El mercado de créditos hipotecarios ha comenzado a mostrar indicios de recuperación a medida que los bancos ajustan sus tasas de interés a la baja. Desde marzo de este año, diversas entidades financieras han recortado significativamente los costos de financiamiento, logrando establecer varias líneas de crédito en niveles de un solo dígito. Este cambio ha reavivado el interés de los potenciales compradores, aunque aún persisten barreras que limitan el acceso efectivo a estos créditos.
Un panorama de tasas más accesibles
Desde mediados de marzo, el sistema financiero ha comenzado a registrar una baja de tasas que se ha profundizado en abril. Esta tendencia ha permitido una ligera reactivación del sector de créditos hipotecarios. Según fuentes del sector, en las últimas semanas ha crecido el número de consultas de personas interesadas en acceder a créditos para la compra de vivienda, impulsadas por esta reducción en las tasas, que en varios casos han superado los cinco puntos porcentuales.
Las ofertas más competitivas
La disminución en las tasas de interés ha hecho que algunas entidades financieras ofrezcan promociones atractivas. Entre las opciones más competitivas se encuentran:
- Banco Nación: tasa del 6% más UVA para clientes.
- ICBC: 6,9% más UVA para quienes acreditan haberes.
- Banco Ciudad: desde 7,5% más UVA.
- BBVA: tasas entre 7,5% y 10,9% más UVA, dependiendo del perfil del solicitante.
- Credicoop: 8%.
- Banco Macro: 8,5%.
- Santander: 9,5% más UVA.
- Banco Patagonia: 9,7%.
Este movimiento ha facilitado que muchos bancos vuelvan a operar con tasas en dígitos únicos, lo que ha generado un aumento significativo en las consultas y simulaciones de cuotas por parte de los potenciales compradores.
Factores que limitan la recuperación
A pesar del incremento en el interés, las compraventas todavía no se han reactivado de forma significativa. Según RE/MAX, aunque las consultas han ido en aumento desde enero, el principal condicionante para los tomadores de crédito sigue siendo el valor de la cuota y la capacidad de repago en un contexto donde los ingresos exigidos son elevados.
El impacto de los ingresos familiares
Para que un solicitante califique para un crédito equivalente a u$s100.000, financiando el 80% del valor de una propiedad, la cuota inicial actual oscila entre $750.000 y $1.000.000. Esto implica que los hogares deben tener ingresos mensuales de aproximadamente $4 millones, una exigencia que excluye a una gran parte de los asalariados en un periodo marcado por la caída del salario real.
La situación se complica aún más debido a los criterios estrictos que mantienen los bancos al evaluar nuevas solicitudes. Se exige un empleo formal comprobable, una antigüedad laboral mínima, así como un bajo nivel de endeudamiento y un historial crediticio sólido. Aunque algunos bancos, como el Banco Nación, han decidido flexibilizar ciertos requisitos, la prudencia en la aprobación de créditos continúa siendo una constante.
El enfoque en préstamos corporativos
Un fenómeno adicional en el sistema financiero es el enfoque hacia préstamos corporativos, especialmente en moneda extranjera. Según datos de ADEBA, los préstamos en dólares crecieron un 3,6% en febrero, situándose un 50% por arriba del mismo periodo de 2022. Esto muestra una tendencia donde muchos bancos optan por canalizar los dólares depositados hacia empresas con mejor capacidad de pago en lugar de ofrecer créditos al consumo, que aún enfrentan un aumento en la morosidad.
Perspectivas a futuro en el mercado hipotecario
Andrés Salinas, economista en diálogo con Ámbito, expresó que es probable que las tasas sigan disminuyendo. Observando el contexto actual, el Banco Nación continúa siendo el que ofrece la tasa más competitiva (6%) y ha comenzado a aprobar más solicitudes que anteriormente eran rechazadas. Sin embargo, Salinas advierte que, aunque la tendencia parece positiva, es difícil que se logren niveles de tasas similares a los del primer semestre de 2022 en un corto plazo.
A medida que el mercado trata de encontrar su equilibrio, es esencial que tanto los bancos como los potenciales prestatarios se adapten a las nuevas condiciones. Las tasas más bajas han generado un aumento en la demanda, pero para que esta se traduzca en aprobaciones efectivas de créditos hipotecarios, se requiere una revisión de los criterios de selección y una mejora en las condiciones económicas de los solicitantes.