Inicio Negocios y empresasRegreso al diálogo: la propuesta de la empresa que generó controversia

Regreso al diálogo: la propuesta de la empresa que generó controversia

por Economía Simple

La emblemática fábrica de cosechadoras Vassalli, ubicada en Firmat, enfrenta una nueva crisis que pone a prueba su futuro y el bienestar de sus trabajadores. Tras un mes de tensión y ausencias, los empresarios Eduardo y Mateo Marsó, propietarios de Vassalli, finalmente asistieron a una audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe. Sin embargo, su propuesta para reabrir la planta fue rechazada enérgicamente por los empleados, quienes la consideraron insuficiente y poco viable.

Una propuesta que no convenció

La oferta presentada por los Marsó incluye dos aspectos claves: el pago de deudas salariales acumuladas, que ascienden a casi cuatro meses, en tres cuotas y la reactivación de la producción mediante turnos rotativos. Según el plan, 90 operarios ingresarían a la planta durante un mes, mientras que el resto quedaría inactivo. Esta situación se repetiría mensualmente hasta que todos los 270 trabajadores pudieran reincorporarse. Sin embargo, este esquema planteó serias inquietudes, pues no garantizaba ingresos para quienes permanecieran fuera ni ofrecía soluciones para el pago inmediato de los salarios pendientes.

El abogado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Rosario, Pablo Cerra, fue claro: “Era una propuesta bastante insuficiente en función de la necesidad de los trabajadores”. En una asamblea celebrada en la sede local del sindicato, los operarios decidieron rechazar la propuesta de manera unánime.

Un cambio de escenario en las negociaciones

La decisión de los Marsó de asistir a la audiencia fue interpretada como un indicio de un cambio en la dinámica de la negociación. Hasta este momento, la empresa había faltado a tres reuniones consecutivas y había tratado de trasladar el conflicto al ámbito del Ministerio de Trabajo a nivel nacional. Bajo el asesoramiento de la abogada María Florencia Arietto, los dueños habían adoptado una postura agresiva, interviniendo incluso con denuncias penales contra el gremio, lo que llevó a un profundo quiebre en las conversaciones.

En esta ocasión, el abogado que los representó, Leonardo Giletta, optó por un enfoque menos confrontativo. “Se retomó el diálogo y se exploraron distintas alternativas. Hay fuerte voluntad de todas las partes para reencauzar la situación”, afirmó durante la audiencia.

Sueldos impagos y un clima de incertidumbre

A pesar de los intentos de diálogo, la situación sigue siendo crítica. Desde junio, Vassalli no ha pagado los salarios a sus operarios, manteniendo además en deuda el medio aguinaldo y los aumentos paritarios. En un contexto aún más complicado, la empresa ha enviado telegramas de despido a cinco empleados, entre ellos cuatro delegados gremiales, lo que ha sido interpretado como un acto de persecución por parte de la UOM.

El sindicato ha intentado mitigar el impacto de la crisis proporcionando bonos extraordinarios a los trabajadores, primero de $150.000 y luego de $70.000, pero dicha ayuda resulta insuficiente, ya que la deuda por trabajador supera los tres millones de pesos.

Esta problemática ha creado un ambiente tenso también en la comunidad local. Firmat, que ha dependido de Vassalli como motor económico durante más de setenta años, ha sido escenario de cortes de ruta y protestas masivas en solidaridad con los empleados. La incertidumbre sobre el futuro de la fábrica ha incrementado el descontento entre los residentes.

Expectativas para el futuro cercano

Con la planta cerrada por más de dos semanas y sin claridad sobre una posible reapertura, se ha convocado una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe para el próximo martes a las 11:00 horas. Los trabajadores han manifestado su intención de acudir a la planta ese mismo día, exigiendo su derecho a retomar sus labores.

A su vez, empieza a crecer la sospecha de que la falta de inversión y el incumplimiento en el pago de salarios podrían encubrir una maniobra de vaciamiento destinada a apoderarse de los activos y la marca de la compañía. Esta posibilidad añade un nivel adicional de gravedad al conflicto que atraviesan los operarios y la comunidad de Firmat.

Mientras tanto, la reivindicación de los trabajadores se mantiene firme: “Queremos trabajar y cobrar lo que nos deben”. La situación en Vassalli es un reflejo de un problema más amplio que afecta a muchas fábricas en el país, donde el bienestar de los trabajadores y el futuro de las empresas se encuentran en un delicado equilibrio.

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