Inicio EconomíaLa lluvia de hasta 130 mm en la región núcleo amenaza la cosecha de trigo y maíz

La lluvia de hasta 130 mm en la región núcleo amenaza la cosecha de trigo y maíz

por Economía Simple

La llegada de la tradicional tormenta de Santa Rosa este año promete complicaciones adicionales para el sector agropecuario argentino. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), se anticipa la posible ocurrencia de una ciclogénesis que podría generar acumulaciones de entre 90 y 130 milímetros en el norte y noroeste de Buenos Aires. Este fenómeno no solo pone en riesgo las cosechas, sino que también podría afectar las proyecciones de ingresos por exportaciones agrícolas, que se estiman en más de 10,000 millones de dólares para el segundo semestre, crucial para la economía del país.

Impacto en la región pampeana

El informe de la BCR señala que los efectos de la tormenta no se limitarán a una zona específica, sino que se extenderán por toda la región pampeana, abarcando provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa. La mayor preocupación se concentra en la franja este de la región núcleo, donde los suelos ya están saturados y, por tanto, no son capaces de absorber más agua. Esta área es crítica, ya que alberga una proporción significativa de la producción de trigo y la próxima siembra de maíz temprano, cultivos fundamentales para el ingreso de divisas a finales de año y comienzos de 2026.

Efectos sobre el trigo y maíz

Hasta ahora, el trigo se había consolidado como uno de los puntos fuertes de la campaña agrícola. De acuerdo a datos recientes, el 85% de los lotes en la región núcleo se encuentran en estado excelente, mientras que el 15% restante está en buen estado, con rindes proyectados en aproximadamente 50 quintales por hectárea. Sin embargo, los expertos advierten que esta tendencia podría verse perjudicada si se producen lluvias adicionales. Ingenieros en la zona de Carlos Pellegrini han indicado que «con apenas 20 mm más, podríamos enfrentar una situación mucho más complicada».

La BCR ha documentado preocupaciones similares en localidades como Aldao, donde se menciona que «los trigos están en una situación óptima, pero las constantes lluvias pueden generar problemas serios». Además, el exceso de agua incrementa el riesgo de enfermedades como la mancha amarilla y el Fusarium, que pueden reducir el rendimiento y afectar la calidad del grano.

Pérdidas potenciales significativas

Un descenso de apenas tres quintales por hectárea podría traducirse en pérdidas que superarían los 200 millones de dólares en exportaciones de trigo para el país. Este tipo de afectaciones no solo impactan a los productores, sino que también tienen un efecto dominó en la economía nacional.

La otra gran esperanza para la campaña 2025/26 es el maíz temprano. Después de años de sequía que obligaron a atrasar las siembras, muchos productores están ansiosos por retomar septiembre como su mes clave para la siembra. Este año, la intención de siembra en la región núcleo ha aumentado a 1,9 millones de hectáreas, superando las 1,6 millones de hectáreas del año pasado. La proyección es que el 92% de estas siembras será temprana, lo que representa un cambio estratégico significativo para los agricultores.

Sin embargo, los campos anegados presentan un desafío mayúsculo. La BCR informa que en el centro-norte bonaerense hay alrededor de 1 millón de hectáreas anegadas y 2 millones de hectáreas más que se han visto afectadas. Esta situación podría no solo retrasar las siembras, sino también comprometer el rendimiento potencial y el calendarización de exportaciones.

Riesgos en el horizonte económico

La realidad que enfrenta el sector agropecuario es dual. En el oeste de la región núcleo, donde las precipitaciones anuales no superan los 700 mm, los productores ven la oportunidad de regresar a un esquema productivo habitual. En Corral de Bustos, algunos mencionan que «hace años que no se podía sembrar maíz temprano». De este modo, muchos evalúan la posibilidad de implementar esquemas de doble cultivo, como el maíz sobre trigo, algo solo posible en zonas con buenos perfiles hídricos.

Por otro lado, la situación es mucho más crítica en la franja este, donde los campos no pueden soportar más agua. Aumentos de apenas 20 mm adicionales pueden llevar a pérdidas significativas y demoras en las siembras, lo que tendría un fuerte impacto en la producción. Si las lluvias de Santa Rosa se transforman en un evento extremo, las consecuencias irían más allá de los rindes: podrían alterar el flujo de exportaciones, retrasar liquidaciones y generar un bache en el ingreso de divisas, dado que el trigo y el maíz son componentes esenciales de la economía agraria del país.

La tormenta de Santa Rosa, por tanto, podría dejar de ser solo un fenómeno climático para convertirse en un factor económico central, afectando la salud financiera de muchos productores y, por ende, la economía nacional en su conjunto durante la recta final de 2025.

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