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Mayor avícola del país enfrenta conflictos laborales y salarios en cuotas al iniciar el año

por Economía Simple

La situación laboral en la planta La China de Granja Tres Arroyos ha alcanzado un punto crítico tras el inicio de un paro por parte de los trabajadores, quienes reclaman el cumplimiento de los pagos de salarios y aguinaldos acordados previamente. Este conflicto, que se presenta como una manifestación de descontento frente a la gestión de la compañía, pone de relieve una realidad compleja en el sector avícola argentino, el cual atraviesa momentos de incertidumbre y ajustes laborales significativos.

Tensiones financieras en Granja Tres Arroyos

Desde su fundación, Granja Tres Arroyos ha sido un pilar fundamental de la industria avícola en Argentina, pero actualmente enfrenta graves problemas financieros. A pesar de que la compañía ha tomado decisiones drásticas como el cierre de plantas y la reducción de personal, la normalización en la compensación económica sigue siendo una asignatura pendiente. Con más de 190.000 pollos procesados diariamente en La China, la empresa parece poder mantener una producción elevada, pero el flujo de dinero es cada vez más escaso y problemático.

Paro en La China: motivos y repercusiones

El paro declarado en La China está motivado principalmente por el incumplimiento de un cronograma de pagos que había sido pactado antes de las festividades. Los trabajadores están alarmados por la normalización de los pagos en cuotas, algo que ha pasado de ser un incidente ocasional a una práctica habitual. Esta situación ha llevado a una tensión creciente dentro de la planta, que actualmente agrupa a unos 740 empleados propios y a 270 trasladados de otra planta, lo que complica las negociaciones y crea un ambiente laboral inestable.

Ajustes laborales y cierre de plantas

El malestar de los empleados no es un hecho aislado. En el último año, Granja Tres Arroyos ha desvinculado a aproximadamente 400 trabajadores mediante despidos derivados de un procedimiento preventivo de crisis. La empresa ha argumentado que estas medidas son esenciales para evitar una situación más crítica, sin embargo, los sindicalistas del STIA (Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación) advierten que esta reestructuración refleja una crisis profunda y estructural.

  • Cierre de la planta Béccar en noviembre del año pasado.
  • 270 operadores trasladados a La China sin una indemnización apropiada.
  • Continuidad de pagos fraccionados y remanentes pendientes en las cuentas de los trabajadores.

Producción elevada frente a una crisis de liquidez

A pesar de la crisis financiera que enfrenta, Granja Tres Arroyos sigue operando en un entorno de alta demanda. En su planta de Capitán Sarmiento, por ejemplo, se alcanzan cifras cercanas a 250.000 pollos procesados por día. Sin embargo, las proyecciones indican que el problema no es la capacidad de producir, sino la falta de liquidez que sostiene la estructura de la empresa. La baja concentración en las exportaciones y el temor al desabastecimiento ha llevado a una revisión exhaustiva de costos e ingresos.

Impacto del brote de gripe aviar en el sector

Uno de los factores que ha contribuido a la crisis actual es el impacto del brote de gripe aviar en 2023, que afectó gravemente el acceso de Granja Tres Arroyos al mercado chino. Mientras que antes del brote, la empresa representaba un 33% de sus exportaciones hacia ese mercado, hoy se ha reducido a solo 25%. Esto no solo ha afectado la facturación de la empresa, que solía rondar los 1.300 millones de dólares, sino que ha puesto en riesgo su capacidad para cumplir con las necesidades operativas y salariales de sus empleados.

La influencia de Tyson Foods

Desde 2022, Tyson Foods ha adquirido una participación del 34% en la empresa, lo cual ha generado cambios en su estructura operativa. Las decisiones de cierre de plantas y la estandarización de procesos suelen ser interpretadas como un intento de optimizar la empresa y lograr una eficiencia operativa. Sin embargo, la falta de anuncios formales sobre cambios accionariales ha dejado a los empleados en una posición de incertidumbre y ha elevado el conflicto laboral.

Los empleados continúan presionando por una solución a la crisis que aborde tanto sus demandas económicas como la estabilidad de la empresa. La situación de Granja Tres Arroyos resuena como un eco de los desafíos más amplios que enfrenta la industria avícola en Argentina, donde la producción es alta, pero los problemas financieros amenazan la viabilidad de futuros. Las negociaciones siguen sin un camino claro hacia la resolución, dejando a centenares de trabajadores en una constante lucha por sus derechos y un futuro estable.

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