El entorno económico actual en Argentina se encuentra marcado por un fenómeno intrigante relacionado con el valor del dólar. Este ha alcanzado niveles históricos, a menudo asociados con déficits significativos en la balanza de pagos. Sin embargo, actualmente el déficit ligero en la cuenta corriente contrasta con un tipo de cambio más elevado, lo que ha llevado a analistas y economistas a debatir sobre las raíces de esta «anomalía» en la economía nacional.
La evolución del tipo de cambio en Argentina
Desde la salida de la convertibilidad, el sistema cambiario argentino ha atravesado por variaciones notables. En años como 2015 y 2017, el tipo de cambio real multilateral se mostró elevado. En efecto, en 2017, el déficit de cuenta corriente se situó en aproximadamente 5% del Producto Bruto Interno (PBI), mientras que en 2015 alcanzó casi el 3%. A contracorriente de esos años, se proyecta que el saldo negativo para 2026 será apenas del 0,8% del PBI, lo que indica un cambio notable en la dinámica económica.
El economista Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea, ha pueso de relieve que, a pesar de que los déficits de cuenta corriente en los años 2010 y 2011 eran similares, el contexto económico era distinto, dado que el valor del peso estaba más devaluado.
Factores que explican el cambio en las cuentas externas
Vasconcelos señala varios aspectos clave que permiten comprender por qué el déficit de divisas es actualmente mucho menor, a pesar de que el costo real del dólar es comparable al de períodos anteriores.
- Términos de intercambio favorables: Actualmente, estos son un **17% superiores** en comparación con 2017, lo que significa que los precios en el mercado internacional son más convenientes para el comercio exterior argentino.
- Ajuste del gasto público: Un recorte aproximado de **10 puntos porcentuales del PBI** ha contribuido a la mejora económica, dado que el déficit fiscal afecta directamente al ahorro del sector público.
- Incremento de las exportaciones: Se ha observado un aumento significativo en el peso de las exportaciones sobre el PBI, que pasaron del **11,2% al 17,3%** entre 2017 y 2025, lo que se traduce en un crecimiento en la venta de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario.
- Menor demanda de insumos importados: Los sectores que impulsan la economía, como el agro y la minería, requieren menos insumos foráneos que los que antes dominaban la industria manufacturera.
Dólar y desequilibrio en las cuentas externas: un dilema estructural o temporal
El investigador Emiliano Libman, del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), plantea que, aunque las posibilidades de exportación son mejores, una apreciación en el tipo de cambio podría no ser del todo beneficiosa. Apunta que un repunte en la actividad económica podría conllevar un aumento en las importaciones y la compra de dólares para ahorro, lo que complicaría aún más la balanza de pagos.
Por su parte, el economista Pedro Martínez Gerber, de la consultora PxQ, destaca el admirable desempeño de las exportaciones, especialmente en los sectores de agro y minería, que contrasta con la debilidad persistente en las importaciones relacionadas con la producción. Según Martínez Gerber, “esto se refleja en la balanza comercial, a pesar de que el tipo de cambio real aparece apreciado en términos históricos.”
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha expresado su preocupación ante la situación. Asegura que el valor del dólar está en niveles atrasados y advierte sobre los peligros de la «enfermedad holandesa», que podría afectar la competitividad de sectores críticos como la industria. Esta preocupación se sustenta en la escasez de reservas y las elevadas obligaciones de deuda que enfrenta el país.
La demanda de dólares para atesoramiento
A pesar de una mejora observable en las cuentas externas, la demanda de dólares para ahorro sigue siendo considerable. Estas condiciones podrían elevarse a medida que se intensifiquen las dinámicas del mercado y las expectativas alrededor de las elecciones de 2027.
Uno de los puntos más debatidos es la conexión entre el tipo de cambio real y la posibilidad de una crisis de balanza de pagos. Martínez Gerber sostiene que esto depende de múltiples variables, incluyendo la actividad económica, la deuda privada y el acceso del sector público al financiamiento.
Conclusiones sobre la economía argentina
Es evidente que la economía argentina muestra una serie de mejoras, tanto en el ámbito estructural como coyuntural. No obstante, persisten riesgos que podrían alterar este panorama. La historia económica de Argentina con el dólar, combinada con los desafiantes vencimientos de deuda a futuro, sugiere que la estabilidad de las cuentas externas aún está en juego.
A medida que la situación evoluciona, es crucial que tanto los actores económicos como los ciudadanos mantengan un seguimiento cercano a estos cambios, considerando las implicaciones que tendrán en el presente y futuro inmediato de la economía nacional.