Inicio Negocios y empresasEl juez detiene las maniobras de Molinos y Dreyfus en la lucha por el control de la empresa

El juez detiene las maniobras de Molinos y Dreyfus en la lucha por el control de la empresa

por Economía Simple

En un momento crítico para la historia reciente de la agroindustria argentina, el salvataje judicial de la cerealera Vicentin se encuentra en un punto culminante. El juez Fabián Lorenzini tomó medidas para reducir la tensión entre los distintos grupos que buscan adquirir el control de la compañía, en medio de un proceso de reestructuración marcado por la competencia y las negociaciones entre acreedores. Este artículo analiza los detalles del salvataje, las propuestas en juego y lo que se puede esperar de las próximas semanas, en un proceso que culmina el 31 de octubre.

Intervención del juez y tensión entre los grupos

El reciente fallo del magistrado Fabián Lorenzini busca contener la creciente rivalidad entre los postulantes en el proceso de reestructuración de Vicentin. En una resolución firmada este miércoles, el juez ordenó a Molinos Agro y Louis Dreyfus Company (LDC) que eliminen de sus sitios web cualquier indicativo que pueda llevar a los acreedores a revocar las conformidades previamente otorgadas a otras propuestas. Este llamado a la acción se produjo en respuesta a la propuesta presentada por el Grupo Grassi, que ha ido ganando terreno entre los acreedores.

La decisión del juez fue recibida con entusiasmo por aquellos que apoyan a Grassi, dado que el plan del corredor rosarino establece un modelo productivo que promete revitalizar las operaciones de Vicentin. Esto incluye la recompra de granos a precios superiores para aquellos acreedores que estén dispuestos a suministrar soja a la nueva empresa. La promesa es clara: los acreedores podrán recuperar el doble de lo que habían perdido con la antigua Vicentin.

El papel de la sindicatura y el rechazo a las exclusiones

La intervención de la sindicatura plural fue crucial, ya que esta rechazó las solicitudes de exclusión de ciertos acreedores que habían presentado Molinos y LDC. En su dictamen, los síndicos manifestaron que no correspondía excluir a ningún acreedor en esta fase del salvataje y que todos los créditos con sentencia firme debían ser considerados. Este enfoque amplía la base de posibles apoyos y, en consecuencia, el impacto que pueden tener esos votos en el proceso de cramdown.

Con esto, queda claro que el juez Lorenzini tiene sobre sus hombros la definición de un aspecto crucial que podría modificar las mayorías en el proceso de salvataje. Cabe recordar que el plazo para reunir aceptaciones de acreedores vence el 31 de octubre, lo que añade urgencia a las negociaciones en curso.

Propuestas en competencia: Grassi vs. Molinos Agro y LDC

La competencia entre las ofertas de salvataje ha llegado a un crítico punto final. Por un lado, la propuesta de Grassi ha asegurado alrededor de 700 adhesiones, respaldado por el Grupo Cima, que representa un 37% del pasivo exigible. La oferta de Grassi es particularmente atractiva para los acreedores, ya que incluye un modelo que no solo promete la continuidad de las operaciones de Vicentin, sino que también busca involucrar a los acreedores en sus actividades productivas.

Por otro lado, la oferta presentada por Molinos Agro y LDC el 17 de octubre fue interpretada más como una táctica para frenar el avance de Grassi que como una propuesta serena y competitiva. Aunque esta última incluye pagos inmediatos del 80% para créditos menores a u$s130,000 y opciones a tres y diez años con un 4% de interés anual, las críticas surgieron sobre la falta de tiempo para implementar un cambio significativo en el panorama actual.

Las implicaciones de las propuestas

La propuesta de Grassi, que incluye la adquisición de 3,5 millones de toneladas anuales de soja, es vista como una forma de beneficiar a los acreedores de manera inmediata. Aquellos que aporten nueva prefinanciación podrían recuperar hasta el 100% de su deuda, lo que ha generado interés entre los bancos locales y los productores.

Por su parte, el plan de Molinos y LDC se considera tardío y agresivo. Las estrategias de ambas partes reflejan su intención de atraer al mayor número posible de acreedores, pero con enfoques muy diferentes que podrían decidir el futuro de la histórica cerealera.

Las decisiones finales en manos de los acreedores

El reciente informe de la sindicatura enfatiza que el marco legal facilita la mayor participación de los acreedores. Los contadores involucrados han sostenido que las exclusiones son aplicables únicamente en el contexto de las empresas concursadas y no a los interesados en el salvataje. Este enfoque sugiere que la mayor amplitud del voto pudiera favorecer la participación de Avir South, vinculada al Grupo Grassi, permitiendo que el bloque que logre más del 50% de los votos se quede con el control eventual de Vicentin.

“El desenlace de este salvataje se conocerá muy pronto”, asegura una fuente cercana al proceso. La decisión que tomen en estos últimos días será fundamental para el futuro de Vicentin y la agroindustria argentina en su conjunto. Si se logra alcanzar un consenso entre los acreedores, Vicentin podría tener una segunda oportunidad bajo gestión nacional. En el caso contrario, la cerealera podría ser víctima del mayor default en la historia agrícola del país, marcando un cambio drástico en la dinámica del sector.

Las próximas semanas serán cruciales y el desenlace de este conflicto no solo afectará a los involucrados directamente, sino que podría tener amplias repercusiones en el ámbito económico y agrícola de Argentina.

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