La reciente venta de activos en el sector lácteo ha captado la atención del mercado, poniendo de relieve la complejidad de la situación financiera que atraviesan varias empresas del rubro. En este contexto, dos transacciones significativas han sido formalizadas: la compraventa de la planta Clason y la planta Suardi, ambas bajo la crítica mirada de las autoridades y los involucrados.
Detalles de la compraventa de la planta Clason
El contrato que rige la venta de la planta Clason establece un valor de 9 millones de dólares y tiene como adquirente a Lacterra, representada por Sergio Walter Armando. Este acuerdo abarca no solo el inmueble, sino también el equipamiento, maquinarias y herramientas necesarios para la actividad productiva. Un aspecto destacado es que la transacción garantiza la continuidad de las relaciones laborales, un punto crucial en tiempos de incertidumbre económica.
El plan de pago ha sido estructurado en tres cuotas de 3 millones de dólares cada una, programadas a los 18, 30 y 42 meses. Este modelo de pago busca mitigar el riesgo financiero tanto para el comprador como para el vendedor, en un contexto donde la estabilidad económica es esencial.
Un aspecto que llama la atención es la temporalidad en la formación de Lacterra. La empresa fue constituida el 19 de junio de 2026 y apenas inscripta cinco días después. Lo peculiar es que el contrato de compraventa se firmó el 2 de julio y, de acuerdo con la documentación, también se estableció un contrato de elaboración a fasón entre Lacterra y Verónica. Este modelo de fasón implica que Lacterra aporta la materia prima y conserva la propiedad de los productos, mientras que Verónica se encarga del procesamiento.
Detalles del contrato de fasón
El contrato de fasón fue firmado por Alejandro Espiñeira, apoderado de Verónica. Este acuerdo estipula un componente fijo de 600.600 pesos mensuales más IVA, que se actualizará conforme al IPC. Además, se incluye un componente variable que se activa cuando el volumen procesado supera ciertas metas preestablecidas, una estrategia que busca incentivarse mutuamente.
La transacción de la planta Suardi
La segunda operación relevante tiene lugar en la planta Suardi, ubicada sobre la Ruta Provincial 23, que cuenta con una capacidad declarada de 580.000 litros diarios y está equipada para la producción de leche en polvo y quesos. En esta planta trabajan alrededor de 85 empleados. La compradora, Copalac S.A.S., representada por Hernán Daniel Vignolo, adquirió la planta por 6,5 millones de dólares, mediante un pago también distribuido en tres cuotas de aproximadamente 2,17 millones de dólares, con los mismos plazos que la planta Clason.
Al igual que en la transacción anterior, también se estableció un contrato de elaboración a fasón. En este caso, Copalac aporta la leche y conserva la propiedad de los productos, mientras que Verónica industrializa la materia prima.
Aspectos financieros y desafíos en la industria láctea
El contexto financiero para Copalac es preocupante. A pesar de ser una nueva sociedad, su administrador, Hernán Daniel Vignolo, es presidente de GálaLacs S.A., una empresa que enfrenta severos problemas económicos, incluyendo 566 cheques rechazados por un total de 640 millones de pesos. Asimismo, GálaLacs acumula deudas que ascienden a 797,1 millones de pesos con múltiples entidades financieras, lo que plantea serias interrogantes sobre la viabilidad de la operación.
Ambas transacciones se producen en un contexto de crisis prolongada en el sector, dificultada por problemas estructurales, como la caída del consumo y el aumento de costos. La empresa Verónica ha enfrentado dificultades que se han traducido en salarios atrasados desde 2025 y conflictos laborales que han llevado a protestas y paros.
La situación actual de Verónica S.A.C.I.A.F. e I.
Verónica presentó concurso de acreedores el 19 de agosto de 2026, en un intento por reestructurar su situación financiera crítica. Al 30 de junio de 2026, la compañía reportaba activos por 109.234 millones de pesos y pasivos que superaban los 118.496 millones, reflejando una diferencia negativa de aproximadamente 9.262 millones de pesos. Este escenario evidencia un cuadro financiero sumamente complejo, que ha llevado a perder casi la mitad de su plantilla laboral en un corto período de tiempo.
La firma tiene en sus planes desprenderse de las plantas de Clason y Suardi para obtener fondos que le permitan continuar operando bajo el modelo de fasón y preservar algunos puestos de trabajo. Sin embargo, este desmantelamiento del núcleo de su infraestructura productiva plantea dudas sobre la capacidad de la empresa para reponerse y mantener su actividad.
Perspectivas futuras
La ejecución de estos contratos está sujeta a la autorización judicial, lo que añade una capa más de incertidumbre. Si bien las operaciones han sido firmadas, su efectividad dependerá de la evaluación que realice la Justicia sobre el impacto que estas ventas tendrán en una empresa ya debilitada y en crisis. La comunidad empresarial y los trabajadores seguirán de cerca esta evolución, esperando que este cambio en la estructura organizativa permita una reconducción favorable hacia la estabilidad y la recuperación del sector lácteo.