Según un reciente informe de la agencia Fidelitas, el panorama económico en Argentina ha mostrado un deterioro significativo en el ámbito del riesgo crediticio comercial. En junio, el Índice de Score y Riesgo Económico (SERF) descendió a 45,2 puntos, marcando una caída de 1,5 puntos en comparación con mayo. Esta cifra refleja una doble preocupación: por un lado, la salud macroeconómica parece estable, pero por otro, se ha instaurado una «grieta» económica que plantea dudas sobre la sostenibilidad de esta aparente estabilidad en el tiempo.
Un índice preocupante
El SERF actúa como un termómetro de la morosidad, identificando las dificultades de pago tanto en personas como en empresas. Este indicador se ha convertido en una preocupación estructural que atraviesa la economía argentina. Fidelitas menciona que de los 26 millones de personas que están bancarizadas, aproximadamente 9,7 millones (equivalente al 27,1%) presentan algún tipo de atraso en sus pagos. Esta realidad evidencia que la morosidad ya no es solo un problema temporal, sino una amenaza real para la estabilidad económica.
Morosidad empresarial y su impacto
En el ámbito empresarial, la morosidad se mantiene en niveles históricamente elevados. Según el informe, el sector del comercio ha experimentado el mayor crecimiento de atrasos, con un incremento del 87%, lo que representa a 16.486 empresas. En contraste, el sector servicios ha mostrado un aumento del 32% en la morosidad, afectando a 23.284 empresas.
Otros sectores también se ven afectados. En la agricultura, 6.134 CUIT presentan atrasos, significando un incremento del 80%. En las manufacturas, el número asciende a 5.981, con un incremento del 98%, y en la construcción, 4.799 empresas han reportado atrasos, lo que implica un aumento del 42% desde 2025.
Las tasas de interés bajo presión
Un punto crucial destacado en el estudio es el enorme spread entre las tasas de interés activas y pasivas. Con una alta tasa de morosidad, se espera que las tasas de consumo no varíen a la baja, lo cual complica aún más la posibilidad de que los deudores regularicen su situación financiera. Según Fidelitas, solo un crecimiento real de los ingresos disponibles podría mitigar este efecto adverso.
Análisis de la actividad económica
De acuerdo con los subíndices del SERF, el riesgo crediticio comercial fue de 28,8 puntos sobre 100 en junio, una medida que contrasta con el sector de comercio exterior, que se sitúa en 100 puntos sobre 100. Este contraste resalta las disparidades dentro del sistema financiero, que alcanzó 50 puntos sobre 100, mientras que el indicador de actividad económica se posicionó en 60 puntos.
Fidelitas también puntualiza que debe evitarse que el éxito en el control de la inflación derive en un mercado de actividad económica debilitada. Además, advierte que la protección del tipo de cambio y el equilibrio fiscal son insuficientes a largo plazo si no se aborda la reactivación del mercado interno de manera integral.
La heterogeneidad de la recuperación económica
Leonardo Anzalone, director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), sostiene que la recuperación económica es heterogénea. Mientras que ciertos sectores como la energía y la minería muestran un crecimiento robusto, áreas vinculadas al comercio y la industria interna aún atraviesan dificultades significativas.
Anzalone plantea la cuestión de si esta brecha puede cerrarse, ya que el alto nivel de morosidad y la falta de dinamismo en el crédito reflejan que una parte considerable de la economía sigue enfrentando serias presiones.
Requisitos para la convergencia económica
Para que se logre una convergencia en el crecimiento económico, es fundamental que se devuelvan ingresos reales a los hogares y que se recupere el crédito. Sin embargo, Anzalone argumenta que aunque estas condiciones son necesarias, no son suficientes por sí solas. Presagia un ambiente donde la heterogeneidad económica persistirá durante los próximos trimestres.
José María Segura, economista jefe de PwC, respalda esta visión. Según él, el crecimiento económico será gradual y acompañará una transición hacia la estabilidad. Destaca que una macroeconomía más ordenada favorecerá financiamiento y actividad, aunque aún enfrenta obstáculos significativos.
La deuda en la industria y su gestión
Conforme a un informe de la Unión Industrial Argentina (UIA), en abril, el 45% de las empresas reconoció estar atrasada en algunos de sus pagos, y 6,1% se encontraba en mora total. Un reclamo recurrente entre las pymes es la situación con ARCA, que ha comenzado a imponer embargos sobre cuentas empresariales. Las organizaciones solicitan la suspensión de estas acciones hasta que el mercado interno muestre signos de recuperación.
En conclusión, el entorno económico argentino enfrenta múltiples desafíos. La alta morosidad y la disparidad en la recuperación sectorial son indicadores preocupantes que, de no ser atendidos, podrían acentuar la inestabilidad y frenar el crecimiento sostenido en el futuro.