Una de las marcas más emblemáticas de la industria alimentaria argentina acaba de cambiar de propietario. El grupo mexicano Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM) ha concretado la adquisición de San Ignacio, una compañía santafesina que no solo lidera las exportaciones de dulce de leche en Argentina, sino que también goza de una fuerte presencia internacional en el sector de quesos. Aunque el monto de la transacción no ha sido revelado, este acontecimiento promete impactar significativamente tanto en el mercado local como en el panorama de la industria láctea en el país.
Detalles de la adquisición y el crecimiento de MIYM en Argentina
La operación se selló tras varias semanas de negociaciones y representa la tercera compra de MIYM en el mercado argentino, después de haber adquirido las marcas Lácteos Aurora y Lácteos Karina. Con la compra de San Ignacio, el conglomerado busca consolidar su presencia en la industria láctea de Argentina y ampliar su capacidad productiva en América del Sur.
La evolución de MIYM en el país no solo refleja una estrategia de crecimiento, sino también un interés por diversificar su portafolio en una región donde la demanda de productos lácteos sigue en aumento. San Ignacio, fundado en 1939 en Rosario, ha sido clave en la producción de dulce de leche y se ha destacado por su capacidad de exportación, que inició en 1978 con su primer envío a Alemania.
La salida de Alejandro Reca y una nueva era para San Ignacio
El traspaso de la propiedad de San Ignacio también trae consigo la salida de Alejandro Reca, quien ocupó el puesto de CEO y accionista durante casi 15 años. A través de una carta de despedida, Reca reflexionó sobre su experiencia en la empresa y expresó su confianza en el futuro del negocio. «San Ignacio cuenta con bases sólidas para continuar creciendo y reposicionándose en el mercado local e internacional», comentó en su misiva.
Reca se unió a la compañía en un momento crítico, cuando enfrentaba limitaciones productivas, comerciales y financieras. Su gestión ha estado marcada por la inclusión de los trabajadores en el proceso de cambio y mejora de la empresa. «Ninguna transformación es sustentable sin la colaboración de quienes trabajan día a día en la compañía», subrayó. Durante su mandato, se implementaron cambios significativos, como:
- Un mayor vínculo con los productores de leche.
- Mejoras en el control de la materia prima.
- Renovación de las instalaciones y profesionalización de la gestión.
- Incentivos para la formación continua de los trabajadores.
Estos cambios han facilitado un sistema integrado que controla todo el proceso de producción, desde la materia prima hasta la comercialización. Reca concluyó su mensaje con optimismo: «¡Adelante, San Ignacio!», dejando un legado de reformas estructurales.
San Ignacio: de Rosario al mundo
La historia de San Ignacio es una muestra del potencial del sector lácteo argentino. Desde su fundación en Rosario, la empresa ha sabido adaptarse a los cambios del mercado internacional. El traslado de su producción a Sauce Viejo en 1997 y la apertura de una planta en Hipatia el año siguiente fueron pasos fundamentales para su expansión.
Bajo la administración de Reca y sus socios, la empresa se consolidó como líder en exportaciones de dulce de leche y se hizo un nombre en mercados tan lejanos como Japón, Nueva Zelanda, Israel y Estados Unidos. Esta trayectoria ha permitido que San Ignacio no solo sea un referente en el sector lácteo argentino, sino también en la producción de queso azul, con énfasis en la exportación.
El perfil del grupo mexicano MIYM
Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM), fundado en 2007 en Puebla, se ha especializado en la producción y envasado de leche y sus derivados. En su país de origen, MIYM opera con marcas como Delité y Tivoli, y en 2025 alcanzó la impresionante cifra de 365 millones de litros comercializados con sus propias marcas y 225 millones de litros adicionales para socios comerciales.
La compra de San Ignacio completa la estrategia de expansión de MIYM en Argentina, un mercado que le ofrece no solo una rica tradición láctea, sino también una sólida infraestructura de producción. La adquisición de esta empresa con casi 90 años de historia y su red de mercados internacionales refuerza la posición de MIYM en el competitivo sector de alimentos.
La integración de San Ignacio en el portafolio de MIYM no solo representa una evolución para la empresa, sino que también plantea un reto: mantener el legado de calidad y excelencia que la ha caracterizado. La adquisición marca el capítulo más reciente en la historia de una marca que ha sabido adaptarse y crecer a lo largo del tiempo, proyectando su presencia más allá de las fronteras argentinas.