La emblemática fábrica de cosechadoras Vassalli, ubicada en Firmat, Santa Fe, se enfrenta a una crisis significativa que revierte años de historia en el sector de maquinaria agrícola. A partir del martes, un grupo de operarios ha llevado a cabo asambleas y protestas en el acceso a la planta y en la ruta nacional 33 para reclamar el pago de salarios que llevan atraso. Según la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de la localidad, la empresa tiene deudas con sus trabajadores que incluyen los salarios de junio, la totalidad de julio, el medio aguinaldo y sumas retroactivas.
Reclamaciones salariales en un clima de incerteza
El brote de malestar entre los trabajadores se intensificó cuando la dirección de Vassalli ofreció un adelanto de $300.000 a ser recibido la próxima semana “si entra un cheque”. Esta propuesta fue calificada como insuficiente por parte del gremio. “La gente tiene hambre ya. Necesitamos que el titular de la empresa explique cuál es el plan para la fábrica”, expresó Diego Romero, secretario general de la UOM Firmat. Este dirigente hizo hincapié en la ausencia de Eduardo Marsó, accionista mayoritario desde enero de 2024, quien, según los trabajadores, no ha hecho acto de presencia en la planta.
Un contexto de dificultades financieras
La compra de Vassalli fue vista como un rayo de esperanza al inicio del mandato de Javier Milei como presidente, después de años turbulentos marcados por crisis frecuentes y cambios de propietarios. Sin embargo, diversos factores han contribuido al deterioro del mercado de maquinaria agrícola, entre ellos la falta de financiación y la competencia con maquinaria extranjera. Estos problemas, sumados a las complicaciones financieras de la propia firma, han llevado a la compañía a un estado comprometido.
Medidas de fuerza en la planta de Vassalli
Las acciones de protesta han incluido la quema de cubiertas y la permanencia en el acceso a las instalaciones, aunque sin cortes de tránsito hasta el momento. Este miércoles, los operarios se reunieron en asamblea para definir los próximos pasos en un escenario que se caracteriza por retrasos salariales, dificultad para obtener insumos y la ausencia de un plan productivo coherente.
Una historia de cambios y desafíos en Vassalli
Vassalli fue fundada en 1949 por Roque Vassalli y ha sido un símbolo en la producción de maquinaria agrícola en Argentina a través de sus marcas icónicas, “Don Roque” y “Vassalli”. En su apogeo, la planta llegó a producir más de 1.000 cosechadoras anuales. Sin embargo, desde hace más de una década, la compañía ha estado en un proceso de reestructuración que ha implicado cierres, reaperturas y numerosos cambios de propietarios.
En 2020, el control de la planta pasó a manos de Esteban Eskenazi y Matías Carballo, que gestionaron a través de un fideicomiso. Aunque implementaron algunas mejoras en la producción, las crisis macroeconómicas y climáticas continuaron afectando su operación, lo que llevó a que pusieran la empresa a la venta.
Con la compra realizada en enero de 2024, Eduardo Marsó, un empresario entrerriano y exdueño de la avícola Las Camelias, tomó las riendas de la compañía con una inversión inicial estimada en u$s8 millones, comprometiéndose a revitalizar la planta con un primer desembolso de u$s4 millones.
Desafíos financieros persistentes
Más de un año y medio después de la compra, Vassalli no ha logrado estabilizar su situación financiera. Según datos del Banco Central, la compañía ha acumulado tres cheques rechazados, sumando $7,6 millones por falta de fondos, además de otros ocho cheques por errores formales que suman $4,8 millones. Ninguno de estos pagos ha sido saldado hasta la fecha.
El sindicato ha manifestado que los sueldos han sido abonados en cuotas desde el año pasado, y que se arrastran deudas con las cargas sociales. “La situación es crítica; hay trabajadores con problemas para pagar alquileres, y algunos enfrentan amenazas de desalojo”, destacó Romero, indicando la gravedad de la problemática laboral.
Un mercado agrícola en transición
El conflicto laboral en Vassalli se produce en un sector que, a pesar de presentar señales de mejora, sigue enfrentando retos considerables, como las altas tasas de interés y la caída de los precios internacionales de los productos agrícolas. Además, la fuerte competencia de equipos importados afecta de manera directa a empresas nacionales como Vassalli.
Según informes de la Asociación de Concesionarios (Acara), en julio pasado se patentaron 53 cosechadoras, lo que refleja una disminución del 3.6% con respecto al mes anterior y un 7% menos en comparación con el mismo período del año anterior. No obstante, el acumulado de 2025 muestra un crecimiento interanual notable del 54.5%, con marcas como John Deere, Case IH y New Holland liderando el mercado.
Para las empresas nacionales que dependen de un flujo de capital efectivo para sostener su producción, este panorama de demanda inestable y financiamiento restringido complican aún más la recuperación. En Firmat, la presión ejercida por la UOM y la falta de soluciones efectivas por parte de la dirección de la empresa continúan alimentando la tensión. “Esperamos no llegar a lo de 2018, cuando la planta fue ocupada, pero todo depende de la voluntad de pago”, concluyó el gremio, alzando una voz de alarma sobre el futuro incierto de la planta y sus trabajadores.