En el contexto económico actual, la inflación se ha convertido en un tema de gran relevancia, especialmente tras el incremento registrado en junio, que alcanzó **un 1,9%**, nivel que no se veía desde agosto de 2025. Sin embargo, el panorama para julio parece presentar cierta complejidad, lo que ha llevado a los analistas a considerar que podría haber una pausa en la desaceleración de la inflación. Este artículo explora los factores que podrían influir en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) durante este mes y las proyecciones del mercado para el futuro cercano.
¿Por qué julio podría interrumpir la desaceleración?
Según la consultora Eco Go, dirigida por Marina Dal Poggetto, las proyecciones preliminares señalan que **el IPC de julio podría alcanzar un 2,2%**. Este aumento parece estar condicionado por diversos factores estacionales. Durante este mes, tradicionalmente se observan incrementos en tarifas de pasajes de micro de larga distancia, excursiones y alojamientos, que suelen afectar los costos de vida de los ciudadanos.
Desde GMA Capital, una firma financiera con sede en la City, se argumenta que «el mercado espera que la desaceleración de los precios se tome un respiro», advirtiendo que el IPC de julio podría ubicarse en niveles similares o incluso superiores a los de junio. Esta proyección se fundamenta en la estacionalidad típica de vacaciones de invierno, además de varios ajustes tarifarios que se han implementado, tales como:
- 8,5% en trenes
- 4,1% en colectivos, subtes y peajes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA)
- 4,3% en la provincia de Buenos Aires (PBA)
- 2,8% en tarifas de gas
- 3% en tarifas de agua
Expectativas del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM)
A pesar de las preocupaciones que surgen en torno a la inflación de julio, el **Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM)** del Banco Central de la República Argentina (BCRA) estima que el IPC mensual se mantendrá en torno al **2%**, consolidando así la leve mejora observada en junio. Sin embargo, el ritmo de desaceleración podría convertirse en un desafío mayor, según los analistas.
Es importante destacar que el REM ha tendido a sobrestimar el IPC en los últimos meses. En particular, Fernando Marull, director de FMyA, menciona que «hace dos meses, tanto en mayo como en junio, la inflación se ha registrado por debajo de lo que se esperaba». Con julio, se podrían contar **tres meses consecutivos de discrepancias** entre las estimaciones y la realidad.
Análisis de los precios regulados y su impacto
La consultora 1816 ha indicado que la inflación registrada en junio sorprendió al ser **del 1,9%**, y que la inflación núcleo, que excluye productos volátiles como los alimentos, fue aún más baja, con un **1,6%**. Este es el segundo registro más bajo durante la gestión de Javier Milei. Si se considera la carne, un rubro que había contribuido significativamente al aumento del IPC en meses anteriores, la inflación núcleo podría haberse ubicado en **1,9%**.
A pesar de que los precios regulados han crecido más que la inflación núcleo en **12 de los últimos 13 meses** —registrando un aumento del **2,3%** en junio— la inflación general ha continuado su descenso. Esto sugiere que, aunque el control de algunos precios regulados continúa siendo complicado, la economía ha logrado estabilizarse en otros sectores.
Perspectivas para fin de año
Los economistas de 1816 proyectan que la desaceleración de la inflación podría continuar, con expectativas de que se sitúe entre **1,4%** para el cuarto trimestre de 2026. Sin embargo, hay factores que podrían complicar este escenario. Uno de ellos es el reciente aumento en los precios del petróleo, que afecta las cuentas externas del país. Conforme a las mediciones, la relación entre el precio del Brent y el de la nafta ha mostrado que, a nivel local, los precios al surtidor podrían ajustarse a un Brent de **US$ 84**, similar al costo actual de petróleo.
En las últimas semanas, la situación parece haberse revertido. Con el Brent rondando los **US$ 70**, se vislumbraba un potencial descenso en los precios de los combustibles para el segundo semestre, lo que podría haber contribuido a una mayor reducción de la inflación. No obstante, las circunstancias actuales hacen que esta posibilidad sea menos probable, lo que ha encendido alertas entre los analistas sobre la dirección que toma la economía en el corto plazo.
Es evidente que la inflación sigue siendo un tema candente en el debate económico argentino. Con proyecciones variadas y condiciones cambiantes, tanto el consumidor como los inversores deberán estar atentos al desarrollo de los próximos meses, en un contexto que pone a prueba la resiliencia del mercado y de las políticas económicas implementadas.