El Gobierno ha decidido implementar nuevos controles aduaneros para las importaciones de ropa usada, una medida que surge ante el alarmante crecimiento de estas operaciones. En los primeros ocho meses de 2025, las importaciones de mercancías de este tipo se dispararon, multiplicándose por 40 en comparación con el total de 2024, según datos revelados por el medio especializado Ámbito. Esta situación ha llevado a las autoridades a adoptar un enfoque más riguroso, introduciendo requisitos adicionales para la documentación que deben presentar los importadores.
Regulación y documentación exigida
De acuerdo con información interna de la Aduana, se ha establecido un nuevo documento denominado AUTO-ROPA-USADA, el cual será necesario al momento de registrar las destinaciones aduaneras. Esta decisión tiene como objetivo evaluar los impacts potenciales de las importaciones de ropa sobre el medio ambiente y otros aspectos de la salud pública. La medida no busca prohibir las importaciones, sino más bien limitar el procedimiento mediante requisitos burocráticos más estrictos.
El informe interno destaca que las posiciones arancelarias involucradas son las 6309.00.10 y 6309.00.90, que abarcan tanto la ropa usada como otros productos. Esta nueva regulación ha sido interpretada por algunos expertos como una forma de controlar la situación sin causar un malestar significativo en el discurso comercial del Gobierno.
La perspectiva de los expertos
Un funcionario del sector aduanero que prefirió no ser identificado explicó que esta acción puede resultar en una “fuerte caída del volumen” de importaciones. Los controles y requisitos adicionales tienden a complicar los trámites, lo que disuade a los importadores. Además, el aumento abrupto en las cifras de importación ha generado preocupación dentro de diferentes áreas del Gobierno y, tras consultas con el sector privado, se ha tomado la decisión de implementar estas restricciones, que habían estado vigentes en forma de prohibición desde 1999 hasta 2022.
Riesgos potenciales para la salud pública
Un aspecto crucial detrás de la nueva normativa es la advertencia sobre los riesgos sanitarios asociados a la importación de ropa usada. Un informe del Ministerio de Salud señala que este tipo de importaciones pueden plantear serios riesgos para la salud pública, especialmente para poblaciones vulnerables como bebés, niños, ancianos y personas con sistemas inmunológicos comprometidos. La necesidad de aplicar controles más estrictos se fundamenta en estas evaluaciones que apuntan a proteger a los ciudadanos de posibles contagios de enfermedades.
La nueva regulación no solo implica el nuevo documento necesario, sino que también se adicionará a los certificados de desinfección que son requeridos actualmente. La procedencia de la ropa, mayormente de Estados Unidos, se debe a la prohibición de incineración en ese país, lo que hace que se busquen alternativas como su envío a mercados con menor regulación.
Impacto en el sector textil local
El sector textil argentino, que ya se encuentra en crisis, ha estado luchando con el impacto de estas importaciones. Datos del INDEC indican que, en octubre de 2025, las fábricas del sector utilizaron solo 33% de su capacidad instalada, lo cual representa el desempeño más bajo de toda la industria en este indicador.
Las empresas del sector han descrito una “Doble Nelson” que les ha dejado en una posición muy desfavorable: por un lado, la caída en el mercado interno y, por el otro, una apertura comercial acelerada que ha complicado la competencia debido a factores como alta carga impositiva, régimen laboral desfavorable y la apreciación del tipo de cambio.
El último informe de la Fundación Protejer señala que el sector lidera la destrucción de empleo privado registrado, con un retroceso del 12% desde noviembre de 2023, lo cual se traduce en la pérdida de aproximadamente 14,000 puestos de trabajo en la industria textil, confecciones, cuero y calzado.
Reacciones del sector empresarial
Luego de la publicación de la alarmante cifra de importaciones, un grupo representativo de cámaras empresariales del sector textil y de indumentaria elevó una petición formal a la Secretaría de Coordinación de Producción, solicitando la reevaluación de la situación. La divulgación pública de la problemática ha llevado a que se inicien las conversaciones tanto dentro del Gobierno como con representantes del sector privado, mostrando un interés claro en encontrar soluciones que beneficien a todos los actores involucrados.
La implementación de estos nuevos controles refleja una necesidad urgente de equilibrar la apertura comercial con la protección del mercado local. La lucha por la supervivencia del sector textil hace que estos movimientos sean críticos para evitar un desmantelamiento total de una industria que ha sido fundamental para la economía argentina.
En medio de esta compleja situación, se hace evidente que el futuro de las importaciones de ropa usada dependerá no solo de la regulación del Gobierno, sino también de la capacidad del sector local para adaptarse y competir en un entorno cada vez más adverso.