La situación en Medio Oriente continúa siendo un foco de incertidumbre, especialmente tras dos meses de hostilidades y con negociaciones de paz en marcha que se han intensificado en los últimos días. Este contexto de inestabilidad global se traduce en consecuencias económicas palpables, afectando no solo las relaciones diplomáticas, sino también los mercados internacionales, especialmente en el sector energético y agrícola.
Impacto en el comercio global
Las tensiones en el Estrecho de Ormuz han complicado el comercio marítimo, dado que esta zona es crucial para el tránsito de petróleo y otros bienes. Durante los últimos sesenta días, solo 356 buques han podido cruzar la vía, lo que representa apenas la mitad del tránsito habitual. Como resultado, el precio del petróleo ha superado los 107 dólares por barril, lo que agrava la situación económica mundial y afecta de manera directa los costos de producción de productos agrícolas.
Consecuencias en el mercado de trigo
El mercado del trigo, uno de los más afectados por esta situación, ha visto un incremento significativo en sus precios. Según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario, los fertilizantes nitrogenados, esenciales para la producción de trigo, se han encarecido, lo que está forzando a los agricultores a realizar ajustes en sus planes de siembra. En Australia, donde la siembra de trigo ha comenzado, se espera que la superficie cultivada se reduzca entre el 4% y el 12%. A su vez, en Argentina se preveé un ajuste similar, lo que podría acentuar la escasez del grano.
Desafíos en Estados Unidos
A la crisis global se suma la sequía que afecta a las cosechas de trigo invernales en los Estados Unidos. Actualmente, solo el 19% de las tierras de cultivo no presentan estrés hídrico, mientras que un alarmante 35% se encuentra en condiciones malas o muy malas, lo que representa un aumento del 15% en comparación con el año anterior. Esta situación se da en el marco de una campaña que se perfila como una de las de menor superficie sembrada en décadas.
Expectativas del mercado y aumento de precios
El panorama ha cambiado drásticamente, pasando de un escenario de abundancia a uno que apunta a la reducción de la oferta. La reacción del mercado fue casi instantánea; el precio del trigo en Chicago saltó de 190 a 246 dólares por tonelada en un corto periodo, experimentando un aumento del 30% y alcanzando niveles no vistos desde junio de 2024.
En Argentina, se ha registrado un avance similar en los futuros del cereal, que han subido entre el **12% y el 17%** desde enero. Este aumento ha generado un cambio estructural en el mercado, pasando de un esquema “invertido” a uno de “carry” hasta enero de 2027, lo que indica expectativas de un abastecimiento más limitado en el futuro y favorece la retención de mercadería por parte de los productores.
Desafíos para la industria molinera
Mientras tanto, la industria molinera enfrenta un contexto cada vez más complejo. Las dificultades en la calidad del trigo, combinadas con la escasez de partidas aptas para panificación, han puesto en jaque la producción de harina. En el primer cuatrimestre del ciclo 2025/26, la molienda alcanzó solamente 1,96 millones de toneladas, un incremento del 1% respecto al año anterior, a pesar de una cosecha récord de 27,9 millones de toneladas.
Diego Cifarelli, referente del sector, ha manifestado su preocupación, señalando que “jamás se proyectó que, con una producción histórica, podríamos enfrentar problemas de abastecimiento”. Esta situación ha llevado a que los molinos estén dispuestos a ofrecer mejores precios por trigo de calidad, pero la oferta sigue siendo insuficiente.
Estadísticas de exportación y molienda
Hasta el 15 de abril, las exportaciones de trigo alcanzaron 14,47 millones de toneladas, superando con creces los 9,66 millones del año anterior. Sin embargo, la molinería apenas avanzó a 2,60 millones, lo que revela poco cambio interanual. Entre las causas de esta dinámica se encuentran la liquidez de los productores tras la venta de maíz —que también goza de una cosecha récord— y el deterioro del poder de compra del trigo debido al aumento de los insumos.
Perspectivas futuras
Las proyecciones apuntan a una molienda de 7,2 millones de toneladas para el ciclo 2025/26, un incremento en comparación con años anteriores. Sin embargo, los expertos advierten que, si las condiciones actuales persisten, dicho objetivo podría no concretarse, lo que implica una reducción del trabajo en el país y el consecuente impacto en el valor agregado de los productos locales.
La interconexión entre los mercados internacionales y las condiciones internas de producción ha demostrado ser un factor decisivo en la evolución del sector agrícola. Como se observa, la actualidad del comercio y la industria alimentaria está marcada por decisiones que toman en cuenta no solo el contexto local, sino también las tensiones y eventos globales que influyen de manera directa en la economía y la seguridad alimentaria.