El panorama actual de la industria aérea se encuentra marcado por un aumento significativo en los costos del combustible, una situación que ha impactado tanto a las grandes aerolíneas estadounidenses como a sus pares de América Latina y Europa. Esta problemática plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento de los ingresos y la rentabilidad de las compañías en un contexto donde los precios del petróleo siguen en alza.
El impacto en las grandes aerolíneas estadounidenses
Las aerolíneas de Estados Unidos, comúnmente referidas como las «big three», han enfrentado un desafío considerable en sus balances financieros debido al incremento en los precios del combustible. En el segundo trimestre de este año, Delta Air Lines reportó ingresos de 19.800 millones de dólares, un aumento del 14% en comparación con el año anterior, pero su ganancia neta cayó un 25%, alcanzando los 1.600 millones de dólares. La causa principal de esta caída se relaciona con el gasto en combustible, el cual alcanzó un récord de 4.400 millones de dólares, un aumento interanual del 77%.
Por su parte, United Airlines experimentó un aumento del gasto en combustible de 2.300 millones de dólares, lo que representa un incremento del 84% respecto al año anterior. A pesar de que logró amortiguar aproximadamente la mitad de este aumento con ajustes de tarifas y nuevas tarifas, se prevé que los costos de combustible sumen alrededor de 6.000 millones de dólares extra a sus gastos hasta 2026. Asimismo, American Airlines enfrentó un panorama similar, reportando un aumento en su gasto de combustible de más de 2.200 millones de dólares, equivalente a un 83% de incremento.
Un patrón común en estas aerolíneas es que, aunque pueden trasladar parte de este aumento a los pasajeros, la competencia y la sensibilidad al precio limitan su capacidad para aumentar las tarifas de manera proporcional a los costos crecientes de combustible.
América Latina también sufre el shock
La crisis del combustible no se limita a Estados Unidos; las aerolíneas de América Latina también están viendo efectos significativos en sus finanzas. A pesar de aumentar el número de pasajeros e ingresos, el costo adicional del jet fuel ha absorbido una parte sustancial de ese crecimiento. Se observaron resultados contrastantes entre las aerolíneas del continente.
LATAM Airlines Group, por ejemplo, comenzó el año con ingresos trimestrales aproximados de 4.151 millones de dólares, un aumento del 21,7%. Sin embargo, el impacto de la crisis de Medio Oriente ha alterado drásticamente el panorama. En los primeros seis meses, sus costos de combustible se elevaron a 2.749 millones de dólares, marcando un aumento del 47,7% en comparación con el año anterior, y los gastos operativos ajustados también crecieron un 27,9%.
En el caso de Avianca, la aerolínea reportó ingresos de 2.593 millones de dólares, un crecimiento interanual del 17,7%, pero el aumento en los costos operativos, incluido el gasto de combustible de 984 millones de dólares (un 80,2% más que el año anterior), impactó fuertemente la rentabilidad, resultando en pérdidas netas de aproximadamente 766 millones de dólares.
Por otro lado, Aerolíneas Argentinas, aunque no presenta balances trimestrales detallados, había mostrado resultados favorables al cierre de 2025 con una ganancia de 238.000 millones de pesos. Sin embargo, ante el incremento del petróleo, la compañía optó por implementar un recargo temporal por combustible para mitigar sus costos operativos.
Europa también siente el golpe
Las aerolíneas europeas enfrentan un panorama similar, aunque con variaciones en la intensidad del impacto debido a diferentes políticas de cobertura financiera. El International Airlines Group (IAG) reportó un beneficio neto de 1.033 millones de euros, un 20% menos que el año anterior, a pesar de que sus ingresos aumentaron un 1%. El grupo logró recuperar aproximadamente el 60% del aumento en los costos de combustible, que cresció un 12,5%.
En contraste, el Lufthansa Group experimentó una caída en su beneficio operativo ajustado de 56%, mientras que el ingreso aumentó en un 8%, pero debió absorber 750 millones de euros adicionales en costos de combustible. Del mismo modo, Air France-KLM vio reducir su beneficio neto a 190 millones de euros, destacando cómo los costos pueden absorber gran parte del crecimiento en ingresos.
Asia muestra el impacto más severo
Las aerolíneas asiáticas también están sintiendo el peso de los crecientes costos de combustible. Las tres grandes aerolíneas estatales de China – Air China, China Eastern y China Southern – reportaron pérdidas netas de unos 8.200 millones de yuanes (aproximadamente 1.220 millones de dólares) en el primer semestre, en un drástico contraste con los beneficios del año anterior. Su gasto en combustible aumentó entre un 35% y un 38%, mientras que los ingresos apenas crecieron un 10%.
En esta región, la competencia y la presión de otros medios de transporte, especialmente el ferrocarril, han dificultado la posibilidad de trasladar los costos a los pasajeros. Por su parte, Turkish Airlines logró mantener ganancias, pero su resultado operativo cayó un 34% debido a un aumento del 55% en los costos de combustible.
Proyecciones para el resto del año
El futuro para la industria aérea en 2026 dependerá en gran medida de la evolución del precio del petróleo y del jet fuel. Un informe reciente de IATA predice que el precio promedio del combustible para aviación podría alcanzar los 152 dólares por barril, un aumento de casi 70% en comparación al año anterior. Esto podría agregar hasta 100.000 millones de dólares a la factura anual de las aerolíneas, reduciendo casi a la mitad sus previsiones de ganancias netas globales.
Con un precio del jet fuel actualmente en 156,85 dólares por barril, las aerolíneas con coberturas podrían amortiguar algunos de estos efectos, mientras que aquellas con menor cobertura seguirán enfrentando un impacto directo en sus resultados. Lo que subraya que, además de los costos de combustible, factores como desvíos de rutas y restricciones operativas podrían hacer que los vuelos.sean más caros incluso si los precios del petróleo se estabilizan.
La demanda todavía actúa como un tejido de soporte. En julio, el tráfico global de pasajeros creció un 0,2% interanual, destacando que América Latina presentó una expansión de 6,1%, mientras que Europa experimentó un aumento de 2,1%. Sin embargo, en Norteamérica y Medio Oriente, se reportaron caídas en la demanda, lo que refleja la vulnerabilidad de la industria ante un entorno global incierto.