Inicio EconomíaRiesgo país: por qué no baja y qué aprendemos del ejemplo suizo

Riesgo país: por qué no baja y qué aprendemos del ejemplo suizo

por Economía Simple

Argentina ha experimentado un notable superávit fiscal durante más de dos años, acompañado de ingresos de divisas en niveles récord. La administración ha logrado limpiar la hoja de balance del Banco Central, desregular sectores claves y reducir las pérdidas en empresas públicas. A pesar de estos avances, la situación económica del país presenta desafíos continuos que han mantenido elevado el riesgo país, que ha rondado los 500 puntos básicos. Recientemente, se observó una mejora en la calificación de riesgo por parte de S&P, lo cual aporta cierta esperanza, pero aún queda mucho camino por recorrer.

El contexto económico de Argentina

En un panorama que muestra cifras alentadoras, Argentina ha logrado fortalecer su superávit fiscal y registrar inversiones significativas bajo el Régimen de Incentivo a la Generación de Inversiones (RIGI). Este contexto ha abierto la puerta a una mayor inversión en sectores estratégicos como la minería y la energía, que impulsarán el saldo comercial positivo del país. A este respecto, es esencial resaltar que el dólar oficial se mantiene estable dentro de las bandas de fluctuación estipuladas, mientras que la deuda se muestra en niveles relativamente bajos.

Sin embargo, el persistente riesgo país es motivo de preocupación y refleja la complejidad del entorno económico argentino. A pesar de los avances alcanzados, el mercado ha seguido castigando la economía local por diversas razones que merecen ser analizadas.

Factores que afectan el riesgo país

Al menos ocho factores explican la aparente contradicción entre un superávit fiscal y un riesgo país elevado.

  • Default innecesario de 2020: La decisión política de no honrar la deuda causó un daño reputacional significativo que dejó una huella en la confianza de los inversores.
  • Restricciones cambiarias: A pesar de la flexibilización de 2025, las restricciones sobre el mercado de cambios han generado una prima de riesgo estructural que afecta la percepción internacional.
  • Confianza en la moneda: La tradición de atesorar dólares por parte de los argentinos se perpetúa, evidenciando la desconfianza en la estabilidad del peso. Desde 2025, se han adquirido USD 32.000 millones, lo que evidencia un patrón de respuesta ante la inestabilidad pasada.
  • Aumento de la deuda: A pesar de un crecimiento notable en las exportaciones, la deuda neta del Tesoro y del Banco Central ha aumentado, lo que genera inquietud en los mercados sobre la sostenibilidad de la situación fiscal.
  • Calificación de deuda: La clasificación de la deuda argentina como especulativa genera limitaciones en la participación de fondos activos que podrían ofrecer inversiones en bonos soberanos.
  • Inestabilidad política: La falta de continuidad en las políticas económicas despierta dudas sobre la sostenibilidad del superávit fiscal, especialmente en años electorales.
  • Dilemas monetarios: La fragilidad del sistema monetario, donde la liberación del ancla monetaria podría disparar la inflación, mantiene la incertidumbre entre los inversores.
  • Recaudación fiscal inestable: El elevado riesgo de deterioro en las variables macroeconómicas durante ciclos electorales genera un ambiente propenso a la desconfianza en la sostenibilidad del superávit fiscal.

La necesidad de una estrategia clara

Ante este complicado escenario, se discute la necesidad urgente de implementar una estrategia de estabilización económica que incluya la posibilidad de una «dolarización ordenada». Este camino, aunque controvertido, ha sido considerado por un grupo de expertos tanto locales como internacionales como una alternativa viable para afrontar el contexto actual.

Además, se plantea la opción de modificar la Constitución Nacional para establecer normas estrictas sobre el endeudamiento y la prohibición de financiamiento espurio al Tesoro. Este tipo de medidas podría generar un entorno más estable y predecible para los inversores, que han mostrado desconfianza ante las constantes alteraciones en el manejo de la economía.

Pronósticos a futuro

El 2026 se perfila como un año crucial para Argentina. Las decisiones que se tomen en este periodo determinarán en gran medida la viabilidad del superávit fiscal y la capacidad del país para atraer inversiones. Un despliegue efectivo de estrategias que aseguren la continuidad de las políticas económicas puede reducir significativamente el riesgo país.

El camino hacia la construcción de un entorno económico más sólido dependerá de que se mantengan intactas las reglas del juego y se protejan los derechos adquiridos por los inversores. En este sentido, un esfuerzo sostenido por parte del gobierno para fortalecer su imagen y credibilidad puede dar como resultado una disminución en el riesgo país y, por ende, un mejor clima de inversión.

Con la esperanza de ver un riesgo país más ajustado a los índices que reflejan el potencial real de Argentina, el enfoque en reformas estructurales y políticas claras se vuelve crucial para lograr la estabilización económica y la sostenibilidad a largo plazo. La historia reciente ha enseñado que la falta de previsibilidad puede derivar en resultados indeseados, y la sociedad argentina está atenta a la manera en que se afrontarán estos desafíos de aquí en adelante.

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