Inicio EconomíaLa mora se incrementa en julio: familias refinancian $2,6 billones según datos privados

La mora se incrementa en julio: familias refinancian $2,6 billones según datos privados

por Economía Simple

El ámbito financiero argentino atraviesa un momento crítico, marcado por el aumento en la irregularidad del crédito otorgado al sector privado. Tras un breve alivio en junio, los hogares han tenido que enfrentar un contexto económico cada vez más desfavorable, lo que ha resultado en un incremento notable en la morosidad y una ola de reestructuraciones de deuda sin precedentes en las últimas décadas. Este escenario se ha visto detallado en un reciente informe de la consultora 1816, que resalta la gravedad de la situación financiera en la que se encuentran las familias argentinas.

Aumento preocupante de la morosidad en el sector privado

Según el análisis de la consultora, **la morosidad total en el sector privado escaló del 7,63% al 7,73% en el mes de julio**. Este indicador refleja un deterioro evidente en la capacidad de pago de los deudores. Más alarmante aún es la cifra relacionada con las familias, cuya morosidad alcanzó el **12,94%**, mientras que en el sector empresarial se posicionó en un 3,61%. Esto pone de manifiesto que los hogares están enfrentando una presión financiera mucho mayor que las empresas.

Contexto histórico y comparativo

La comparación con datos anteriores es reveladora. En octubre de 2024, la irregularidad en los hogares se encontraba en un nivel preocupantemente bajo del **2,5%**. Este aumento considerable en la morosidad en el contexto actual indica un deterioro acelerado y extenso, que se ha manifestado en **23 de los 30 principales bancos del país**. Esto sugiere que el problema es generalizado y no exclusivo de alguna entidad en particular.

Reestructuraciones de deuda: un intento de alivio

Frente a esta situación adversa, el sistema financiero ha adoptado medidas para mitigar el impacto. **Las reestructuraciones de deudas han alcanzado niveles récord**, representando ya el **3,7% del total de créditos otorgados a los hogares**. Sin embargo, la normativa vigente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) exige condiciones estrictas para que un deudor que sufre atrasos severos pueda salir de la mora. Para borrar su registro negativo, debe realizar pagos puntuales durante un periodo de entre cinco y ocho meses. Este proceso prolongado podría hacer que muchos hogares sigan atrapados en una situación financiera precaria durante un tiempo considerable.

El panorama fuera del sistema bancario

La situación se agrava aún más en el ámbito del crédito no bancario. En entidades no financieras de crédito, lideradas por empresas como ***Mercado Pago*** y ***Tarjeta Naranja***, la tasa de morosidad ha alcanzado un alarmante **33,69%**. Este dato refleja una creciente dificultad de los consumidores para cumplir con sus obligaciones, lo que añade un nuevo nivel de complejidad a la crisis actual.

Impacto en el ecosistema de deudores

Si se considera el total del ecosistema crediticio, se revela otro hecho significativo: **5,9 millones de personas en Argentina tienen atrasos superiores a 90 días**, dentro de un padrón de **20,8 millones de deudores**. Esto equivale a que aproximadamente el **28% de los solicitantes de crédito se encuentran en situación irregular**. A pesar de que **la mitad de estos deudores está lidiando con montos inferiores a $626.000**, esta cifra sigue siendo alta en relación a los ingresos medios, ya que el **50% de la población activa gana menos de $800.000 mensual**, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Tiempo de reflexión y acción

Aunque la alta irregularidad en los pagos es un indicador preocupante, no implica necesariamente que la economía en su conjunto no pueda crecer. Sin embargo, un alto porcentaje de la población vive en condiciones de inestabilidad financiera, lo que requiere atención urgente. Las familias argentinas deben enfrentar desafíos significativos en su capacidad de pago, lo que podría tener repercusiones en el consumo y, por ende, en el crecimiento económico.

Mirando hacia el futuro

A medida que el sistema financiero y las entidades crediticias ajustan sus estrategias, la situación exige un análisis profundo y un enfoque coordinado que contemple tanto la recuperación económica como el bienestar de los hogares. Los próximos meses serán cruciales para observar si las medidas implementadas logran aliviar la carga de las deudas y guiar a los consumidores hacia una mayor estabilidad financiera. En este sentido, tanto los hogares como las entidades deberán estar preparados para adaptarse a un entorno económico que evoluciona rápidamente.

La situación actual es un llamado de alerta para todos los actores económicos a nivel nacional. Por lo tanto, es esencial que se implementen estrategias efectivas y se fomente un diálogo entre las partes para buscar soluciones que no solo mitiguen el impacto inmediato, sino que también construyan un sistema crediticio más robusto y accesible para el futuro.

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