El reciente cierre de la fábrica de neumáticos FATE ha marcado un hito significativo en el panorama industrial de Argentina, afectando a miles de trabajadores y generando un reordenamiento en el sector. En medio de esta situación crítica, la empresa Aluar, bajo la dirección del industrial Javier Madanes Quintanilla, ha decidido aprovechar el terreno de FATE para establecer un parque de baterías destinado a almacenar energía eléctrica. Este desarrollo no solo busca mitigar los cortes de luz que suelen ocurrir durante los meses de verano, sino que también representa un paso importante hacia la modernización del sistema energético en el país.
Aluar y su nuevo proyecto energético
El proyecto de Aluar se centrará en un área de 1,1 hectáreas dentro del complejo de FATE, donde se instalarán baterías para generar 30 megavatios (MW) de potencia y almacenar hasta 150 megavatios-hora (MWh) de energía. Esto facilitará la entrega de energía durante las horas pico, especialmente en los calurosos días de verano, cuando la demanda eléctrica tiende a superar los niveles de generación disponibles.
Las inversiones iniciales en este proyecto ascienden a 20 millones de dólares y se espera que la planta esté en funcionamiento hacia fines de 2026. Este esfuerzo es parte de la licitación «Alma-GBA», donde el Gobierno argentino adjudicó contratos a 12 proyectos para almacenar un total de 713 MW.
La situación del consumo eléctrico en Buenos Aires
La región del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) alberga casi el 40% de la población argentina, haciendo que la demanda de energía sea particularmente alta. Durante las semanas más calurosas del año, el consumo eléctrico puede superar los 11.000 MW, mientras que la capacidad de generación disponible ronda los 7.000 MW. Esto obliga a importar energía de otras regiones, como la Patagonia, lo que agrava la sobrecarga de las redes de transmisión y limita las posibilidades de inversión en infraestructuras adecuadas.
La falta de capacidades de generación y transmisión ha llevado a una crisis que podría afectar a millones de ciudadanos argentinos. Esto hace que la iniciativa de Aluar sea aún más crucial, ya que el almacenamiento en baterías tiene como objetivo aliviar la presión sobre el sistema eléctrico, evitando los costosos cortes de luz y la importación de combustibles fósiles.
Estructura de costos y sostenibilidad
El costo que pagará Edenor por el uso de esta infraestructura se ha establecido en 12.590 dólares por MW-mes, lo que se traduce en un precio de entre 140 y 150 dólares por MWh si se utiliza entre 3 y 4 horas diarias durante la semana. Este aspecto financiero es fundamental para entender cómo el almacenamiento en baterías puede ofrecer una alternativa más sostenible comparado con el uso de energía generada a partir de recursos no renovables.
Los beneficios del proyecto son evidentes: evitar cortes de luz y disminuir la dependencia de importaciones de gasoil y fuel oil, que en el pasado han representado un costo significativo para el Estado, tanto en subsidios como en la adquisición de energía en el extranjero.
La tecnología detrás del almacenamiento de energía
El tipo de baterías que se implementará en este proyecto son de litio ferrofosfato (LFP), cuya fabricación está dominada por China. Esta elección no es accidental, pues el país asiático no solo es líder en la producción de estas baterías, sino que también ha sido vinculante para el cierre de la fábrica de neumáticos FATE, generando una “condición de mercado” que ha impactado en la capacidad de producción local y en el empleo en la región.
La tecnología de almacenamiento en baterías será utilizada por primera vez en Argentina para almacenar energía generada durante periodos de baja demanda, permitiendo su utilización en momentos críticos cuando el consumo es más elevado.
Impacto en el empleo y en la comunidad
El cierre de FATE no solo significa el despido de aproximadamente 920 trabajadores, sino que también tiene un efecto dominó en toda la economía local. Mientras que algunos ven el proyecto de Aluar como una solución, otros aseguran que el impacto en el empleo es devastador y que el futuro de la industria del neumático en el país es incierto. FATE aún se encuentra bajo ocupación por sus empleados, quienes han expresado su deseo de reanudar la producción.
Los voceros de FATE han afirmado que el nuevo proyecto energético de Aluar ocupa una pequeña fracción de la planta y es independiente de la producción de neumáticos. Sin embargo, el descontento de los trabajadores destaca la tensión entre la transición hacia nuevas tecnologías y la realidad laboral existente.
La visión a largo plazo de Aluar
Aluar ya cuenta con experiencia en proyectos energéticos, operando un parque eólico en Puerto Madryn, Chubut, que presenta 245,8 MW de capacidad. Este nuevo avance en el sector energético refuerza la visión del grupo de Madanes Quintanilla de diversificarse más allá del aluminio y de crear una sinergia con el futuro energético del país.
La compañía también está en proceso de expansión de su capacidad eólica, con una inversión proyectada de 400 millones de dólares para aumentar su potencia mediante aerogeneradores. Este compromiso no solo fortalece su modelo de negocio, sino que también refuerza su papel en el desarrollo de un sistema energético más sostenible en Argentina.
El futuro energético del país no solo dependerá de proyectos como el de Aluar, sino de una colaboración entre el sector público y privado para abordar los desafíos críticos que enfrenta el sistema eléctrico argentino.