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La drástica decisión de los productores de frutas ante la crisis de precios

por Economía Simple

Los productores de cítricos dulces en Entre Ríos viven una crisis que podría poner en riesgo la continuidad de la actividad agrícola en la región. Esta provincia, que representa el corazón de la producción de naranjas y mandarinas en Argentina, se enfrenta a importantes desafíos económicos que han llevado a muchos agricultores a tomar decisiones drásticas, como dejar la fruta en las plantas y no cosecharla.

La situación de la producción de cítricos en Entre Ríos

Entre Ríos es responsable de cerca del 90% de la producción de mandarinas y del 64% de naranjas a nivel nacional. Con aproximadamente 1,900 productores que trabajan sobre 36,000 hectáreas, se estima que la producción anual ronda entre 900,000 y 1.2 millones de toneladas. Sin embargo, la situación podría estar cambiando rápidamente. Hasta 2022, solo 14 de las 300 empresas de empaques estaban habilitadas para exportar, lo que limita las oportunidades del mercado internacional y agrava la saturación en el mercado interno.

Impacto de los precios en los costos de producción

Los precios que perciben los productores han caído drásticamente. Según el presidente de la Federación de Citrus de Entre Ríos (Fecier), Pablo Molo, los agricultores reciben entre $40 y $60 por kilo, aunque en casos excepcionales pueden alcanzar los $120. Sin embargo, el costo mínimo de producción se calcula en $120 por kilo, lo que genera un gran descontento en el sector.

Molo plantea que la sobreproducción y la caída del consumo interno son factores críticos. “Con el poder adquisitivo debilitado, nuestro sector no es ajeno a la crisis del país. Estamos ante un exceso de producción que no se está vendiendo, lo que resulta en que muchas variedades de cítricos se dejen en las plantas”, explica Molo.

La recolección en riesgo

La cosecha de mandarinas en Entre Ríos generalmente comienza a fines de marzo y se extiende hasta octubre. En la actualidad, muchos productores están enfrentando la difícil decisión de si cosechar o no. El presidente de Fecier advierte que variedades como la mandarina criolla, que solían ser muy demandadas, están quedando en las plantas debido a la falta de compradores.

“A día de hoy, solo podemos pensar en sobrevivir. No se vislumbra un horizonte claro para mejorar la situación”, dice Molo, quien recalca la importancia de que el consumidor recupere su capacidad de compra.

Prevención de crisis futuras en el sector citrícola

Los productores son conscientes de que está situación difícil tendrá repercusiones en la producción del próximo año. La falta de recursos para la fertilización y el mantenimiento de las plantas se traducirá en una menor porción de la producción y en un deterioro de la calidad de los productos. “La planta florece en primavera; si no cosechamos, la productividad se verá afectada”, asegura Molo.

Melo también señala que algunos agricultores tienen la fortaleza necesaria para resistir la crisis, pero la gran mayoría está al borde de la quiebra, lo que limita su capacidad para mirar al futuro de manera optimista.

Desafíos en el mercado interno

Melania Zorzi, integrante de la Asociación de Citricultores de Concordia y ex presidenta de Fecier, sostiene que el mercado interno está concretamente sobre ofertado y con una demanda significativamente deprimida. Agrega que la caída de precios en el mercado internacional del jugo concentrado también afecta a la producción.

“Hoy los precios que manejamos en la planta no permiten cubrir los costos de producción. Sin embargo, será crucial cosechar, aunque sea con pérdidas, para poder asegurar la próxima floración en primavera”, detalla Zorzi.

Una situación crítica y un futuro incierto

Ambas voces del sector coinciden en que el panorama actual presenta un círculo vicioso que amenaza la viabilidad de muchos productores. Con menos inversión y recursos, las posibilidades de una próxima campaña exitosa se ven comprometidas. “Las prácticas agrícolas necesarias para sostener la calidad y producción se verán resentidas”, puntualiza Zorzi.

Existen preocupaciones en cuanto a la sostenibilidad de muchos pequeños productores. “Probablemente haya quienes decidan salir del negocio, dado que la situación se ha agravado significativamente”, concluye Zorzi.

La crisis que enfrentan los productores de cítricos dulces en Entre Ríos representa no solo un problema económico inmediato, sino también una amenaza para la tradición agrícola que ha sostenido a esta región durante décadas. La mirada está puesta en encontrar soluciones que puedan garantizar un futuro más próspero para el sector, mientras los productores esperan que se abran nuevas oportunidades en el mercado.

Para más información sobre las tendencias del mercado citrícola y las perspectivas futuras, puedes consultar el boletín de la Federación de Citrus de Entre Ríos.

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