La situación del crédito en pesos para el sector privado en Argentina se encuentra en un momento crítico. A pesar de los esfuerzos recientes del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para estabilizar el mercado, el financiamiento para las familias sigue estancado y sin señales claras de recuperación. Un informe de la consultora Invecq hace sonar las alarmas sobre un posible «círculo vicioso» en la economía: tasas de interés elevadas, niveles récord de morosidad y un consumo interno que no logra despegar. Este análisis se centra en los factores que han llevado a este frenazo y en las perspectivas para el futuro, especialmente en la segunda mitad de 2026.
De la expansión al estancamiento: un cambio drástico en el panorama crediticio
En el período comprendido entre inicios de 2024 y mediados de 2025, el crédito se convirtió en un impulsor significativo de la economía argentina, favoreciendo el consumo interno. Durante esos meses, los préstamos se incrementaban a un sorprendente 6% mensual en términos reales. Sin embargo, la situación comenzó a cambiar bruscamente a partir de julio del año pasado debido a dos factores principales:
- Desarme de las LEFI, instrumentos que habían favorecido la expansión del crédito.
- Tensión preelectoral, que generó volatilidad en las tasas de interés.
El BCRA endureció las regulaciones sobre los encajes bancarios, lo que resultó en un incremento notable de las tasas activas. Desde entonces, el crédito ha transitado de una fase de fuerte expansión a un estancamiento evidente, alternando entre meses de ligero crecimiento y otros de contracción, un fenómeno que preocupa a analistas y familias por igual.
El dilema de las tasas: ¿por qué las familias enfrentan costos tan altos?
En el inicio de 2026, específicamente entre febrero y abril, el BCRA inició un proceso de normalización de encajes, lo que logró reducir la volatilidad y provocó una caída de las tasas pasivas —lo que los bancos pagan por los depósitos— desde un 50% a un 20% TNA. Sin embargo, este alivio no se tradujo en beneficios para los consumidores, puesto que las tasas activas, aquellas que afectan a las familias, se mantienen en niveles insostenibles:
- Préstamos personales: alrededor del 65% TNA.
- Tarjetas de crédito: aproximadamente 85% TNA.
Estos datos son alarmantes, dado que mientras los hogares enfrentan tasas de hasta el 85%, la inflación proyectada para el próximo año se prevé por debajo del 30% interanual. Esto genera un spread inusitadamente alto y un costo financiero real devastador para los consumidores.
Morosidad creciente: el principal factor detrás del encarecimiento del crédito
Ante el aumento de la morosidad, la pregunta surge: ¿por qué los bancos mantienen tasas tan elevadas si la inflación está disminuyendo? Según el análisis de Invecq, el principal motivo radica en el aumento notable del ratio de incumplimiento en las entidades financieras: este indicador pasó del 2.7% en enero de 2025 al 12.1% en abril de 2026, con incrementos preliminares en mayo.
Existen dos factores principales que explican este fenómeno:
- Efecto tasa: El incremento en el costo del crédito ha hecho que las cuotas sean impagables para muchos.
- Caída del ingreso disponible: La disminución del salario real y el ajuste en tarifas de servicios han obligado a las familias a destinar una mayor parte de sus ingresos al pago de deudas anteriores en lugar de consumir.
Debido a este incremento en la morosidad, las entidades financieras están racionalizando el crédito y exigen una prima de riesgo mucho mayor. Esta situación se ve agravada por la llegada del año electoral 2027, que genera temor a que el BCRA adopte nuevamente una política monetaria restrictiva, impactando en los márgenes de los préstamos a largo plazo.
Expectativas para el segundo semestre de 2026: ¿una posible recuperación del consumo?
A pesar del escenario complicado, el informe de Invecq ofrece un atisbo de esperanza. Las proyecciones indican que la morosidad podría haber alcanzado un techo en junio. A pesar de que el ratio global se mantiene elevado, el ritmo de nuevos incumplimientos ha comenzado a desacelerarse, lo que puede ser una señal positiva.
Factores que podrían favorecer una recuperación gradual:
- Una leve mejora en el margen de ingreso disponible de los hogares.
- Tasas activas para empresas que han comenzado a disminuir.
- El freno en la aceleración de deudores de la Central del BCRA.
Con todo, la gran incógnita será la magnitud de esta posible recuperación. A pesar de que se anticipa una mejora en el acceso al crédito, las altas tasas actuales para las familias sugieren que será complicado que el financiamiento actúe como un motor potente para el consumo interno en el corto plazo. Sin embargo, se espera que, al menos, logre encauzar a la economía hacia un crecimiento lento y sostenido.