Inicio EconomíaMarcas de lencería y ropa interior admiten caída de ventas, pero niegan despidos

Marcas de lencería y ropa interior admiten caída de ventas, pero niegan despidos

por Economía Simple

La industria textil en Argentina enfrenta una crisis sin precedentes, marcada por un panorama de caída en el consumo y un contexto de apertura importadora. Uno de los episodios recientes más destacados ha sido el conflicto laboral en la empresa Eseka, que produce para las reconocidas marcas de lencería Cocot y Dufour. Este conflicto se ha intensificado tras rumores sobre el despido de 140 empleados y la falta de pago puntual de salarios, generando un ambiente de tensión entre los trabajadores y la dirección de la empresa.

El conflicto laboral en Eseka

La planta de Eseka, situada en el barrio porteño de Parque Chas, ha sido el escenario de protestas masivas. Estas manifestaciones estallaron como consecuencia de la decisión de la empresa de abonar salarios, aguinaldos y vacaciones en cuotas. Según reportes de los trabajadores, los sueldos rondan los $700.000 por turnos de nueve horas, lo cual ha dejado a muchos empleados exigiendo la regularización urgente de los pagos para poder subsistir.

Las reacciones han sido inmediatas, con grupos de trabajadores organizándose frente a la planta para demandar soluciones y advirtiendo sobre la posibilidad de despidos masivos. La respuesta fue evidente: la presencia de fuerzas policiales durante las protestas, lo que indica un clima de descontento creciente y la urgencia de una resolución.

La postura de Eseka

Ante la escalada de la situación, Eseka optó por emitir un comunicado oficial a través de sus redes sociales, donde desmintió las versiones circulantes. En este comunicado, la empresa alegó que no ha habido despidos ni atrasos en los salarios, y afirmó que está comprometida con la transparencia, aclarando que en sus más de 40 años de actividad nunca se había dado un caso similar.

Desde la dirección sostienen que los únicos retrasos han sido en los pagos de vacaciones, los cuales se prometieron abonar en varias cuotas, una medida considerada excepcional dadas las circunstancias financieras que atraviesa la compañía. Este anuncio, lejos de calmar los ánimos, provocó más protestas y dudas sobre la veracidad de sus afirmaciones.

Detalles sobre la reprogramación de pagos

Según lo expuesto por la empresa, los pagos de las vacaciones se realizarían de la siguiente forma:

  • Para trabajadores con vacaciones de 35 días: el primer pago sería del 20% al 30% al inicio del período, seguido de un porcentaje similar a la semana siguiente, y el 50% restante en la primera semana de marzo.
  • Para 28 días, prometieron abonar el 50% en la semana siguiente y el resto en febrero.
  • Para períodos más cortos, como 14 y 21 días, la intención es realizar un único pago más adelante.

El contexto de la industria textil en crisis

La situación de Eseka no es un caso aislado. Según datos de la Fundación ProTejer, la industria textil en Argentina ha estado sufriendo una de las contracciones más severas en la historia reciente. En noviembre de 2025, la producción textil cayó un 36,7% en comparación con el año anterior, y un alarmante 47,6% frente a noviembre de 2023.

En términos de empleo, el sector textil ha sido el más perjudicado, con una pérdida del 15% de los puestos registrados, lo que se traduce en 18.180 empleos menos. Además, se han cerrado 558 establecimientos productivos, lo que refleja un descenso general en la cadena de valor de este sector.

La baja utilización de la capacidad instalada

La utilización de la capacidad instalada en la industria manufacturera se ha situado en 29,2%, el nivel más bajo en la historia reciente. Esto representa una caída de 19 puntos porcentuales en comparación con 2024 y casi 30 puntos respecto al año pasado.

Perspectivas futuras

Las perspectivas para la industria textil no son alentadoras. La falta de ventas, acompañada por la presión económica que enfrentan los consumidores, ha dificultado la actividad de muchas empresas del sector. En este contexto, la lucha por los derechos laborales se intensifica, y los trabajadores de Eseka no parecen dispuestos a aceptar medidas que consideren insuficientes o injustas.

El desarrollo de esta situación en la empresa Eseka podría marcar un precedente en la forma en que las industrias del sector textil manejan sus crisis, tanto a nivel laboral como financiero. La comunidad laboral está atenta, mientras se espera una resolución que impactará no solo a los empleados de Eseka, sino también al futuro de la industria en su conjunto.

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