Inicio Negocios y empresasLa guerra en Medio Oriente y su impacto en los costos logísticos globales: desafíos para las industrias en Argentina

La guerra en Medio Oriente y su impacto en los costos logísticos globales: desafíos para las industrias en Argentina

por Economía Simple

La reciente ola de incrementos en los precios de los combustibles en Argentina ha encendido alarmas en múltiples sectores de la economía. La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) ha emitido advertencias que detallan un aumento notable de entre 20% y 25% en el costo de los combustibles en un corto período. Este incremento es especialmente preocupante en un contexto donde el gasoil, que es el principal insumo para el transporte, ha superado los $2.100 por litro, alcanzando niveles sin precedentes tanto en moneda local como en dólares.

El presidente de FADEEAC, Cristian Sanz, subrayó que el combustible «representa un tercio de nuestra estructura de costos», poniendo de manifiesto el impacto directo sobre más de 6.500 pymes del sector. Sin un ajuste adecuado de tarifas, Sanz prevé que numerosas empresas podrían suspender sus operaciones, lo que traería consigo una crisis en el abastecimiento.

Las bases de esta crisis se asientan en una nueva tarifa orientativa de referencia que se introdujo para el transporte de cereales y oleaginosas a partir de marzo. La entidad realizó una revisión integral del modelo tarifario, reconociendo que “si la estructura de costos no refleja la realidad, el resultado tampoco será representativo». Este proceso fue liderado por Melina Berger y Emilio Felcman, ambos del Departamento de Estudios Económicos y Costos de FADEEAC.

Aumento de precios y su efecto en la economía global

El efecto dominó de estos aumentos en los combustibles se ha visto reflejado en el contexto internacional, donde el precio del barril de Brent ha escalado de u$s65 a más de u$s100 en solo tres semanas. Este incremento, superior al 50%, ha causado una rápida repercusión en el mercado local, afectando la capacidad de desacoplar precios, una herramienta que se ha vuelto cada vez menos efectiva.

La consecuencia inmediata de estos cambios es la aceleración en los costos logísticos. Las estimaciones del sector transportista indican que cada aumento del 10% en el gasoil puede traducirse en un incremento del 3.5% en los costos operativos para las empresas que realizan transporte de media y larga distancia. Con los ajustes recientes, el panorama se torna alarmante.

El impacto en la industria de electrónicos y electrodomésticos

El aumento en los precios del combustible ha comenzado a impactar severamente a diversas industrias, en particular a la de electrónica y electrodomésticos. Este sector, altamente dependiente del transporte internacional y de la logística interna, refleja cómo la subida de precios repercute a lo largo de toda la cadena de producción y distribución.

Las fuentes del sector han informado que el encarecimiento del combustible, combinado con las interrupciones en las rutas comerciales globales, ha incrementado significativamente los costos de producción y distribución, con fletes marítimos que ahora pueden llegar a u$s1.200 por contenedor, además de recargos adicionales por el combustible que se sitúan en torno a u$s300.

Además, los precios de materias primas esenciales como el cobre y el aluminio también tienen un efecto significativo. El cobre ha superado los u$s5.5 por libra, mientras que el aluminio alcanza más de u$s3.200 por tonelada. Todo esto agrava la presión sobre los costos, lo que deriva en incrementos de entre 15% y 35% en los costos de producción según la categoría del producto.

Un golpe duro para el sector alimentario y agropecuario

El sector de alimentos, así como los supermercados y mayoristas, también se encuentra en la mira de estos aumentos, con precios que han fluctuado hasta un 12% según la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM). El combustible actúa como un factor multiplicador, afectando cada etapa del proceso de distribución.

En la agricultura, el impacto se ha traducido en un encarecimiento del gasoil de aproximadamente 22%, lo que se traduce en un incremento del 3.3% en los costos de cosecha y un aumento de hasta 7% en los fletes agrícolas. La producción de trigo, por ejemplo, estima un alza de 11% en su costo total.

El transporte de granos, que en Argentina es vital, sufre especialmente debido a que el 90% de la carga se realiza por camión. Cualquier cambio en el precio del gasoil se traslada de inmediato a los costos del sector.

Respuestas empresariales al nuevo contexto

El fenómeno de los aumentos de precios no es exclusivo de Argentina, pero se presenta de forma singular en la región. En América Latina, la logística representa cerca del 4% del PIB, haciendo del combustible un elemento crucial para la competitividad. Un informe de Quadminds destaca que tanto Chile como Argentina enfrentan el mismo choque externo, aunque el país anfitrión muestra una mayor vulnerabilidad a la volatilidad de costos.

Frente a este escenario, las empresas buscan estrategias para adaptarse. Algunos optan por renegociar contratos con proveedores logísticos, mientras que otros ajustan frecuencias de entrega o reducen inventarios. La eficiencia operativa se ha convertido en una obligación en lugar de una opción, y muchas compañías empiezan a adoptar tecnología para optimizar rutas y mejorar la estructura de costos.

Sin embargo, el margen de maniobra es escaso. Desde el sector transportista advierten que sin una adecuación de tarifas acorde a los nuevos costos, el riesgo de interrupciones en el servicio es real. “Si las tarifas no se adecuan, el sector no podrá seguir operando”, expresaron desde FADEEAC, resaltando el apremiante desafío que enfrenta la industria.

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