Mientras muchas grandes cadenas de supermercados ajustan sus operaciones, cierran sucursales o buscan compradores, El Hogar Obrero, una cooperativa con más de un siglo de historia, ha tomado un rumbo opuesto. Sin anuncios excesivos o estrategias de expansión agresivas, ha comenzado a recuperar su lugar en el ámbito del consumo en Buenos Aires a través de la reapertura de sus locales y una estrategia gradual orientada al crecimiento. Este enfoque combina la recuperación de activos inmobiliarios, el lanzamiento de marcas propias y un modelo de negocio contracíclico.
Un nuevo capítulo para El Hogar Obrero
Bajo la marca Supercoop, El Hogar Obrero ha reactivado su actividad con dos locales en funcionamiento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA): uno en San Telmo y otro en Caballito. En el horizonte se vislumbran al menos tres nuevas aperturas en los próximos meses, en los barrios de Balvanera, Saavedra y un tercer local en Lobos, en la provincia de Buenos Aires, bajo el nombre de Cooperativa Obrera. Este giro en un contexto de consumo limitado se presenta como un significativo cambio para una organización frecuentemente asociada a crisis y dificultades financieras.
Un enfoque cooperativo
La esencia de El Hogar Obrero trasciende el simple concepto de supermercado. Fundada en 1905 por figuras destacadas del socialismo argentino, incluyendo a Juan B. Justo y Nicolás Repetto, esta cooperativa se propuso abordar cuestiones fundamentales como vivienda, consumo y crédito para los trabajadores. Históricamente, la organización ha abarcado diversas actividades, combinando construcción de viviendas, financiación y comercialización de productos de consumo.
Durante gran parte del siglo XX, el crecimiento de El Hogar Obrero fue notable. En su mejor momento, alcanzó a operar más de 300 sucursales en todo el país y contaba con aproximadamente 14,500 empleados, conectando a los consumidores con cooperativas productivas que ofrecían una amplia variedad de productos.
Desafíos en el pasado: del auge a la crisis
La trayectoria de El Hogar Obrero no ha sido lineal. La crisis empezó a manifestarse a finales de los años 80 con la hiperinflación y los efectos negativos del Plan Bonex de 1989, que hizo que los ahorros se convirtieran en bonos, generando una pérdida de hasta el 70% del capital. La cooperativa se vio forzada a entrar en concurso preventivo en 1991, lo que dio inicio a un proceso prolongado de reducción y repliegue.
A lo largo de los años 90, Supercoop prácticamente desapareció, y muchos de sus activos fueron alquilados a grandes cadenas privadas. La prioridad se desplazó hacia la sanación financiera y la supervivencia institucional. Aunque el concurso se cerró formalmente en 2012, las repercusiones se dejaron sentir mucho tiempo después.
La recuperación: enfocando en lo local
Recientemente, El Hogar Obrero ha comenzado a retomar el control de su patrimonio urbano, dejando de lado el alquiler de inmuebles. Este cambio fue impulsado por una colaboración con la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca, un importante actor en el sector de supermercados cooperativos. La reapertura de Supercoop en San Telmo, a finales de 2023, marcó el regreso oficial, seguido por la apertura en Caballito, donde se invirtió en modernización, generando 27 nuevos puestos de trabajo y atrayendo a cerca de 2,000 clientes en su primer día de funcionamiento.
Los planes para Balvanera y Saavedra están diseñados para satisfacer la demanda de zonas densamente pobladas, apostando por espacios más reducidos en lugar de grandes hipermercados. Este enfoque busca optimizar costos, haciendo uso de activos ya existentes y devolviendo el consumo al sector cooperativo.
Marcas propias como estrategia clásica
En un entorno marcado por la inflación y la disminución del poder adquisitivo, Supercoop ha reintroducido un concepto que ha sido fundamental en su historia: el uso de marcas propias. Las líneas Cooperativa, Ecoop y Primer Precio constituyen una parte importante de su oferta, ofreciendo productos con precios significativamente más bajos que las marcas tradicionales, todo mientras se prioriza la producción local.
Este modelo, que no es nuevo para El Hogar Obrero, busca controlar la cadena de abastecimiento, lo que se traducía en precios accesibles y rentabilidad para la cooperativa. A diferencia de las grandes cadenas que están reduciendo su surtido y ajustando sus precios, El Hogar Obrero está enfocándose en reinvertir sus excedentes en lugar de maximizar las ganancias financieras.
Un contraste en el retail argentino
La clave de esta etapa de crecimiento radica en el contexto actual del retail argentino. Mientras que algunas grandes cadenas han cerrado múltiples locales y otras buscan compradores, El Hogar Obrero y la Cooperativa Obrera están expandiendo su presencia y generando nuevos puestos de trabajo. Este ascenso no se basa en una estrategia de expansión desenfrenada, sino en un regreso metódico apoyado en activos propios y una visión a largo plazo.
Los líderes de la cooperativa han manifestado que la meta es restaurar la relevancia de Supercoop en la ciudad, tal como la tuvo hace tres décadas. Más que simplemente recuperar el pasado, el resurgimiento de El Hogar Obrero representa una excepción notable en el panorama actual del retail argentino: una organización que ha sabido adaptarse, reconstruirse y volver a prosperar, sustentada en pilares como la comunidad, la proximidad y una visión renovada del consumo.