La economía argentina ha entrado en un nuevo semestre con un panorama que presenta crecimiento a dos velocidades, según análisis de entidades financieras. Mientras los indicadores macroeconómicos muestran cifras alentadoras, los efectos de esta dinámica aún tardan en reflejarse en la vida cotidiana de los ciudadanos. A pesar de la estabilidad fiscal y un superávit comercial sobresaliente, persiste una sensación de incertidumbre en el sector privado respecto a la reactivación económica generalizada.
La fortaleza del superávit comercial
El último informe del Banco Supervielle señala un superávit comercial en mayo de 3.504 millones de dólares, llevando el acumulado a 11.783 millones de dólares en los primeros cinco meses del año. Este resultado marca un hito, siendo el superávit comercial más alto desde enero de 1986. Este crecimiento se debe, en gran parte, al impulso exportador en sectores como la minería y el litio, cuyos ingresos han crecido un 138% en el primer cuatrimestre.
- Superávit comercial de mayo: **3.504 millones de dólares**
- Acumulado histórico 2023: **11.783 millones de dólares**
- Crecimiento del sector mineral: **138%** en exportaciones
Las calificaciones soberanas han mejorado gracias a la acumulación de divisas y la disciplina fiscal, lo que refuerza la percepción de que la economía se encuentra en una fase más robusta.
Proyecciones de crecimiento del PBI
El BBVA ha respaldado esta tendencia optimista, proyectando un crecimiento del 3% del Producto Bruto Interno (PBI) para 2026 y 2027. Esta proyección se basa en un superávit primario sostenible del 1.5% del PBI durante esos años, resaltando que el frente externo es uno de los puntos más sólidos, apoyado por la expansión en Vaca Muerta, el sector minero y el agro.
Desigualdad en la recuperación económica
No obstante, al observar la actividad cotidiana, se revela una recuperación desigual. Según el análisis del BBVA, el crecimiento tiene lugar principalmente en sectores que generan menos empleo, mientras que aquellos más intensivos en trabajo permanecen estancados. Esta situación se traduce en una persistente debilidad del mercado laboral.
El aumento en la morosidad de los créditos de consumo es un indicativo de que los beneficios derivados de la normalización financiera no han impactado de manera equitativa en los hogares. Para seguir avanzando, el Banco Galicia alertó que la continuidad del actual programa económico dependerá de la «velocidad y magnitud» de la reactivación.
Factores técnicos que podrían acelerar el crecimiento
A pesar de las luces amarillas en el horizonte, los bancos privados han identificado factores técnicos que podrían incentivar una mejora económica antes de finalizar el año. Se espera, por ejemplo, una liquidación de dólares menos estacional, así como asistencia externa para acelerar la disminución de la inflación.
El Banco Galicia ha informado que, en el primer semestre del año, el ingreso de divisas del agro fue un 9% inferior al promedio histórico, debido a demoras en la liquidación de la cosecha gruesa. Sin embargo, analistas de la entidad estiman que, si se produce un “catch-up” en los próximos meses, podrían ingresar 2.600 millones de dólares adicionales a lo que normalmente se liquida, lo que podría suavizar la volatilidad cambiaria.
Expectativas de inflación
Los analistas del Banco Galicia también ven señales de que la inflación podría descender por debajo del 2% mensual en la segunda mitad del año. Sugieren que las petroleras locales, tras un periodo de aumento gradual en el precio de los combustibles, podrían implementar un recorte. El banco estima que una hipotética reducción del 20% en los precios de la nafta podría disminuir la inflación en 0.9 puntos porcentuales en el mes, permitiendo que el índice de precios al consumidor (IPC) se acerque al 1%.
El futuro del crédito
De acuerdo con las proyecciones del Banco Supervielle, es probable que el crédito comience a experimentarse un repunte en el segundo semestre del año. A medida que los préstamos en pesos avanzan a tasa real, los créditos hipotecarios han revelado un crecimiento notable del 117%, sugiriendo un despertar en un segmento que había estado relativamente inactivo.
En resumen, aunque la economía argentina enfrenta un clima de incertidumbre en la vida cotidiana de los ciudadanos, los indicadores macroeconómicos muestran un panorama más positivo, promoviendo esperanzas de una reactivación económica a mediano plazo. No obstante, la capacidad de estos cambios para impactar favorablemente en el día a día aún se mantiene bajo observación, mientras los sectores más vulnerables continúan necesitando atención y soporte.