico en el precio del petróleo. Este incremento ya se está reflejando en los precios de los combustibles y añade una presión adicional sobre la inflación en el país.
Justificación del Gobierno ante el aumento de inflación
El Ministro de Economía ha presentado una explicación sobre el comportamiento de la inflación, que ha estado sostenida en los últimos nueve meses. Según su argumento, la economía argentina sigue en un proceso de corrección de precios relativos. Esta corrección es vista como crucial para asegurar el orden macroeconómico, permitiendo que el país continúe en un camino de crecimiento, tras registrar un aumento del 10,3% en el Estimador Mensual de Actividad Económica entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025.
El aumento en las cifras de inflación de febrero, que pasó del 2,9% al potencial 3,1% con la nueva medición, resalta la negativa del Gobierno y del propio Ministerio de Economía a implementar cambios en los ponderadores del IPC. Este rechazo se relaciona, en parte, con la intención de mantener un sendero de desaceleración que, según argumentan, es fundamental para la correcta corrección de los precios relativos en la economía.
Impacto de los servicios y los subsidios
Desde el Romano Group, se ha indicado que basándose en la ENGHo 17/18, la inflación podría haber sido de 3,1% con una variación interanual del 34,2%. Por su parte, el Centro de Estudios Políticos y Económicos Argentina (CEPA) estima un 3% y Equilibra la sitúa en 3,05%. Este margen tan amplio se debe, según CEPA, a un notable aumento de los precios de los servicios tras la eliminación de subsidios, aunque el impacto se suavizó gracias al considerable aumento en los precios de los alimentos.
Un aspecto notable es que, si se aplica la metodología de medición actual desde finales de 2023, se estima que la inflación habría sido un 11,5% mayor, representando una diferencia de 43,9 puntos porcentuales desde la asunción de Milei. Los expertos han subrayado que las disparidades en las cifras de inflación se concentran especialmente en 2024, con variaciones significativas en los meses iniciales.
Comparativa de la inflación entre distintas métricas
Los datos comparativos son concluyentes. A continuación, se presentan las diferencias que emergen en los primeros meses del año:
| Mes | IPC INDEC | IPC NUEVO |
|---|---|---|
| Febrero | 13,2% | 15,1% |
| Marzo | 11,0% | 12,4% |
| Abril | 8,8% | 11,9% |
| Junio | 4,6% | 5,7% |
Los analistas de CEPA han enfatizado que las razones detrás de estas diferencias se deben principalmente al significativo aumento en los precios de rubros como vivienda, servicios públicos y transporte, cuyas variaciones han estado muy por encima del promedio habitual.
La situación actual plantea un escenario desafiante para el Gobierno argentino, que busca instrumentar medidas para contener la inflación en un contexto internacional de crisis que añade incertidumbre a la economía local. Con la presión acumulada por el aumento de los precios y los recientes conflictos geopolíticos, el camino hacia una inflación controlada parece aún torcido y lleno de obstáculos.