La cooperativa láctea SanCor, que durante décadas ha sido un símbolo del sector lácteo argentino, enfrenta una crisis terminal que podría amenazar su existencia. La situación es tan grave que la Justicia ha solicitado a la cooperativa un «Plan de Crisis» en un corto plazo, con el objetivo de garantizar la continuidad de su operación y evitar una liquidación forzada. Este plan es fundamental en un contexto marcado por múltiples pedidos de quiebra, la producción en niveles mínimos y una creciente presión por parte de los acreedores.
Un llamado urgente a la reestructuración
El Juzgado Civil y Comercial de la 4ª Nominación de Rafaela, bajo la dirección del juez Guillermo Adrián Vales, ha dictado una orden que exige que la cooperativa presente un detallado Plan de Crisis en un plazo de diez días. Este programa deberá incluir diversos elementos fundamentales, como acuerdos con inversores, mecanismos de financiamiento, reordenamiento de pasivos y, si es necesario, la incorporación de administración externa para facilitar la reestructuración.
La orden judicial no se da en un vacío. Recientemente, se han registrado dos pedidos de quiebra: uno por parte de exempleados que habían acordado su retiro voluntario, y otro impulsado por el sindicato ATILRA, que ha denunciado una alarmante falta de pago de salarios y deudas laborales que alcanzan los $83.000 millones. Esta apremiante situación ha puesto sobre la mesa una serie de desafíos que SanCor deberá enfrentar para evitar la desaparición del histórico emblema lácteo.
Producción y empleo en caída libre
La crisis no solo se manifiesta en el ámbito jurídico, sino que también se evidencia en la producción. Actualmente, SanCor opera por debajo de su capacidad, procesando volúmenes mínimos de leche principalmente para terceros. Un dato revelador es que el 90% de sus plantas industriales se encuentra inactiva, lo que ha llevado a una grave disminución de su presencia en los estantes de supermercados.
En el último año, la cooperativa ha reducido significativamente su plantilla laboral, con más de 500 puestos de trabajo eliminados. Los empleados actuales han presentado 1.860 créditos laborales preconcursales por $69.000 millones. Este deterioro de la situación laboral coincide con un pasivo laboral que ha crecido desmesuradamente a causa de la falta de respuesta a más de 2.500 intimaciones de pago realizadas por el sindicato.
Un plan de rescate judicial
El magistrado encargado del caso ha indicado que la viabilidad de SanCor debe evaluarse no solo desde una perspectiva legal, sino también económica y productiva. De esta manera, se busca «humanizar la crisis», priorizando la continuidad de los puestos laborales y evitando despidos masivos. Para presentar el plan, se ha requerido que lo hagan consejeros, síndicos y gerentes de manera presencial, con el respaldo de información contable y financiera.
La cooperativa está en un punto crítico donde los detalles del plan deben contemplar la gestión financiera, acuerdos con inversores, reestructuración laboral y alternativas de operación que permitan fijar un acuerdo con los acreedores. Esta acción es vital para asegurar la subsistencia de SanCor, ya que la Justicia busca evitar una liquidación forzada que podría llevar al remate de sus activos.
Desafíos a corto y largo plazo
La falta de un plan exitoso podría tener consecuencias devastadoras para la cooperativa. De no presentar resultados tangibles, SanCor, después de casi 90 años de historia, podría enfrentar una desaparición definitiva. Es crucial que se implemente un camino viable que permita mantener la producción y propiciar la continuidad laboral en medio de los crecientes reclamos y tensiones laborales.
En un contexto donde la industria láctea de Argentina enfrenta serios desafíos, la situación de SanCor resuena en toda la cadena productiva. La cooperativa, que una vez fue líder en el sector, se encuentra en una encrucijada donde deberá demostrar su capacidad de adaptación y reestructuración si desea sobrevivir a la crisis actual.
Perspectivas para el futuro
La presión económica sobre SanCor es abrumadora. Con una caída en las ventas y una dificultad creciente para abastecerse de materia prima, es indispensable que la cooperativa formule estrategias efectivas que le permitan reconstruirse. Los actores involucrados deben trabajar rápidamente para proporcionar a la Justicia un plan creíble que no solo busque recuperar estabilidad financiera, sino también restablecer la confianza en una de las cooperativas más emblemáticas de Argentina.
Este caso es un recordatorio de cómo las circunstancias y decisiones corporativas pueden afectar a una comunidad entera, ya que la posible liquidación de SanCor podría significar más que la desaparición de una empresa; representaría la pérdida de miles de empleos y la afectación a numerosos productores que dependen de su existencia. La cooperativa se enfrenta a un futuro incierto, pero con el compromiso y acción adecuados, podría encontrar una salida a esta profunda crisis.