A pesar de que el mercado laboral argentino muestra un aumento significativo en la cantidad de personas ocupadas, el fenómeno esconde una alarmante paradoja: la precarización del empleo se ha intensificado. Esta situación, que se ha agudizado desde principios de 2025, refleja un problema subyacente: la disminución de puestos formales está siendo suplida por empleos informales y de calidad inferior, lo que agrava las dificultades económicas de muchas familias en el país.
El panorama actual del empleo en Argentina
El último Monitor Sociolaboral, elaborado por el Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD), pone de manifiesto que el actual proceso de transformación del mercado laboral no está generando nuevas oportunidades de empleo formal. En cambio, se observa una creciente expansión de ocupaciones precarias. Entre principios de 2025 y el primer trimestre de 2026, los puestos de trabajo que experimentaron un aumento fueron precisamente los informales, tanto entre asalariados como entre trabajadores independientes. Como consecuencia, la tasa de informalidad laboral alcanzó el 44,2%, uno de los niveles más preocupantes de los últimos años.
Un aumento engañoso en la ocupación
El informe del CETyD señala que este incremento en la ocupación no representa una mejora real del mercado laboral. Cada vez más personas se están integrando al trabajo, no por nuevas oportunidades, sino por una creciente necesidad económica. De hecho, más del 90% de los nuevos ocupados necesita trabajar más horas para incrementar sus ingresos, pero encuentra múltiples obstáculos en el camino, como la debilidad del consumo. Para los asalariados, las horas disponibles son insuficientes, mientras que los trabajadores independientes lidian con una baja demanda que limita su capacidad para aumentar las ventas. Esta dinámica ha llevado a un notable crecimiento de la subocupación.
El impacto del deterioro económico
La situación se complica aún más por el deterioro de los ingresos familiares. Ante la creciente pérdida de poder adquisitivo, más personas se están viendo obligadas a entrar en el mercado laboral para complementar el ingreso del hogar. Esto explica el reciente aumento de la tasa de actividad, que ha llegado al 48,6%, un nivel máximo histórico. Sin embargo, el sector formal no ha sido capaz de absorber esta mayor oferta laboral, lo que se traduce en un aumento del empleo informal.
La precarización laboral en diversas regiones
El deterioro del mercado laboral argentino ha mostrado una clara dimensión territorial. Entre finales de 2023 y 2025, dos tercios de las provincias del país registraron un incremento en la población desempleada o en empleos considerados «refugio». Esta categoría abarca ocupaciones informales caracterizadas por baja calificación, escasas horas de trabajo y salarios mínimos.
El estudio del CETyD revela que el crecimiento de estas formas de inserción laboral precaria está directamente relacionado con la caída del empleo privado formal. Provincias como Santa Cruz y Formosa se han visto particularmente afectadas, impulsadas por la contracción en sectores como la construcción, y en el caso de Santa Cruz, por la disminución de la actividad hidrocarburífera en la cuenca del Golfo San Jorge. Similarmente, Chaco ha experimentado un deterioro similar debido a causas similares.
Variaciones regionales en el empleo
No obstante, hay regiones que han presentado un comportamiento más positivo. Río Negro, Neuquén y Tucumán han mostrado una dinámica más favorable, donde el impulso de la actividad en Vaca Muerta ha permitido mantener el empleo privado formal y reducir la cantidad de desempleados o personas en empleos precarios. Tucumán, específicamente, ha registrado tanto un aumento en el empleo formal como una reducción en la población vulnerable en el ámbito laboral.
Un escenario sin «destrucción creativa»
Finalmente, el CETyD sostiene que el mercado laboral argentino no está atravesando un proceso de «destrucción creativa», en donde los empleos eliminados sean reemplazados por otros de mayor calidad o productividad. Al contrario, la reducción del empleo formal en el sector privado ha sido directamente proporcional al crecimiento del desempleo y de ocupaciones precarias en muchas provincias. En otras palabras, la contracción de la actividad formal no está siendo equilibrada por nuevas oportunidades laborales de calidad, sino que ha resultado en una mayor informalidad y vulnerabilidad laboral.
Con estos datos en la mano, se hace evidente que el futuro del mercado laboral argentino presenta retos considerables que requieren una atención urgente y una estrategia eficaz para revertir la tendencia actual de precarización y fomentar el empleo formal.