Inicio Negocios y empresasEl formato móvil crece en Argentina: nuevos jugadores transforman el mercado

El formato móvil crece en Argentina: nuevos jugadores transforman el mercado

por Economía Simple

La industria audiovisual se encuentra en plena transformación, impulsada por la aparición de nuevas plataformas que apuestan por contenidos breves y de consumo rápido. En este contexto, Shorta se destaca como un ejemplo emblemático de cómo el formato de microseries está dejando de ser una mera curiosidad para convertirse en un negocio con una escala considerable.

Shorta: un negocio en crecimiento

Shorta se presenta como una plataforma innovadora que ofrece series cortas de alta calidad diseñadas específicamente para dispositivos móviles. Cada episodio, con una duración de entre uno y tres minutos, ha sido concebido para captar la atención de una audiencia en movimiento, con temporadas que pueden incluir entre 40 y 90 capítulos.

La participación de Armando Bo, co-guionista de «Birdman», proporciona un notable respaldo creativo a este proyecto. A pesar de sus reservas iniciales sobre el formato, Bo ha encontrado en Shorta una respuesta viable a los desafíos actuales de la producción de ficción en el ámbito local.

El modelo de negocio de esta plataforma combina una opción gratuita —sostenida por publicidad— y una variante de pago libre de anuncios, además de integrar estrategias como el product placement y colaboraciones comerciales con varias marcas reconocidas.

Shorta, que ya cuenta con decenas de proyectos en desarrollo, planea mantener un ritmo de estrenos sostenido, adoptando una estrategia similar a la de las plataformas digitales, pero con la particularidad de estar orientada al consumo mobile-first. También ha demostrado un notable atractivo para los inversores, habiendo recaudado 6 millones de dólares en su primera ronda de financiación, lo que subraya el creciente interés en este nuevo segmento del entretenimiento digital.

Otros jugadores relevantes en Argentina

La aparición de Shorta no es un hecho aislado en el panorama argentino. The Eleven Hub, fundada por la emprendedora Loli Miraglia, es otra de las iniciativas que han comenzado a trazar el camino en la producción de microdramas verticales y contenidos ultracortos para audiencias globales. Esta productora, que opera como una unidad de negocio de SDO Entertainment, ha puesto en marcha proyectos como «Bon Vivant», una microserie compuesta por 20 episodios breves, distribuidos a través de plataformas como YouTube y TikTok.

Miraglia ha resaltado la existencia de una industria audiovisual paralela que, aunque no se encuentre en el radar de las producciones tradicionales, genera ingresos significativos y colabora con actores con seguidores en redes sociales. Este enfoque busca crear un ecosistema donde las colaboraciones son más frecuentes y se aprovechan los talentos locales que pueden resonar en las plataformas digitales.

En el ámbito de The Eleven Hub, el modelo de negocio incluye desarrollo de propiedad intelectual, producción para terceros y comercialización internacional de contenidos, además de explorar opciones de publicidad y branded content. Este enfoque ha permitido a la compañía validar su formato rápidamente, acumulando millones de visualizaciones y demostrando la efectividad de este tipo de contenidos para entablar un engagement significativo con el público joven.

La expansión internacional es otra de las prioridades para este tipo de productoras. Alianzas como la que han establecido con la productora mexicana IN-TO Films buscan crear un puente hacia mercados globales, capitalizando la tendencia de los microdramas verticales.

Una nueva lógica para el negocio audiovisual

Desde una perspectiva económica, el interesantísimo atractivo de las microseries radica en su eficiencia productiva. A diferencia de las producciones tradicionales que requieren grandes presupuestos y largos plazos de entrega, estos formatos pueden desarrollarse en periodos mucho más cortos con costos mucho más bajos, sin comprometer la calidad de la narrativa.

Por ejemplo, en el caso de Shorta, una serie puede ser escrita, filmada y estrenada en menos de cuatro meses, lo que permite una dinámica de producción continua y adaptativa. Este enfoque, además, democratiza el acceso a la producción audiovisual. La utilización de dispositivos accesibles y la posibilidad de realizar distribución digital reducen considerablemente las barreras para nuevos talentos.

Esto es especialmente relevante en el contexto argentino, donde la producción audiovisual convencional enfrenta desafíos económicos y una reducción en los niveles de actividad. Así, el formato vertical aparece como una opción viable tanto para reactivar la industria como para crear nuevas oportunidades laborales.

La transformación del sector no es ajena a los cambios en los hábitos de consumo. La audiencia actual, especialmente los más jóvenes, muestra una clara preferencia por contenidos breves, fáciles de consumir en movilidad y adaptados a la inmediatez que ofrecen las redes sociales. Las microseries verticales, entonces, combinan elementos del lenguaje audiovisual tradicional con las demandas de un público que busca cada vez más rapidez y adaptación a sus rutinas.

Este fenómeno se ve cimentado por la capacidad de las productoras argentinas para generar historias con una fuerte identidad local, pero también con un potencial de exportación que puede atraer inversión extranjera. Así, la producción de microdramas verticales no solo redefine la manera de narrar, sino que también se posiciona como un modelo de negocio con un alcance global significativo.

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