Inicio EconomíaCómo un repartidor puede alcanzar 450 entregas al mes y mejorar su situación financiera

Cómo un repartidor puede alcanzar 450 entregas al mes y mejorar su situación financiera

por Economía Simple

El auge de las aplicaciones de delivery ha generado una nueva realidad laboral para miles de personas. Sin embargo, trabajar exclusivamente en este sector se ha vuelto una tarea que demanda un gran esfuerzo, dado que los repartidores deben gestionar un volumen cada vez mayor de pedidos para subsistir. En este complejo escenario, las disparidades en las tarifas de pago entre plataformas se suman a los costos que cada trabajador debe afrontar, como el combustible o los gastos de mantenimiento de sus vehículos.

La economía de los repartidores se enmarca en un debate más amplio sobre el modelo laboral que emplean estas aplicaciones. Actualmente, la Justicia está revisando si estos trabajadores deben clasificarse como independientes o empleados. A la vez, la creciente informalidad en el empleo y las dificultades para acceder a trabajos registrados están empujando a más ciudadanos hacia una actividad marcada por ingresos variables y escasas protecciones.

Situación económica de los repartidores

Un estudio de la Fundación Encuentro revela que, en marzo de 2026, un repartidor necesitaba completar 453 entregas para alcanzar la Canasta Básica Total para un hogar de cuatro integrantes. Este cálculo se basó en una remuneración media de $3.165,20 por cada entrega, sin considerar propinas.

A primera vista, la cifra parece estable, ya que en diciembre de 2025 se requerían 454 entregas. Sin embargo, este ligero cambio oculta un deterioro más profundo. Por ejemplo, la canasta total individual pasó de 140 a 147 entregas; la alimentaria subió de 63 a 67, y los costos de crianza incrementaron de 170 a 175 entregas para un niño. Además, el alquiler promedio se elevó de 244 a 250 viajes, y el coste de un monoambiente en Buenos Aires, de 167 a 177.

Comparativa entre plataformas

Las plataformas de entrega presentan distintas dinámicas que afectan directamente las remuneraciones. Mientras que Rappi ha mantenido congelado el pago por viaje desde octubre de 2025, lo que ha reducido el poder adquisitivo de sus repartidores, PedidosYa aumentó su promedio de pago de $3.659 a $3.924 en marzo, lo que hizo que la media general pasara de $3.033 a $3.165. Estas diferencias muestran que la estabilidad económica de los repartidores depende en gran medida de la plataforma a la que están asociados, y no hay una mejora uniforme en toda la industria.

Desde julio de 2025, el número de pedidos necesarios para sustentar un hogar promedio ha fluctuado entre 450 y un pico de 461 en septiembre, cerrando en 453 en marzo de 2026. Si bien los ajustes en los pagos mejoran momentáneamente las condiciones de los trabajadores, esa mejora se ve rapidamente erosionada si los precios permanecen estancados mientras los costos de vida continúan aumentando.

Desafíos del modelo laboral

El modelo laboral actual de las aplicaciones enfrenta un intenso escrutinio judicial. Compañías como Rappi y PedidosYa clasifican a sus repartidores como trabajadores independientes, lo que implica que no gozan de derechos fundamentales como vacaciones, aguinaldo o cobertura por accidentes laborales. Por el contrario, el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires sostiene que las plataformas ejercen suficiente control sobre sus trabajadores para considerarlas empleadoras, resultando en multas por no registrar a sus repartidores.

En abril, la Suprema Corte de Justicia mantuvo estas sanciones, lo que resalta la creciente tensión en torno al modelo de contratación de las aplicaciones. Aunque no se estableció que todos los repartidores sean empleados dependientes, las decisiones judiciales abren la puerta a futuros reclamos laborales que podrían reformar este sistema.

Impacto en comercios y consumidores

El sistema también ejerce presión sobre los comercios. Según Focus Market, las comisiones que estas plataformas cobran a los comerciantes oscilan entre el 25% y el 35% de cada venta, lo que a menudo se traduce en un aumento del precio final para los consumidores. Los productos más solicitados, como hamburguesas y pizzas, han experimentado aumentos cercanos al 41% interanual, mientras que el poder de compra se ha visto reducido en un 12% en el último año.

Así, a pesar de que el delivery continúa creciendo como un hábito de consumo, la capacidad de los salarios para sostener esta demanda se encuentra en declive, creando un círculo vicioso que afecta no solo a los repartidores, sino también a los consumidores.

Panorama del empleo y los salarios en Argentina

El crecimiento del sector del delivery está íntimamente ligado a la actual situación del mercado laboral en Argentina. En el primer trimestre de 2026, la desocupación se situó en un 7,8%, en comparación con el 7,5% del trimestre anterior, mientras que la subocupación alcanzó el 11,1%. Esta realidad evidencia la dificultad de acceder a empleo formal, lo que a su vez impulsa a más personas a buscar oportunidades en el delivery.

Según un análisis del IIEP UBA-Conice sobre la Encuesta Permanente de Hogares, la informalidad laboral se ubicó en el 44,2% de los trabajadores en el primer trimestre, un aumento de dos puntos respecto al año anterior. Esto significa que más de cuatro de cada diez trabajadores llevan a cabo sus actividades sin la protección de las normativas laborales y de seguridad social.

El delivery se convierte así en una vía rápida para obtener ingresos, aunque está marcada por la incertidumbre y la falta de reconocimiento de las plataformas como verdaderos empleadores, incluso cuando estas controlan de manera significativa el proceso de trabajo.

En este contexto, los repartidores se encuentran en una encrucijada. Aunque el trabajo en las aplicaciones puede reducir visiblemente las tasas de desempleo, también agrava la informalidad y transfiere al trabajador buena parte de los costos, riesgos y tensiones asociadas con este modelo laboral.

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