Inicio Negocios y empresasImpacto del Invierno: Cierre de Pymes en el Sector Tras un Verano Difícil

Impacto del Invierno: Cierre de Pymes en el Sector Tras un Verano Difícil

por Economía Simple

La industria de la cerveza artesanal en Argentina atraviesa un momento crítico. Con un aumento en la competencia y dificultades económicas que afectan a las pequeñas y medianas empresas (pymes), el panorama se presenta desafiante. Emanuel Jorge López, presidente de la Cámara Argentina de Cerveceros Artesanales, proporciona un análisis detallado de la situación actual del sector, que se encuentra marcado por cambios en la demanda, la informalidad y dificultades de rentabilidad.

Un año de desafíos para las pymes del sector

La Cámara Argentina de Cerveceros Artesanales cuenta con alrededor de 120 pymes asociadas, en un contexto donde existen aproximadamente 1.500 productores de cerveza artesanal en el país. A pesar de la alta informalidad en el sector, estas empresas buscan trabajar en conjunto para mejorar su relevancia y competitividad. «Cuando asumí como presidente de la cámara, era vicepresidente y tuve que hacerme cargo a raíz de la renuncia del anterior presidente. Asumí esta responsabilidad en un momento crítico, donde el sector ha sido afectado de manera significativa en los últimos años», expresa López.

Un crecimiento que se estanca

El crecimiento de la cerveza artesanal en Argentina tuvo su auge entre 2015 y 2018. Sin embargo, a partir de 2018 las cosas cambiaron. «El consumo comenzó a caer gradualmente, lo que afectó nuestro rendimiento. La informalidad y la competencia con las grandes multinacionales también jugaron un papel importante en este proceso», señala López. En la actualidad, las grandes marcas, como AB InBev y Compañía de Cervecerías Unidas (CCU), dominar el mercado, controlando 97% del volumen total, mientras que la cerveza artesanal apenas alcanza el 3%.

Impacto de la pandemia y cambios en el consumo

La llegada de la pandemia representó otro golpe para el sector. «Con la mayoría de los bares cerrados, tuvimos que adaptarnos. Pasamos de un modelo de negocio basado en las ventas al por mayor a uno de delivery y consumo en casa», explica López. Este cambio también marcó un cambio en los hábitos de consumo, donde muchas personas comenzaron a beber menos alcohol. «Globalmente, el consumo de alcohol ha disminuido durante tres años consecutivos», añade. En el contexto argentino, el consumo per cápita de vino ha pasado de 90 litros en la década de 1970 a apenas 15 litros en la actualidad.

Caída en las cifras locales

Las cifras son alarmantes. Desde 2023 hasta 2024, se estima una caída del 20% en el volumen de ventas, aunque se espera que esta cifra disminuya en años posteriores. «La tendencia sigue siendo negativa. Muchos de nuestros socios sienten que el problema no solo reside en el volumen, sino también en los márgenes de rentabilidad», señala López.

Los desafíos de la rentabilidad

Los costos están aumentando en un ambiente donde los precios no pueden ser trasladados de manera eficiente al consumidor. «Este año, experimentamos el peor diciembre de nuestra historia. Los costos de producción han aumentado, pero nuestros precios siguen estancados», indica López. Este desequilibrio se ve acentuado por el creciente costo de insumos como la malta y el transporte

Apertura de importaciones y competencia desleal

Otro reto significativo proviene de la apertura de importaciones. Las cervezas importadas están compitiendo a precios que muchos productores locales no pueden igualar. «Gastamos una parte considerable en latas y etiquetas, lo que nos coloca en una posición desventajosa frente a las cervezas importadas», sostiene López. En su experiencia, la competencia en costos se vuelve un tema crítico, ya que las cervezas que llegan al país a precios más bajos amenazan la viabilidad de las pymes.

El viaje de Portlander y la reestructuración del modelo

La propia experiencia de Portlander, una de las marcas que López dirige, ejemplifica estas dificultades. Con la intención de duplicar su producción, el negocio ha experimentado una caída drástica que lo ha llevado a operar a menos del 25% de su capacidad instalada. «Decidimos invertir en una nueva planta, preparada para una producción de 200.000 litros mensuales, y a medida que avanzábamos, el contexto se volvió complicado. Hoy solo estamos vendiendo 45.000 litros al mes», señala.

Manteniendo la estructura a flote

El camino para mantener la estructura ha sido difícil. Según López, no se han realizado ajustes en el equipo. «Mantenemos a las 16 personas que trabajan con nosotros, pero la situación es tensa. La inversión inicial superó el millón de dólares y el negocio, lamentablemente, no es sustentable en este momento». Para sobrevivir, López y su esposa han optado por no cobrar sueldos y realizar aportes personales, demostrando el compromiso con su negocio en tiempos difíciles.

¿Cierres en el sector?

Las recientes dificultades han llevado a un panorama de cierres en la industria. «Estimamos que cerca del 10% de las cervecerías artesanales han cerrado en el último año», afirma López. Esta reconfiguración del sector podría dar lugar a un ajuste donde algunas marcas continúan produciendo, mientras que otras se fusionan o achican sus estructuras. «Desafortunadamente, el invierno que se avecina podría ser especialmente duro, tal como lo fue el verano pasado», concluye.

A medida que el sector enfrenta estos desafíos, la pregunta persiste: ¿cómo se adaptarán estas pymes para sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo y en condiciones económicas difíciles? Las respuestas no son fáciles, pero el compromiso de los productores sugiere que aún hay esperanza para la cerveza artesanal en Argentina.

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