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Cómo un plan productivo puede transformar la economía real y reducir el desempleo

por Economía Simple

La economía de Argentina experimenta un momento crítico en medio de un paisaje complejo caracterizado por altas tasas de interés y una creciente inquietud entre sectores industriales y laborales. A pesar de los esfuerzos del gobierno para controlar la situación monetaria, el llamado ‘diablo verde’, un término que alude al dólar, continúa desafiando a las autoridades y afectando la dinámica económica del país.

Impacto en el consumo y el empleo

La realidad económica se ha tomado un giro preocupante en los últimos meses. Según Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina, se han registrado caídas del 15% al 20% en sectores clave como la construcción, el calzado y la indumentaria. Este descenso en la demanda se traduce en pérdidas de empleo, con un promedio de entre 1,000 y 1,500 puestos laborales desapareciendo cada mes, lo que se eleva a un total potencial de 18,000 empleos anuales.

A esta situación se suma la tendencia creciente de acuerdos sindicales en los que los trabajadores optan por resignar incrementos salariales en un intento por mantener sus puestos de trabajo. Esta dinámica ha llevado a que muchas empresas, especialmente en el sector de las pequeñas y medianas empresas (pymes), enfrenten un incremento en la morosidad y un aumento significativo en el número de cheques rechazados, evidenciando la crisis de liquidez que afecta a este segmento.

Cifras alarmantes en el empleo industrial

Un análisis proporcionado por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina revela un panorama desolador: entre agosto de 2023 y mayo de 2025, se estima que se han perdido un total de 38,298 empleos, con el sector textil, confecciones y calzado a la cabeza de las pérdidas. Si se amplía el espectro del estudio al empleo registrado total, el número asciende a 445,358 puestos laborales eliminados, lo que pone de manifiesto la magnitud de la crisis en el mercado laboral.

A pesar del contexto negativo, se observa una caída del 5.5% en el salario real desde noviembre de 2023, lo cual refleja no solo la inflación galopante, sino también el deterioro del poder adquisitivo de los ciudadanos. Este declive impacta de forma desproporcionada en los sectores de ingresos más bajos y medios.

Preocupaciones sobre el acceso al crédito

Las tasas de interés han llegado a niveles en los que se observan incrementos que pueden alcanzar el 85% anual. La concentración del financiamiento en el sector público ha provocado que los créditos destinados al sector privado se reduzcan considerablemente, pasando del 4% al 2% del Producto Bruto Interno (PBI). Esta situación tiene como resultado directo un enfriamiento de la actividad económica, que alimenta una espiral recesiva que amenaza por todos lados.

Algunas consultoras ajustaban sus proyecciones de crecimiento del PBI del 5% para este año a un 4%, aunque en la práctica se anticipa que esta cifra y el arrastre estadístico de 3% correspondiente a 2024 compongan un escenario aún más sombrío. Esos datos cuentan con advertencias de especialistas que prevén una contracción del 0.3% para el trimestre julio-agosto-septiembre de 2025, sugiriendo que ya se está en recesión.

Estancamiento del PBI y desempleo creciente

Un estudio reciente indica que el PBI por habitante en términos reales no ha mostrado progreso y es similar al de 2007, reflejando un estancamiento preocupante en un contexto global que evoluciona rápidamente. En términos de empleo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reporta que la suma de desocupados y subocupados alcanza ya 2.6 millones de personas, siendo el área del Gran Buenos Aires una de las más afectadas.

La situación se complica aún más cuando se analiza el riesgo país, que ronda los 900 puntos básicos. Esto significa que si Argentina intenta tomar crédito en mercados internacionales, enfrentaría tasas cercanas al 13% en dólares, un costo desproporcionado en comparación con otros países de la región. Por ejemplo, Brasil tiene un riesgo país de 259 puntos, mientras que Chile y Uruguay están alrededor de 119 y 122 respectivamente, lo que muestra una desconfianza creciente hacia la economía argentina.

Perspectivas a corto plazo

A medida que se acercan las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, la situación económica se entrelaza con la dinámica política, generando incertidumbre sobre si las medidas adoptadas serán suficientes para revertir la tendencia negativa. Sin embargo, la falta de soluciones inmediatas y eficaces plantea un ingrato futuro para la economía argentina, que enfrenta nuevos desafíos mientras el «dólar» sigue su marcha implacable.

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