Inicio EconomíaEl Niño y su impacto en el clima de Argentina: zonas con más lluvias y cuándo empezará a notarse

El Niño y su impacto en el clima de Argentina: zonas con más lluvias y cuándo empezará a notarse

por Economía Simple

Con la presencia del fenómeno climático conocido como El Niño confirmada y una probabilidad superior al 90% de que continúe, Argentina se enfrenta a una primavera y un verano caracterizados por un aumento en las precipitaciones y tormentas. Esta anomalía, que se traduce en un incremento de temperaturas de cerca de 2° en el Pacífico ecuatorial, ya provoca una atención especial sobre el centro-este y noreste del país, siendo Buenos Aires y el Litoral las regiones más vulnerables.

Impacto de El Niño en el clima argentino

El meteorólogo Sergio Jalfin comentó que el principal riesgo no proviene de tormentas más intensas, sino de su mayor frecuencia. La reiteración de las precipitaciones puede saturar los suelos, lo que complica el drenaje y eleva las posibilidades de inundaciones. Jalfin también advirtió que este episodio de El Niño se manifiesta en un contexto de calentamiento global, lo que podría intensificar sus efectos.

Entre las áreas que requieren mayor atención, destacan:

  • Provincia de Buenos Aires: mayor riesgo de anegamientos, especialmente en las zonas vulnerables de la cuenca del Salado.
  • Litoral y noreste argentino: incremento en frecuencia y severidad de lluvias y tormentas.
  • Producción agropecuaria: ajustes en los planes de siembra y mayores dificultades logísticas.
  • Ganadería: complicaciones en el movimiento de ganado y crecientes costos para asegurar reservas de alimento.

Ajustes en el campo

El panorama actual ha despertado inquietudes entre los productores. En Carlos Casares, Alberto Pol señaló a Infobae en Vivo los desafíos estructurales que enfrenta la región ante los excesos hídricos. Desde 1973, la zona ha sido propensa a inundaciones debido a su geografía; es una depresión conocida como la Depresión del Salado, donde no existen suficientes canales o ríos para drenar el agua.

Este escenario ya está influyendo en las decisiones productivas. El interés por el girasol está disminuyendo, ya que, en opinión de Pol, «no es adecuado en condiciones de lluvias intensas, debido a cómo afecta su fecundación». El maíz también presenta retos; aunque pueda generar altos rindes, el exceso de lluvia complica el acceso a los caminos rurales, dificultando la cosecha.

“Si siembro girasol, llueve y se lava la flor, lo que impacta negativamente en el rendimiento. Si opto por el maíz, aunque tenga una mayor producción por hectárea, el mal estado de los caminos podría impedir el transporte de la cosecha”, explicó. Ante tales condicionantes, anticipó un giro hacia el cultivo de soja, considerado más manejable en situaciones adversas.

Costos y márgenes de rentabilidad en el sector agropecuario

La situación climática también llega en un momento de rentabilidad ajustada para parte del sector agropecuario. Pol comentó que en su área el rendimiento mínimo rentable de la soja ronda los 3,800 kilos por hectárea, mientras que el promedio habitual es de aproximadamente 3,500 kilos. “Si no alcanzas los 3,800 kilos, pierdes dinero. En nuestra zona hay retos para alcanzar incluso los 3,500 kilos”, expresó, resaltando que están trabajando casi por igualar los ingresos con los gastos.

Además, el encarecimiento de combustibles e insumos complejiza aún más el panorama. La ganadería enfrenta sus propias dificultades, ya que las inundaciones pueden complicar el movimiento de animales y aumentar los costos de alimentación, incluyendo reservas de rollos y silo de maíz.

Pese a estos desafíos, Pol descarta problemas generales de abastecimiento. “Los productores no saben hacer otra cosa. Si no siembro, ¿de qué vivo? Aunque el problema sea difícil, siempre hay que seguir produciendo”, concluyó.

Impacto en los precios y hábitos de consumo

Se anticipa que el aumento de los costos de producción afectará también los hábitos de consumo. Pol afirma que el incremento en los precios de cultivos como soja, maíz o girasol no se traslada automáticamente a los precios, ya que estos dependen en gran medida de las referencias internacionales.

En el sector de la carne, ha habido un cambio hacia cortes más accesibles. “Hemos visto una disminución en el consumo de carne de vaca a favor de carne de cerdo y pollo, esto por razones económicas”, afirmó.

Prevención y planes ante un futuro más lluvioso

Frente a esta situación adversa que trae consigo El Niño, Jalfin resaltó que los gobiernos y municipios están implementando planes de contingencia. La prioridad es adelantarse a las posibles inundaciones, ya que la consecuencia de lluvias continuas podría superar la capacidad de absorción de los suelos y los sistemas de drenaje, tanto en áreas rurales como urbanas.

En este contexto, es esencial seguir con atención la evolución del fenómeno y fortalecer la prevención, adaptando la actividad productiva a un periodo que, sin duda, se verá agravado por más agua, complicaciones logísticas y mayores costos. La solidaridad y la resistencia del sector agropecuario serán claves para enfrentar este desafío climático que se avecina, manteniendo la producción y abastecimiento en momentos críticos.

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