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Crece el consumo y bajan los precios tras la desregulación: productores advierten sobre la rentabilidad

por Economía Simple

La yerba mate en Argentina está viviendo un momento de transformación significativo. En un entorno donde la desregulación del mercado yerbatero ha tomado protagonismo, las dinámicas de producción, precios y consumo están experimentando cambios relevantes, especialmente en las provincias de Misiones y Corrientes, que lideran la producción de este apreciado producto. Esta revolución está impulsada por nuevas políticas económicas y un cambio en las estrategias de mercado, lo que plantea desafíos y oportunidades para los productores y consumidores.

Un cambio estructural en la producción

La eliminación de la fijación de precios por parte del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) ha marcado un antes y un después en la industria. Desde la llegada de la administración de Javier Milei, este proceso se ha acelerado, permitiendo que el sector funcione en un esquema de libre competencia. A partir de ahora, los precios se negocian directamente entre los actores del mercado, lo que ha redefinido la cadena de producción.

En términos de producción, los números son alentadores. En los últimos cinco años, el promedio de producción supera las 890 mil toneladas de hoja verde anualmente, manteniéndose en niveles históricamente altos. La cosecha de 2025 se estimó en aproximadamente 889 mil toneladas, consolidando un abastecimiento robusto tanto para el mercado interno como para la exportación.

Impacto en la cadena de valor

El proceso de desregulación no ha venido exento de tensiones. A pesar de las cifras alentadoras en producción y exportación, el sector productivo enfrenta desafíos clave. La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) ha alertado que la rentabilidad de los productores ha disminuido. El precio actual de la hoja verde es de solo $220.000 por tonelada, representando una caída real del 27%. Esto se traduce en una captación de solo 13% del precio final de venta, muy por debajo del 23% que históricamente había captado.

Exportaciones en alza

A pesar de los interrogantes sobre la rentabilidad de los productores, las exportaciones de yerba mate están en crecimiento. En 2025, las exportaciones alcanzaron los 57,9 millones de kilos, lo que representa un aumento del 7,3% interanual. Los ingresos por exportación también crecieron, alcanzando los u$s117 millones, un 14,8% más que el año anterior. La yerba argentina ya se comercializa en más de 50 mercados en todo el mundo, incluyendo fuerte presencia en Medio Oriente, Estados Unidos y Europa.

El aumento del consumo global de alimentos saludables está impulsando la demanda de yerba mate. Según Correa, “el mundo demanda alimentos saludables y la yerba mate cuenta con un potencial enorme como bebida funcional”. Para consolidar su lugar en el mercado, se están explorando nuevas estrategias de promoción y estándares sanitarios que faciliten el ingreso a nuevos mercados.

El efecto de la reducción de precios

Una de las consecuencias más palpables de la desregulación ha sido la caída en el precio al consumidor. Según datos del INYM, entre diciembre de 2023 y enero de 2026, el precio promedio de la yerba mate en góndola cayó un sorprendente 45,7% en términos reales, pasando de $7.397 a $4.481 por kilo. Este descenso ha generado un ahorro significativo para los consumidores, estimándose que el menor gasto agregado anual alcanza los $818.000 millones, equivalentes a u$s565 millones.

Desafíos y reclamos del sector productivo

La situación no es tan halagüeña para los productores. A pesar de la baja en precios que beneficia a los consumidores, los productores están sintiendo el efecto opuesto. Coninagro destaca que los costos operativos siguen aumentando y los precios al productor no han crecido al mismo ritmo. Este desfase genera preocupación sobre la sostenibilidad de las explotaciones.

  • Precio de la hoja verde: $220.000 por tonelada
  • Reducción real del ingreso de productores: 27%
  • Participación en el precio final: 13% vs. 23% histórico

El sistema de precios competitivos ha beneficiado a los consumidores, pero ha puesto a los productores en una situación difícil. Mientras el sector tiene acceso a oportunidades de mercado, la falta de previsibilidad en los ingresos afecta sus decisiones de inversión y mantenimiento de cultivos.

Cambios en los hábitos de consumo

El consumo de yerba mate también está evolucionando. Las nuevas generaciones muestran un interés creciente por alternativas como el tereré y las bebidas listas para consumir. Además, existe una mayor demanda de productos que alinean con estilos de vida saludables y sostenibles. Correa ha señalado que “los consumidores buscan productos más prácticos y vinculados a la vida activa”, lo que abre un abanico de oportunidades para la innovación.

La combinación de una demanda interna sólida de cerca de 280 millones de kilos anuales, el crecimiento de las exportaciones y una producción estable ha creado un escenario favorable. Sin embargo, el equilibrio en la distribución de valor dentro de la cadena sigue siendo el desafío principal, necesario para asegurar la competitividad del sector.

La desregulación ha desencadenado un proceso de ajuste que todavía está en desarrollo. Para el futuro, será crucial encontrar un balance entre precios accesibles para los consumidores y la rentabilidad sostenida para los productores. Con un mercado en transformación, la yerba mate tiene el potencial de expandirse y consolidarse a nivel global con una oferta de mayor calidad y valor agregado. Sin embargo, como bien ha señalado Coninagro, la prioridad debe ser restaurar los ingresos del productor para garantizar la sostenibilidad general de esta importante actividad económica.

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