Las energías renovables están a punto de recibir un impulso significativo en Argentina con el anuncio de una nueva ley que busca garantizar la estabilidad fiscal por un periodo de 20 años para las empresas del sector. Esta iniciativa, presentada recientemente ante el Congreso, establecerá un «mini» Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), con el objetivo de potenciar el uso de fuentes renovables en la producción de energía eléctrica.
Nueva ley para el fomento de energías renovables
La propuesta llega en un momento crítico, dado que la actual Ley 27.191, sancionada a finales de 2015, vence este año y ofrecía incentivos fiscales por un periodo de solo 10 años. Con la caducidad de estos beneficios, los representantes del oficialismo, incluidos Lorena Villaverde, presidenta de la Comisión de Energía y Combustibles, y Martín Maquieyra, vicepresidente primero, lideran el esfuerzo para modificar el «Régimen de fomento nacional para el uso de fuentes renovables».
El impulso hacia un sistema más autónomo
El nuevo proyecto, que ha sido accesible a través de medios como Clarín, tiene como objetivo mantener la condición de que los grandes consumidores de energía contraten al menos el 20% de su demanda a fuentes renovables. Sin embargo, una de las modificaciones más significativas es la eliminación de la necesidad de que el Estado actúe como intermediario en las transacciones, lo que permitirá que el mercado se regule de manera más autónoma. Además, se suprimen los precios máximos establecidos en 113 dólares por megavatio-hora, una cifra que ya ha sido superada por el mercado actual.
Privatización y eliminación de restricciones
A medida que se vislumbra un regreso a los contratos privados en el sector eléctrico, el gobierno publicó recientemente lineamientos que favorecen la privatización del mercado. En este nuevo escenario, el proyecto elimina la obligación para las autoridades de tomar medidas que amplíen el parque de generación renovable. Esta decisión refleja un cambio hacia un enfoque que confía en la capacidad del mercado para autorregularse.
Reformas fiscales que favorecen al sector
Uno de los aspectos más destacados de la nueva ley es la garantía de que las energías renovables quedarán exentas de cualquier tipo de tributo específico —tanto a nivel nacional como provincial y municipal— hasta el 31 de diciembre de 2045. Este marco tributario permite a las empresas tecnológicas encontrar un clima más favorable para captar inversiones a largo plazo, prorrogando el soporte fiscal vigente que culmina en 2025.
Héctor Ruiz Moreno, gerente general de la Cámara de Energías Renovables y Cadena de Valor (CEA), ha subrayado la importancia de esta señal de «estabilidad fiscal y jurídica». Según él, constituye una protección crucial para las inversiones realizadas y las futuras, promoviendo así el desarrollo de la infraestructura que necesita el país.
Las inversiones en energías renovables en Argentina
Argentina ha logrado acumular una potencia instalada de 6.500 megavatios (MW) en energías eólica y solar, lo cual representa aproximadamente el 18% de la demanda eléctrica del país. Hasta la fecha, el sector ha atraído inversiones por un total de 7.500 millones de dólares, y se espera que otros 4.500 millones de dólares estén en camino. Estos fondos no solo están destinados a expandir la capacidad de producción, sino que también juegan un papel crucial en la reducción de las importaciones de combustibles y en la generación de saldos exportables de gas.
- 6.500 MW de potencia instalada en energías renovables.
- Las renovables representan el 18% de la demanda eléctrica en el país.
- 7.500 millones de dólares en inversiones realizadas hasta ahora.
- Proyecciones de 4.500 millones de dólares en inversiones adicionales.
Un sector que busca estabilidad
Ruiz Moreno también enfatizó que el sector de energías renovables no necesita subsidios o beneficios fiscales adicionales, sino que busca una estabilidad duradera. «No queremos más impuestos al viento ni al sol», aseguró, reflejando el anhelo de una regulación que no limite la competitividad y el desarrollo del mercado.
Así, el nuevo régimen que se propone no solo reafirma el compromiso del gobierno argentino hacia el uso sostenible de energías, sino que también marca un giro en la política económica que podría catalizar un auge en las inversiones, llevando a Argentina hacia un futuro más sostenible y menos dependiente de las fuentes de energía fósiles. Este camino es crucial, especialmente en un contexto donde la transición hacia energías limpias se presenta no solo como una necesidad ambiental, sino como una oportunidad económica.
Con este marco favorable, el futuro del sector de energías renovables en Argentina tiene el potencial de ser no solo viable, sino también próspero en las décadas venideras.