Inicio FinanzasInminente súper niño: cómo las empresas pueden prepararse para la macro felicidad y la micro sufrimiento

Inminente súper niño: cómo las empresas pueden prepararse para la macro felicidad y la micro sufrimiento

por Economía Simple

El fenómeno climático conocido como El Niño ha cobrado protagonismo en Argentina, ya que este año su intensidad promete ser notable. A medida que las proyecciones se despliegan, las expectativas apuntan a un evento de alta magnitud durante los próximos meses. En un informe reciente, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA) notificó una probabilidad superior al 90% de que se produzca un evento «muy fuerte», mientras que el Instituto de Investigación de Clima de la Universidad de Columbia elevó la cifra a un 100% para su persistencia hasta febrero de 2027. Este escenario se presenta como un desafío para la economía argentina, ya que los impactos esperados varían significativamente según la región.

Las proyecciones para Argentina: lluvias y cultivos en la balanza

Los efectos de El Niño en Argentina se manifestarán de manera desigual. La Bolsa de Comercio de Rosario estima un aumento en los excesos de lluvia en la zona núcleo agrícola del país durante los meses de octubre, noviembre y diciembre, coincidiendo con momentos críticos para los cultivos de trigo, soja y maíz. Esta situación se convierte en un dilema económico, ya que, si bien una mayor disponibilidad de agua podría traducirse en mejores rindes y exportaciones, los excesos podrían perjudicar seriamente las cosechas, afectar la logística y causar inundaciones en regiones como la Mesopotamia y las cuencas del Paraná y Uruguay.

La clave estará en cómo se desarrolle esta tensión entre los beneficios macroeconómicos y las pérdidas a nivel local, lo que determinará el impacto final en el desempeño económico y el margen de maniobra de las empresas para protegerse.

El Niño: evolución y manifestaciones en Argentina

Con la reciente intensificación de El Niño, su presencia ha pasado de ser un riesgo potencial a un fenómeno ya comprobado. La Organización Meteorológica Mundial ha advertido sobre la probabilidad extremadamente alta de que sus efectos persistan hasta febrero de 2027, anticipando alteraciones significativas en los patrones de precipitaciones y temperaturas.

Hoy, la pregunta crucial es cómo se está manifestando El Niño en el contexto argentino. José Luis Stella, experto del Servicio Meteorológico Nacional, explicó que si bien el fenómeno fue declarado a nivel global en junio, las primeras señales en Argentina comenzaron a notarse desde mediados de julio. Desde entonces, el país ha presenciado nevadas y precipitaciones extraordinarias en la cordillera y un exceso de lluvias en provincias como Misiones y Corrientes, además de temperaturas fuera de lo normal.

A medida que avanzamos hacia la primavera, se espera que el fenómeno se intensifique, concentrando lluvias extraordinarias en el norte y, eventualmente, ampliándose a regiones como Santa Fe, Córdoba y La Pampa a partir de noviembre. La gestión precisa de este fenómeno será esencial, ya que permitirá prever cuáles regiones tendrán más probabilidades de recibir excesos hídricos.

Impacto en la producción agrícola y precios

Desde la consultora EconSur, destacaron los primeros efectos económicos que ya se están manifestando, con lluvias, viento y granizo afectando la producción de frutas y verduras. Los precios en el Mercado Central ya comienzan a reflejar estos cambios. Asimismo, las previsiones internacionales para los principales commodities agrícolas muestran ajustes. Por ejemplo, el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) elevó sus proyecciones para maíz y trigo, mientras que el Banco Mundial ha revisado al alza sus estimaciones para la soja.

La proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario acerca del área sembrada de trigo también es positiva, con un incremento en la estimación de cosecha. Sin embargo, esta mejora no se debe solo a las condiciones climáticas, sino también a la reducción en los costos de fertilizantes y a expectativas más optimistas sobre los precios internacionales.

Comparativa con episodios de El Niño anteriores

Mirando hacia atrás, es inevitable comparar este fenómeno con episodios previos de El Niño, particularmente los de 1997/98 y 2015/16. Aunque la intensidad pronosticada es similar, los antecedentes muestran que esto no siempre se traduce en el mismo impacto. Stella menciona que la configuración actual del fenómeno presenta similitudes significativas con 1997/98 y 2015/16, pero también enfatiza que la intensidad no es el único factor a considerar en relación con las precipitaciones.

Durante 1997/98, por ejemplo, el impacto fue severo, con intervenciones como la caída del área sembrada en un 4.2%, mientras que en 2015/16, el área agrícola creció un 3.5%. Las condiciones económicas internacionales también son diferentes; en la actualidad, la demanda asiática ha mostrado un fortalecimiento que contrasta con las circunstancias de crisis del pasado.

Impacto económico y estrategias de adaptación

El impacto económico de El Niño no necesariamente será negativo. Según un modelo del Fondo Monetario Internacional (FMI), un evento de este tipo podría mejorar el PBI real de Argentina en hasta un 1,08% en el transcurso de cuatro trimestres. Sin embargo, desde EconSur pronostican que esta vez el efecto será menor debido a que la economía argentina proviene de una campaña excepcional 2025/26.

El beneficio se concentrará en ciertas regiones, particularmente Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, donde las lluvias generalmente benefician los cultivos de soja y maíz. Sin embargo, los riesgos se ubican en el NEA, donde las inundaciones podrían causar pérdidas significativas. Las economías regionales, en particular, están viendo ya los efectos de lo que se ha denominado el “Súper Niño”. En este sentido, la ganadería enfrenta riesgos al verse obligada a liquidar stock en situaciones de inundación, lo que impactará los precios y la oferta futura.

Cómo las empresas pueden protegerse

Ante estos desafíos, las empresas deben buscar formas de cubrirse no solo mediante seguros, sino adoptando estrategias proactivas en su operativa. EconSur señala la importancia de diversificar proveedores y cadenas logísticas, así como un monitoreo constante de las condiciones climáticas para anticipar las tormentas y su duración.

En el Litoral y el NEA, las empresas deben mantener planes preventivos, mientras que en la región pampeana pueden capitalizar las oportunidades de precios favorables. Según datos de GEA/BCR, un 38% de los asesores están modificando fechas de siembra en respuesta a las condiciones, lo que ilustra la necesidad de adaptación.

Sin embargo, persiste un problema estructural: la cobertura del riesgo sigue siendo mínima. En 2024, el 67% de las pólizas agrícolas se centró en la protección contra el granizo, lo que subraya la necesidad de mayor diversificación en las coberturas para abordar los riesgos relacionados con El Niño.

La resiliencia ante este fenómeno dependerá en gran medida no solo de la respuesta de los cultivos a las lluvias, sino también de la capacidad de las empresas y de las infraestructuras para transformar un desafío hídrico en una oportunidad económica.

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