El escenario fiscal de la Ciudad de Buenos Aires presenta un panorama complejo, especialmente tras las recientes decisiones del ministro de Economía, Luis Caputo. En un esfuerzo por cumplir con las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI), Caputo ha implementado medidas que han impactado significativamente en las arcas de la Ciudad, especialmente en lo que se refiere a la coparticipación.
Suspensión de Fondos y New Deal Fiscal
Desde el inicio del año, Caputo ha dejado de girar los fondos que la Ciudad de Buenos Aires recibía como consecuencia de una cautelar de la Corte Suprema, que ordenaba restituir el 1,5% de la coparticipación que había sido eliminado por el anterior gobierno en 2020. Este cambio ha tenido un impacto notable en el superávit fiscal, ya que la administración de Caputo decidió suspender estos pagos como parte de sus «medidas extraordinarias». La intención es clara: lograr las metas fiscales acordadas con el FMI y presentar un cumplimiento que, si bien pueda parecer exitoso a corto plazo, plantea preocupaciones a largo plazo sobre la sostenibilidad fiscal.
Duplicación de la Deuda y Recursos Extraordinarios
Durante el primer trimestre de 2023, Buenos Aires vio un incremento preocupante en su deuda flotante, que se duplicó de $2 billones a $4 billones. Este aumento se ha visto parcialmente compensado por la entrada de $2 billones adicionales en ingresos extraordinarios, provenientes en gran medida de rentas de la propiedad y de la privatización de las represas del Comahue. Estos movimientos reflejan una gestión fiscal que, más que buscar el fortalecimiento de un horizonte económico sostenible, parece estar buscando soluciones temporales a problemas estructurales.
Impacto de la Contabilidad Creativa
La consultora LCG ha resaltado que aunque el ahorro obtenido por la administración de Caputo ha representado aproximadamente el 0,1% del PIB, el resultado primario alcanzó 0,7% del PIB en los primeros cinco meses del año. La meta para este año es de 1,4% del PIB. Sin embargo, este ahorro se ha logrado a costa de una serie de decisiones que muestran una aproximación a la «contabilidad creativa».
Según Alejandro Pegoraro, director de Politikon Chaco, las operaciones que ha desarrollado el gobierno implicaron el uso de bonos y letras ya emitidas. Este tipo de manejo financiero plantea interrogantes sobre la transparencia de las cuentas públicas y si realmente se están reflejando las obligaciones que el Estado ha contraído. La necesidad de crear un aparente superávit fiscal con recursos extraordinarios hace que las decisiones de administración se parezcan más a una solución de emergencia que a una estrategia fiscal proactiva.
Implicaciones de la Estrategia Fiscal
Las modificaciones en el manejo fiscal han develado tensiones en las cuentas del Estado. Javier Okseniuk, director de LCG, ha señalado que las cuentas fiscales están bajo tensión, con una caída del 7% en ingresos reales. Uno de los factores determinantes en esta tendencia ha sido la disminución en la recaudación del IVA, además de la reducción de las retenciones al sector agropecuario.
Este contexto complicado plantea el desafío de encontrar alternativas viables para reequilibrar las cuentas. Aunque se ha indicado que existen márgenes para ajustar ciertas variables, como las tarifas, la realidad es que la presión del FMI y la necesidad de cumplir con compromisos fiscales pueden llevar al gobierno a tomar decisiones difíciles que podrían afectar a la población en general.
Ajustando Expectativas
El apoyo del FMI, que ha permitido reducir la meta de superávit primario inicialmente prevista para el primer semestre, ha ofrecido a la administración de Luis Caputo un respiro temporal. No obstante, la realidad económica de la Ciudad de Buenos Aires sugiere que los desafíos no desaparecerán rápidamente. Las proyecciones deben ser abordadas con cautela, ya que cualquier desliz podría llevar a un escenario fiscal más apremiante.
Proyecciones Futuras y Sostenibilidad
La situación financiera actual exige una atención especial a las proyecciones para el futuro. La combinación de una deuda flotante significativa y un ingreso fiscal que continúa mostrando tendencias a la baja indica que la administración de Caputo deberá implementar estrategias más creativas y sostenibles.
Los próximos meses serán cruciales para determinar si las decisiones recientes permitirán a la Ciudad mantener un balance fiscal adecuado o si, al contrario, llevarán a un eventual colapso de sus finanzas públicas. En esta coyuntura, la transparencia y la rendición de cuentas serán factores claves para recuperar la confianza en la gestión del gobierno y asegurar un futuro más estable.