Inicio DólarBanco Central: nuevo IPC del Indec menos sensible al dólar, pero afectado por tarifas y alquileres

Banco Central: nuevo IPC del Indec menos sensible al dólar, pero afectado por tarifas y alquileres

por Economía Simple

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha señalado cambios significativos en la forma en que se medirá la inflación en el país, a partir del nuevo índice que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) lanzará en febrero. Este ajuste busca ofrecer una representación más precisa de la situación económica, atendiendo a factores que históricamente han influido en el costo de vida de los ciudadanos.

Modificaciones clave en el nuevo índice de inflación

El nuevo indicador de inflación, que entrará en funcionamiento el 10 de febrero con la publicación de los datos correspondientes a enero, se diseñará para ser menos sensible a las fluctuaciones en el precio del dólar. Según el análisis del BCRA, esta nueva métrica estará más influenciada por aumentos de tarifas, alquileres, expensas y sueldos, lo que podría ofrecer un panorama más realista de los costos que enfrentan los consumidores.

Impacto de los aumentos de precios en el IPC

En su Informativo de Política Monetaria (IPOM), el BCRA recalca que los primeros meses de 2025 verán una serie de incrementos de precios considerados temporales, pero que representan “riesgos” para la desinflación. Entre estos incrementos, se destacan los precios de la carne, cuyo aumento ha tenido un impacto significativo en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en los últimos meses. Solo en diciembre, un 0,8% del 2,8% general del índice se atribuyó a los aumentos en los precios de la carne, que tuvo un incremento promedio del 5,5% mensual entre octubre y diciembre.

Elementos que influirán en la inflación del IPC

El nuevo índice también ponderará diferente los diversos rubros dentro de la canasta de consumo. Tradicionalmente, el precio de la carne ha tenido un peso considerable en el IPC núcleo, la medición que excluye bienes y servicios con precios estacionales o regulados. Sin embargo, el BCRA enfatiza que, entre noviembre y marzo, se espera una ventana de alta estacionalidad que podría llevar a aumentos superiores al promedio de la inflación. En contraste, de abril a octubre se anticipan incrementos más moderados.

Aumentos de tarifas como factor inflacionario

Un aspecto que genera inquietud es el impacto de los aumentos de tarifas que se harán efectivos en febrero. Se proyecta que las tarifas de gas aumentarán alrededor de un 17%, mientras que la electricidad verá ajustes retroactivos. Este cambio no solo afectará el costo del gas, sino que también se prevé un impacto notable en los rubros de educación e indumentaria, típicos de la temporada previa al inicio del ciclo lectivo.

Ajustes en la ponderación del IPC

El BCRA ha subrayado que la magnitud de estos aumentos temporales será determinada en gran medida por los nuevos ponderadores de la canasta de consumo del IPC. De esta manera, se reconfigura cómo cada rubro —sean bienes o servicios— influirá en la inflación general. El análisis indica que el nuevo IPC será menos sensible a variaciones en el tipo de cambio y su estructura permitirá que los cambios en los precios internacionales de los alimentos tengan un efecto menos inmediato.

Expectativas para la inflación a corto plazo

El organismo anticipa que en el corto plazo, los shocks que impactan directamente a los bienes, como las fluctuaciones de precios internacionales de productos agrícolas, tendrán un impacto relativamente menor en la inflación en comparación con el modelo anterior. Esto se debe a la reconfiguración del IPC, que ahora estará más expuesto a los aumentos en el sector de servicios, tales como tarifas de servicios públicos, alquileres y salarios.

La medición “subyacente” del BCRA

Además, el BCRA está llevando a cabo una medición propia conocida como IPC-S, que excluye carnes, alquileres y expensas debido a su volatilidad. Este enfoque apunta a ofrecer una visión más clara y “menos ruidosa” de la inflación. Según sus estimaciones, mientras que el IPC alcanzó un 2,8% en diciembre y el núcleo un 3%, el IPC-S fue de 2,1%, y se estima que este último cerró 2025 con una inflación “subyacente” de 28,1%, superando en 3,5 puntos porcentuales la cifra oficial.

En conjunto, estos cambios reflejan una voluntad del BCRA y del Indec de adaptarse a un contexto económico cambiante, buscando al mismo tiempo ofrecer herramientas más efectivas para que ciudadanos y responsables políticos puedan comprender y reaccionar ante los desafíos inflacionarios que enfrenta la economía argentina.

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