Vaca Muerta Sur (VMOS), el ambicioso proyecto de infraestructura petrolera que promete revolucionar el sector energético de Argentina, está en camino de emitirse en el mercado local de deuda. Este desarrollo, impulsado por las principales petroleras del país, se perfila para marcar un hito en la capacidad de exportación de petróleo a partir de la reconocida formación neuquina. A medida que la obra avanza con fuerza, surgen nuevas oportunidades de financiación que podrían transformar la economía regional.
Emisión de Obligaciones Negociables para financiar el proyecto
La compañía detrás de VMOS planea emitir una Obligación Negociable (ON) por un monto inicial de 150 millones de dólares, con la posibilidad de ampliarla hasta 200 millones de dólares. Esta colocación representa una parte clave de la estrategia de financiación para el megaproyecto, cuyo costo total se estima en 3.300 millones de dólares. El objetivo es conectar Vaca Muerta con una nueva terminal de exportación en el Golfo San Matías, ubicado en la provincia de Río Negro.
Avances en la construcción
Hasta el mes de agosto, el proyecto había alcanzado un avance físico cercano al 80% y un avance económico del 68%, lo que subraya el compromiso de las empresas involucradas en la realización de esta obra monumental. De acuerdo con los planes, la emisión de bonos tendrá un plazo de 4 años, con amortización íntegra al vencimiento y pagos de intereses semestrales. La emisión estará nominada en dólares estadounidenses MEP y contará con una tasa fija que se determinará durante la licitación. Este producto financiero tiene una calificación de AAA otorgada por la agencia de calificación FIX, lo que garantiza su solidez ante los inversores.
Estructura financiera del megaproyecto
La emisión de la ON local es solo una parte de la compleja estructura financiera de VMOS, que también se beneficia del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI). La empresa prevé cubrir aproximadamente 2.000 millones de dólares a través de deuda internacional, 1.000 millones de dólares mediante aportes de sus accionistas y otros 300 millones de dólares con deuda local o préstamos bancarios.
Préstamos y aportes de accionistas
Para el tramo de financiación internacional, VMOS aseguraron un préstamo de hasta 2.000 millones de dólares. A finales de agosto, se habían desembolsado ya 1.628 millones de dólares, mientras que los accionistas habían contribuido con 698 millones de dólares. Este respaldo financiero es fundamental para garantizar que el proyecto continúe avanzando según lo planeado.
Inversiones de capital y distribución de costos
Del costo total del megaproyecto, aproximadamente 2.977 millones de dólares se destinarán directamente a inversiones de capital. Esto incluye 1.510 millones de dólares para la construcción del oleoducto y 1.466 millones de dólares destinado a la terminal de exportación. El resto del financiamiento se orientará mayormente al pago de intereses durante la fase de construcción, además de cubrir impuestos y mantener una reserva de caja.
Un consorcio de destacadas empresas
VMOS es el resultado de la colaboración entre ocho grandes productores de petróleo en Argentina. Entre los accionistas se encuentran reconocidas empresas como YPF, Pluspetrol, Pan American Energy, Vista, Pampa Energía, Chevron, Shell y Tecpetrol. Este consorcio reúne a los principales actores de la industria, lo que refuerza la capacidad de ejecución y gestión del proyecto.
Perspectivas y proyecciones del proyecto
Se espera que VMOS comience su operación durante el primer semestre de 2024, con una capacidad inicial estimada de 180.000 barriles diarios. Esta capacidad se incrementará a 390.000 barriles por día y, eventualmente, alcanzará los 550.000 barriles diarios hacia el final de 2027. Además, el proyecto contempla una ampliación futura que podría elevar la capacidad a 700.000 barriles diarios a partir de 2029, lo que consolidaría aún más su impacto en la industrial energética del país.
VMOS no solo representa una oportunidad para aumentar la producción y la exportación de petróleo, sino que también se proyecta como un motor de crecimiento económico para la región, creando empleos y generando ingresos significativos tanto a nivel local como nacional. Las expectativas sobre el rendimiento del proyecto están en su punto más alto, y muchos observadores del sector se encuentran atentos a su avance en el marco de un mercado energético global en constante evolución.