Las acciones argentinas que cotizan en Nueva York atraviesan un mes de agosto complicado y lleno de incertidumbres. La situación se ha visto agravada por un contexto internacional poco favorable y un creciente desinterés de los inversores hacia los bonos argentinos, lo que ha tenido un efecto negativo en el mercado de valores. En lo que va del mes, los ADRs locales han experimentado caídas de hasta un 21% en términos de dólares, y las pérdidas acumuladas en el año llegan hasta un 34%.
Una caída que no cesa
La lista de compañías afectadas es extensa. Entre las que más sufrieron se encuentran Banco Supervielle, con una baja de 18,5%; BBVA, que cayó un 21%; Loma Negra, con un descenso de 19,8%; y Edenor, que experimentó una caída de 15,8%. Según un análisis de Portfolio Personal Inversiones (PPI), el índice Merval ha tenido un desempeño desastroso, con una baja acumulada del 10,4% en agosto y del 6,7% en lo que va del año. «El Merval ha enfrentado un mes difícil y se espera que la segunda mitad de agosto sea igualmente desafiante», indica el informe.
Adicionalmente, el precio del petróleo se ha convertido en un factor relevante para las acciones argentinas. En el inicio de la semana, el precio del crudo Brent superó nuevamente los USD 90 y el WTI se mantuvo cerca de USD 85, en medio de crecientes tensiones en el Estrecho de Ormuz.
Un agosto para el olvido
A pesar de que se avecinan cambios, agosto se perfila como uno de los meses más difíciles del año para los activos financieros en Argentina. Con acciones que han caído a niveles alarmantes, el Merval ha perdido su umbral psicológico, mientras que el riesgo país se ha disparado a más de 500 puntos básicos. Este escenario ha generado un desajuste en el estado de ánimo de los inversores locales, que se alejan cada vez más de un Wall Street que, en paralelo, ha coqueteado con máximos históricos.
Analistas coinciden en que esta caída es el resultado de una combinación de factores internos y externos. En el ámbito internacional, la firma Cohen Aliados Financieros menciona que “la tensión en torno al Estrecho de Ormuz ha elevado el precio del crudo”, lo que ha llevado a un aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, afectando negativamente a los activos de mercados emergentes, incluida Argentina.
El impacto de la inflación local
Internamente, los problemas se agravan. La inflación de julio, superior a las expectativas, ha contribuido a generar un clima de incertidumbre entre los inversores, que se preparan para las elecciones de octubre. El Índice de Economía Belgranense (IEB) ha señalado que “la renta fija argentina se ha despegado de la correlación habitual con la volatilidad internacional”, sugiriendo que los bonos locales están ahora enfrentando desafíos por razones propias.
En medio de esta tormenta, el tipo de cambio mayorista se ha mantenido relativamente estable en torno a los $1.500. Sin embargo, el impulso del mercado se ha debilitado, y la mayoría de los analistas coinciden en que el rally que experimentaron los activos argentinos en meses anteriores ha perdido impulso. La Bolsa porteña ha acumulado más de 12% de caída en el último mes, contrastando notablemente con los máximos que sigue alcanzando Wall Street.
¿Hay razones para la esperanza?
A pesar de las malas noticias, algunos analistas mantienen un atisbo de optimismo. Delphos Investment señala que los resultados de seis empresas que componen el Merval han mostrado, en general, mejoras. Uno de los casos más destacados es el de Pampa Energía, que publicó un balance sobresaliente, aunque no logró contrarrestar la tendencia negativa del Merval.
Asimismo, las presentaciones de balances de empresas como TGS y Transener han sido bien recibidas, al igual que el incremento en las exportaciones de Ternium. Según Delphos, “las presentaciones de balances demuestran fundamentos sólidos y evidencia de que aún hay valor en el Merval”.
En resumen, aunque el panorama actual es incierto y lleno de desafíos, hay elementos que podrían ofrecer un respiro al mercado argentino en las próximas semanas. La economía y las elecciones políticas serán factores clave a observar para determinar la dirección futura de los activos financieros en el país.