La historia de las empresas familiares a menudo está marcada por circunstancias adversas, adaptaciones y la resiliencia ante los desafíos. Uno de los casos más emblemáticos en Argentina es el de Cronos, una compañía con más de 130 años de trayectoria que ha sabido reinventarse a lo largo de su existencia. Desde su fundación en 1892, Cronos ha enfrentado crisis económicas, guerras y cambios tecnológicos, convirtiéndose en un referente en el ámbito de las telecomunicaciones y el software.
Los orígenes: de Alemania a Argentina
La historia de Cronos comienza con la emigración de la familia Ingham. Roberto Ingham, actual presidente de la empresa, comparte la experiencia de su abuelo, quien, al notar la creciente segregación de judíos en Alemania, tomó la difícil decisión de abandonar su hogar y buscar refugio en Inglaterra. Sin embargo, la guerra entre el Reino Unido y Alemania complicó aún más su situación, obligándolo a cambiar nuevamente de país, esta vez hacia Argentina, donde ya contaban con familiares establecidos.
Una vez en Buenos Aires, la familia Ingham inició un nuevo capítulo al adquirir una pequeña empresa llamada Cronos, que, a pesar de los desafíos iniciais que enfrentaron, permitió a la familia comenzar de nuevo. “La compra fue una forma de volver a empezar,” explica Roberto, quien destaca que el abuelo buscaba un negocio relacionado con su experiencia previa en Alemania.
Adaptación y crecimiento en tiempos difíciles
Cronos, fundada inicialmente como Mauthe y Compañía, se especializaba en la importación de relojes de control de personal. Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial trajo aparejados problemas de abastecimiento que llevaron a la empresa a una transformación obligada. “Ahí es donde Cronos empieza a fabricar en la Argentina, un cambio que marcó el inicio de una nueva era,” señala Roberto. Durante este periodo, las dificultades de importación llevaron a la empresa a enfocarse en la producción local, lo que resultó en un aumento del empleo y en una expansión de sus actividades.
Con el tiempo, Cronos se consolidó como uno de los principales fabricantes de centrales telefónicas e intercomunicadores en el país, llegando a contar con cerca de 400 empleados. “Fuimos los primeros fabricantes de intercomunicadores en Argentina,” recuerda Roberto, quien narra cómo la compañía creció en medio de un importante contexto económico y social.
Desafíos en la era digital
No obstante, la evolución del negocio no fue lineal. A lo largo de los años, múltiples crisis económicas pusieron nuevamente a prueba la capacidad de adaptación de Cronos. La llegada de la privatización de las telecomunicaciones en los años noventa representó un cambio radical, donde las grandes telefónicas comenzaron a ofrecer equipos gratis para captar clientes, lo cual fue devastador para Cronos, que vio caer su plantilla de empleados de más de 300 a apenas 17.
A pesar de esta difícil situación, la tercera generación de la familia Ingham no se rindió. Roberto, tras adquirir experiencia en el sector, se unió a la empresa en 2003. “El cambio generacional fue decisivo,” afirma, destacando que su padre entendió que el futuro requería nuevos enfoques y conocimientos. Bajo su liderazgo, Cronos centró sus esfuerzos en el desarrollo de software, ante la imposibilidad de competir en un mercado de hardware dominado por gigantes internacionales.
Innovación y adaptación ante la adversidad
La transición hacia el software no fue simplemente una respuesta a un cambio en la demanda. Fue una decisión estratégica en un entorno donde el hardware se había convertido en un producto fácil de conseguir. “Competir contra fabricantes globales que producen millones de unidades no tenía sentido,” explica Roberto. Hoy, Cronos desarrolla plataformas de control de personal, gestión de accesos, y soluciones móviles utilizadas por diversas organizaciones.
En un giro inesperado, las restricciones de importación en 2012 llevaron a la empresa a anticiparse a futuros problemas. “Nos preguntamos qué pasaría si nunca más pudiéramos importar hardware. Y la respuesta fueron los celulares,” recuerda Roberto, refiriéndose a cómo comenzó a desarrollar software para dispositivos móviles mucho antes que el mercado lo requería.
Un futuro desafiante: la inteligencia artificial
Actualmente, la empresa se enfrenta a un nuevo desafío tecnológico: la implementación de inteligencia artificial. “Este es probablemente el cambio más profundo que nos toca vivir en esta etapa,” asegura Roberto, quien subraya la importancia de adelantarse a los cambios del mercado. En este sentido, Cronos ya está trabajando para incorporar esta tecnología en sus productos, siguiendo la misma línea de adaptabilidad que ha caracterizado a la empresa a lo largo de su historia.
A pesar de todos los desafíos, Roberto subraya un aspecto vital que distingue a Cronos. Lo que realmente lo enorgullece no son los productos ni los balances económicos, sino las personas que forman parte de la empresa, muchas de las cuales han trabajado allí durante más de 40 años. “Lo que hace a la identidad de Cronos es la gente,” asegura, reflejando una visión que mezcla el respeto por el legado familiar con la mirada hacia el futuro.
La historia de Cronos continúa escribiéndose, un testimonio de cómo la resiliencia, la innovación y la adaptabilidad pueden ayudar a enfrentar los desafíos más duros, manteniendo viva la esencia de una tradición familiar que ya abarca más de un siglo.