Inicio EconomíaUn Nobel de Economía desafía el pánico demográfico: cómo la caída de la natalidad fomenta el crecimiento económico

Un Nobel de Economía desafía el pánico demográfico: cómo la caída de la natalidad fomenta el crecimiento económico

por Economía Simple

La preocupación por la caída de las tasas de natalidad ha desencadenado un debate intenso entre economistas y responsables de políticas en todo el mundo. Organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han advertido de los posibles efectos devastadores en el crecimiento económico, destacando que una población envejecida tiende a mantener economías estancadas. Sin embargo, un reciente estudio realizado por destacados economistas podría desafiar estas nociones ampliamente aceptadas.

Un giro inesperado en la narrativa económica

El estudio, titulado «Baby Busts and Growth Booms«, fue elaborado por Daron Acemoglu, galardonado con el Nobel de Economía 2024, y David Autor, un destacado economista del MIT, junto con otros académicos. Su análisis reexamina las tendencias demográficas y su relación con el rendimiento económico, abarcando un período de más de setenta años en más de 100 países. Curiosamente, el eje central de su investigación señala que los países con tasas de natalidad más bajas no solo han sobrevivido, sino que han experimentado un crecimiento superior en comparación con sus contrapartes con mayores tasas de natalidad.

El enfoque del estudio es innovador. En lugar de examinar la demografía actual, los autores analizan las tasas de natalidad de hace dos décadas para determinar su impacto en el crecimiento económico, ofreciendo una perspectiva más rica y menos influenciada por las migraciones recientes.

Resultados que sorprenden

Los hallazgos son contundentes: un descenso de un punto porcentual en la tasa de natalidad en 1950 se asocia a un aumento del 26,8% en el PIB por adulto en edad de trabajar medio siglo más tarde. Para ilustrar esto, los autores presentan el caso de Estados Unidos, que en 1950 tenía una tasa de natalidad inferior en 1,6 puntos a la de México; esta diferencia podría explicar casi tres cuartas partes de la discrepancia de crecimiento anual entre ambos países durante el periodo de 1970 a 2020.

Lo más sorprendente es que, a pesar de la reducción en la población laboral, el Producto Interno Bruto (PIB) total no disminuye. Este fenómeno se debe a que la mayor productividad por trabajador compensa la disminución en la cantidad de trabajadores, lo que se traduce en economías que pueden ser más pequeñas en términos de población, pero no en términos de producción.

La automatización como respuesta a la escasez

El estudio propone una explicación provocadora a este fenómeno. Cuando hay una escasez de trabajadores jóvenes, surge la necesidad de automatizar procesos. La escasez de mano de obra lleva a las empresas a invertir más en tecnología que puede reemplazar a los trabajadores, lo que, a su vez, impulsa la productividad.

El análisis respalda esta conclusión al notar que los países con la menor natalidad tienden a registrar un aumento en las patentes relacionadas con tecnologías de la información y la automatización, así como un crecimiento acelerado en la productividad total de los factores. Los investigadores concluyen que estos avances en productividad podrían compensar completamente el impacto de una menor mano de obra.

Un experimento histórico significativo

Los investigadores se enfrentaron a otro dilema: entender si el crecimiento económico estaba más influenciado por la reducción de la población o por el envejecimiento de la misma. Para resolver este dilema, recurrieron a un evento histórico revelador: las muertes provocadas durante la Segunda Guerra Mundial.

Las bajas civiles tuvieron un efecto que redujo la población en términos homogéneos a través de todas las edades; sin embargo, las bajas militares afectaron desproporcionadamente a los hombres jóvenes, haciendo que la pirámide poblacional se inclinara hacia el envejecimiento. Los resultados revelaron que los países con más muertes civiles vieron disminuir su PIB per cápita, mientras que aquellos con más bajas militares experimentaron un PIB per cápita más alto, sugiriendo que la falta de trabajadores jóvenes es lo que realmente impulsa el crecimiento y la productividad.

Las matices que importan

Pese a la relevancia de estos hallazgos, los autores del estudio advierten sobre ciertas limitaciones. Entre ellas se encuentran:

  1. El envejecimiento poblacional será más rápido y agudo, especialmente en Asia, lo que presenta desafíos únicos.
  2. La relación entre innovación y tecnología es indirecta; las patentes no siempre reflejan cómo se implementa la tecnología en diferentes regiones.
  3. El estudio no aborda los costos fiscales asociados con el envejecimiento, como el gasto en salud y jubilaciones.

Estos elementos sugieren que, aunque el avance tecnológico pueda ser un salvavidas, no es una solución mágica para todos los problemas derivados del envejecimiento poblacional.

Implicaciones para el futuro

La lectura de estos hallazgos para países en crisis demográfica, como Argentina, es vital. A medida que la nación experimenta una disminución de nacimientos desde 2014, se presentan tanto desafíos como oportunidades. El envejecimiento de la población presionará sobre el sistema de pensiones y el sector salud. No obstante, si Acemoglu y Autor están en lo correcto, esta escasez de trabajadores jóvenes podría catalizar una mayor automatización y, potencialmente, aumentar la productividad en la economía argentina.

En conclusión, a medida que los países enfrentan la caída de las tasas de natalidad, este estudio aporta una nueva perspectiva, recordando que la creatividad y la adaptabilidad humana pueden abrir caminos inesperados hacia el crecimiento.

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