Inicio EconomíaCrisis en la industria textil: producción cae 24% y se pierden 27.000 empleos en 2023

Crisis en la industria textil: producción cae 24% y se pierden 27.000 empleos en 2023

por Economía Simple

La industria textil atraviesa un momento crítico, marcado por una drástica disminución de su producción y la ineficiencia en el uso de su capacidad operativa. Este panorama no solo afecta a los productos finales, sino que también impacta severamente en las etapas intermedias de la cadena de suministro, lo que podría tener consecuencias a largo plazo para el sector.

Caída drástica en la producción textil

La producción en el sector textil se ha visto gravemente afectada, con una caída acumulada del 36,3% en tejidos y acabados durante el primer semestre del año. Este segmento abarca la fabricación de telas y los procesos que les confieren color y textura. A su vez, los hilados de algodón experimentaron un descenso significativo del 21,4%, dado que son insumos esenciales para fabricar tejidos. Otros productos textiles también mostraron un retroceso del 18,3%, lo que indica que el problema no está limitado a los productos finales, sino que se extiende a toda la cadena productiva.

Las consecuencias son palpables: a medida que los niveles de producción caen, una proporción considerable de la capacidad instalada de la industria permanece sin utilizar. En junio, el sector operó solo al 46,6% de su capacidad instalada, lo que representa un retroceso de 12,5 puntos porcentuales con respecto al promedio de la industria a nivel general. Aunque en comparación con mayo hubo una leve mejora de 4,4 puntos, esto no es suficiente para revertir una tendencia de deterioro que ha persistido durante más de dos años.

Un sector en crisis frente a otros

Los números son alarmantes si se contrastan con otros sectores de la economía. Mientras que la industria textil disminuyó un 15,9% interanual en junio, áreas como la confección de prendas de vestir, cuero y calzado solo cayeron un 8,4%. En este contexto, la industria en general creció un 2%, lo que pone de manifiesto el deterioro del sector textil, que se encuentra en sus niveles más bajos en tres años, sin indicios de recuperación, según datos de la Cámara de la Industria Textil Argentina (FITA).

El escenario se complica aún más con la reducción del margen de maniobra para ajustar precios, dado que un exceso de capacidad significa que las empresas no pueden incrementar demasiado los precios en un entorno de demanda débil, lo que, en última instancia, afecta su rentabilidad. En julio, los precios al consumidor de prendas de vestir aumentaron 11,5%, muy por debajo del 33,8% registrado por el nivel general de precios en el país.

Impacto en el empleo y las empresas

La caída de la producción también ha tenido un impacto significativo en el mercado laboral. En mayo, la sumatoria de los sectores de textil, confección, cuero y calzado reportó 93.952 puestos formales, lo que significa una pérdida de 16.244 empleos en comparación con el año anterior y 26.851 menos que en diciembre de 2023. En sólo un mes se reportaron 1.229 empleos perdidos. La situación es crítica, con una tendencia preocupante en la reducción de empresas activas; en mayo quedaban 1.950 establecimientos textiles y 2.354 de confección, 515 menos que el año pasado.

A lo largo de los últimos dos años, el cierre acumulado de empresas ha sido de 750 establecimientos, lo que implica un promedio de cerca de 30 cierres mensuales. Este panorama no solo afecta a los trabajadores, sino también a las dinámicas económicas de las comunidades donde estas empresas operaban.

Alteración en las importaciones

El sector no solo enfrenta desafíos internos, sino también cambios en la dinámica del comercio exterior. Entre enero y julio, las importaciones totales de la cadena alcanzaron 181.000 toneladas por un valor de 925 millones de dólares, marcando una disminución del 19,7% en volumen y 8,5% en valor año sobre año. Sin embargo, esta caída general también refleja un cambio en la composición de los productos importados: mientras las importaciones de materias primas disminuyeron un 26,7%, las de prendas terminadas aumentaron en un 60,1%.

Este cambio significa que están llegando al país más productos ya terminados en lugar de insumos destinados a fábricas locales. La FITA señala que «no ingresa menos producto importado, ingresa terminado en lugar de insumo». Aunque no se puede atribuir toda la contracción productiva al avance de las importaciones, sí es evidente que una parte creciente de las compras externas corresponde a bienes ya elaborados, lo que podría poner en riesgo la sostenibilidad del sector a nivel local.

Exportaciones en aumento pero insuficientes

En contraste con el escenario de las importaciones, las exportaciones han mostrado una mejora notable. Entre enero y julio, las ventas externas de toda la cadena crecieron 61% en dólares y 51,1% en volumen. Sin embargo, este avance se ha concentrado en los hilados, cuyas exportaciones aumentaron un impresionante 248,7%. Por otro lado, las confecciones experimentaron una caída del 36,1%, indicando así que la recuperación en el ámbito exportador sigue siendo parcial y no alcanza a beneficiar a toda la cadena.

Este contexto complejo revela que, aunque hay aumentos en algunos indicadores, es necesario realizar un esfuerzo conjunto para revitalizar la industria textil, enfrentar la competencia internacional y asegurar un futuro sostenible para el sector.

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